Por Diego Sadrinas *

No voy en tren ni voy en avión, yo controlo y manejo todo desde mi dron.. Bien podría ser así la canción de Charly pero actualizada al siglo XXI. Ahora bien: ¿Que es un Dron? Es una aeronave que vuela sin tripulación la cual tiene la capacidad de sostener de forma autónoma un nivel de vuelo a determinada altura y es propulsado por un motor de explosión, eléctrico o de reacción. Es reconocida por la abreviatura VANT en español (Vehiculo aéreo no tripulado) y en ingles por la denominación RPA (Remotely Piloted Aircraft).

Los drones, contrariamente a lo que se cree, tienen un largo recorrido histórico que los lleva hasta el día de hoy; es decir su utilización se remonta a la primera guerra mundial (por supuesto con otro tipo de tecnología) cuando se utilizaban globos aerostáticos o cometas con el fin de obtener imágenes de los movimientos de las líneas enemigas y elaborar en consecuencia cuadros de acción.

Sintética y esquemáticamente la historia del dron se puede dividir en cuatro momentos: El precursor del drone fue utilizado como blanco de practica de las fuerzas militares en los inicios del siglo XX; su desarrollo continuo en el período entre guerras y en la segunda guerra mundial cuando el avión no tripulado fue pensado y diseñado como una bomba volante que podría ser enviada hacia las líneas enemigas.

El tercer momento histórico fue con la guerra fría cuando fue usado como una plataforma de vigilancia capaz de obtener información de inteligencia tanto para la CIA como para el KREMLIN; y la ultima etapa se da a partir del atentado del 11/9 (nine eleven) el cual dio inicio formal a la guerra contra el terrorismo donde el drone se convirtió en un arma capaz de vigilar y de matar por eso se la denomino “depredador”.

Sin embargo, hay un quinto momento y es en este en donde quiero centrar el énfasis y la atención: la venta y utilización de drones con fines lúdicos y comerciales. En los últimos años debido al progreso en la producción y a la globalización permanente del mundo en el que vivimos, los costos de producción de los drones fueron disminuyendo al punto de convertirse el mismo en un objeto de consumo masivo.

Lo que antes eran simples e inocentes juguetes de avioncitos a control remoto que apenas levantaban vuelo ahora son reemplazados por drones comprados con fines de entretenimientos, que pueden llegar a levantar hasta 5000 metros de altura. Y los primeros inconvenientes no tardaron en llegar, por lo menos en Argentina, donde ya hay registrados al menos dos incidentes: en el mes de noviembre un vuelo de Aerolíneas Argentinas (AA) que realizaba el trayecto Buenos Aires – Bariloche informó la presencia de un drone a 13 mil pies de altura es decir, a 3900 metros. Los organismos gubernamentales informaron que no hubo impacto, sino que el piloto reporto que “vio pasar” a el vehículo aéreo no tripulado. El otro incidente ocurrió hace poco mas de un año con otro avión de Aerolíneas que estaba por aterrizar en aeroparque de un vuelo procedente de Trelew. Esta vez el avión si impacto contra el drone aunque no implico complicaciones para el aterrizaje; el “choque” se produjo a la altura del parque temático Tierra Santa.

¿Que tiene para decir la legislación nacional al respecto? Según la disposición 527 de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) el limite para volar drones en espacios no controlados es de 122 metros de altura, mientras que en espacios controlados es de apenas 43 metros. Asimismo, dicha disposición establece la obligación de registrar el drone ante la ANAC, tener mas de 18 años o aquellos que tengan entre 16 y 17 deben estar acompañados y supervisados por un adulto responsable al momento de la utilización del mismo. Quienes incumplan dichas normativas son pasibles de ser sancionados con apercibimiento, multa o inhabilitación (temporaria o definitiva). Pero al dia de hoy estos dos incidentes todavía no fueron resueltos es decir no se encontraron a los responsables ni se aplicaron las sanciones correspondientes.

Es un fenómeno nuevo el que esta atravesando la Argentina en particular y el mundo en general respecto del uso de los drones; parecería ser necesaria una legislación mas exhaustiva vale decir leyes mas concretas y dotar a los organismos correspondientes de las herramientas necesarias para localizar a quienes infrinjan la ley. Ahora si, me voy pero ni en tren ni en avión, yo hago todo, todo, todo con mi dron.

(*) Lic. en Ciencia Política (UBA)

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