Tras el terremoto más poderoso que jamás haya golpeado a Japón, la magnitud del tsunami que impactó en el noreste de Japón el 11 de marzo de 2011 -junto con el desastre nuclear que conllevó- no tuvo precedentes. Las comunidades costeras fueron devastadas por las olas, que en su punto más alto alcanzaron los 40 metros sobre el nivel del mar, viajando hasta 10 km hacia el interior. La ciudad pesquera de Otsuchi, Prefectura de Iwate, Japón, fue la más destruida por el tsunami. Allí, aproximadamente el diez por ciento de la población murió o desapareció y el sesenta por ciento de los edificios residenciales sufrieron daños. En medio de tal caos y desastre, la gente comenzó a recuperar las fotografías familiares que encontraron en los escombros de la ciudad.

El fotógrafo Alejandro Chaskielberg fue hasta Japón en octubre de 2012 para exhibir su proyecto sobre los leñadores del delta del río Paraná pero al llegar se encontró con una crisis humanitaria que escondía una posibilidad para devolverle los recuerdos perdidos a los habitantes de una ciudad pesquera llamada Otsuchi, al norte de Japón. “El curador de las exhibiciones que iba a hacer en Japón, cuya familia vivió el tsunami en Otsuchi, me contó su historia, el desastre que tuvieron que pasar y me llevó a conocer lo que quedaba de ese lugar.

En Otsuchi Memorias del futuro, Chaskielberg presenta una documentación visual sobre la destrucción y la pérdida, conectando retratos de los sobrevivientes de Otsuchi con fotografías familiares recuperadas de las aguas. Los sobrevivientes de Otsuchi fueron retratados en los espacios donde sus antiguas casas y lugares de trabajo estaban ubicados antes de ser arrasados por el tsunami. La importancia de los colores se vuelve crucial en este enfoque. Los colores de las fotografías destruidas – y las imágenes deformadas y borrosas, alteradas por los efectos del agua salada, a veces creando nuevos colores o mezclando los anteriores, se revalorizan en un ejercicio de arqueología del color, donde cada uno de los colores encontrados en las fotografías destruidas fueron utilizados para colorear los retratos de sobrevivientes. El tsunami causó daños materiales considerables, matando personas y destruyendo comunidades enteras, pero, sobre todo, los sobrevivientes también enfrentaron la pérdida intangible pero no menos dolorosa de sus propios recuerdos e identidades, en los que las fotografías familiares juegan un rol fundamental.

Alejandro Chaskielberg (Buenos Aires, 1977) es fotógrafo y docente. Su primer libro La Creciente que reflejaba el microclima del delta bonaerense, recibió la beca BURN Emerging Photographer Grant otorgada por la Magnum Foundation. Su segundo libro, Otsuchi Memorias del Futuro recibió el Premio RM Fotolibro Iberoamericano. En 2011 la World Photography Organization lo nombró World Photographer of the Year 2011. Participó en numerosos festivales internacionales y esta muestra representará además su vuelta a las galerías porteñas después de 11 años.

El jueves 21 de junio Otsuchi Memorias del Futuro se presentará por primera vez en Buenos Aires en la galería Gachi Prieto.

Inauguración: 21 de junio 19hs.
Cierre: 28 de julio

Galería Gachi Prieto
Uriarte 1373, Palermo, Buenos Aires
Lunes a sábado de 14 a 19hs.

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