Lo que se hace en la oscuridad, será llevado a la luz. Amy Friend, la artista canadiense nacida en las afueras de Windsor, Ontario, interviene fotografías antiguas llenándolas de una poesía insospechada en su serie “Dare Alla Luce”.

La serie fue nombrada así porque, para su creadora, el proceso de transformación de este material implica la muerte y posterior renacimiento de sus imágenes. “En mi uso del medio fotográfico, no estoy específicamente preocupada por capturar una realidad “concreta”. En lugar de ello, mi objetivo es usar la fotografía como un medio que ofrece la posibilidad de explorar la relación entre lo que es visible y lo que no es visible. He estado trabajando en las series de Dare alla Luce durante un periodo de tiempo; inicialmente se trataba de una colección de fotografías antiguas, obtenidas de gran variedad de fuentes, tanto personales como anónimas. Por medio de intervenciones hechas a mano alteré las imágenes y luego volví a fotografiarlas, “re-haciendo” fotografías que oscilan entre lo que está presente y lo que está ausente”.

Las fotografías antiguas seleccionadas por Friend luego fueron perforadas y colocadas frente a una fuente de luz para después ser fotografiadas. El resultado es impresionante y conmovedor: la luz que brilla a través de los orificios del papel dota a los personajes fotografiados de vida, de un halo espiritual, como si se tratase de santos o iluminados, incluso en el caso de los animales. “Mi intención es hacer comentarios sobre lo frágil del objeto fotográfico y también sobre esa misma fragilidad en nuestras vidas, en nuestra historia. Todo se pierde tan fácilmente. Jugando con las herramientas de la fotografía, re-utilicé la luz permitiéndole brillar a través de agujeros en las imágenes. De una forma lúdica, aunque también literal, llevo el tema de las fotografías de nuevo a la luz, mientras que simultáneamente las llevo hacia delante. Las imágenes son permanentemente alteradas; están perdidas y renacen, de ahí el título, Dare alla Luce, un término italiano que significa “dar a luz”.

Las fotografías tienen un nuevo significado, a pesar de los misterios que albergan. “Estoy jugando con un tipo de astrofotografía más metafórico, aludiendo a algo que ya no existe. Muchas de las estrellas que vemos están muertas hace mucho tiempo, como las personas en las imágenes que uso. Una fotografía se compone de tiempo y espacio, pero también se elimina del tiempo y el espacio. En definitiva, estoy agregando luz. Las fotografías ya están hechas de luz; estoy interesada en ver qué sucede cuando agrego luz a ellas una y otra vez”.

Dentro de los procesos involucrados en la realización de una fotografía analógica, Friend se siente muy cercana a esa cultura fotográfica más allá de la distancia en el tiempo. “Estoy muy interesada en la idea de lo espiritual, pero no tanto de una manera concreta. El cuarto oscuro es una especie de sacramento: saca imágenes de la oscuridad hacia la luz. Y mi proceso es una forma de dar a las imágenes una segunda vida. Pero a veces las personas anónimas en internet responden negativamente a mi trabajo, lo que me parece interesante. Dicen que usar las imágenes de otras personas no es una forma de hacer arte o se sienten ofendidos porque estoy destruyendo las imágenes de otras personas. Pero yo siento que honro estas fotografías dándoles una segunda vida, sin olvidar que cada imagen también tiene su propia historia”.

Entre los próximos proyectos de Friend, se encuentra la continuación de esta serie aunque centrado ahora en la figura del fotógrafo. “No sabemos mucho del fotógrafo. Son en muchos sentidos un misterio. Las fotografías presentan personas desconocidas y circunstancias al espectador, pero también presentan, al fotógrafo, por así decirlo. Estoy intrigado por esta presencia ausente”.

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