Por Diego Sadrinas

Del hombre invisible y de mayor poder durante más de una década en la Argentina, poco se conoce de su historia y recorrido que lo llevó a ser uno de los hombres más temibles y generador de mitos en torno a su persona.

Nacido en Larroque, Entre Ríos, en 1944, fue el séptimo hijo de Nallib Miguel Yabran y Emilia Tufic Marpez (ambos hijos de inmigrantes libaneses). Comenzó a vivir en la Ciudad de Buenos aires en los comienzos de los 70s y al poco tiempo empezó a realizar negocios en las áreas de seguridad y de transacciones bancarias.

Fue el titular de la firma Organización Clearing Argentino S.A. (OCASA) la cual se dedicaba en forma exclusiva a la realización del clearing bancario en una época en la que no era posible realizarlo a través de internet sino que los cheques eran trasladados en camionetas a las sedes bancarias correspondientes; por eso esta empresa fue tan relevante y acumuló poder.

Asimismo, controlaba mediante testaferros una serie de empresas tales como: Edcadassa (manejaba los depósitos fiscales); la compañía de transporte y logística Villalonga Furlong; Interbaires (free shops), entre otras. La diversidad de la cartera de negocios de “Don Alfredo” refleja la existencia de un empresario con acceso a las personas y a los recursos del poder invisible de la Argentina; a esa capacidad de operar en las sombras y en el anonimato; cualidades que consideraba fundamentales y que las aplicaba como valor supremo a su vida y entorno familiar de forma cotidiana.

Sin embargo, llegó el verano y llegó enero a Pinamar.

El 16 de febrero de 1996 José Luis Cabezas simulando ser un veraneante del montón le toma una foto a “Don Alfredo” que estaba caminando junto a su mujer a la orilla del mar dentro del parador Marbella en Pinamar. Para obtener la fotografía contó con la ayuda de su esposa, Maria Cristina Robledo, quien aparentó posar y de esta forma servir de distracción y señuelo para lograr la foto codiciada por el mundo de la prensa y el periodismo en general, luego publicada el 3 de marzo por la revista Noticias. Fue el principio del fin para la vida del fotoperiodista.

Yabran se jactaba de ser uno de los hombres más poderosos del país y del que no se conocía el rostro ni había fotografías; tal como dijo alguna vez en una entrevista: “Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente”, premonición de lo que iba a acontecer un año más tarde con Cabezas. Yabrán era un hombre de pocas palabras públicas y cuando lo hacía exigía que no haya un reportero gráfico en sus entrevistas.

Un año después, el 25 de enero de 1997 cabezas es secuestrado, asesinado con dos balazos en la cabeza y su cuerpo incinerado dentro de un Ford Fiesta blanco. Una vez asesinado, comienza la investigación y el abandono definitivo del valle de las sombras para Yabrán, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del fotógrafo.

Pero, cuando su detención se torna inminente, el empresario toma la decisión de quitarse la vida dándose un escopetazo en la boca en el baño de una estancia que tenía en Entre Ríos.

Muerto el empresario, su fortuna no murió ni desapareció, sino que fue heredada por sus hijos quienes cultivan el mismo perfil bajo y rechazo hacia las apariciones públicas que tenía su padre. La estrategia fue mudarse a Uruguay y centrarse en fondos de bienes raíces en el exterior.

La herencia que dejó “Papimafi” (así le decían cariñosamente sus hijos) se estima en mil millones de dólares que pasaron a las manos de su mujer María Cristina Perez (que vive en un barrio de Carrasco) y sus hijos Pablo, Mariano y Melina.

Pablo es co-director de una firma offshore radicada en Miami bajo el nombre de Ocean Drive Ph-07 Corp., y también se recibió de ingeniero electrónico aunque no ejerció. Trabajó como piloto aeronáutico aunque su principal ocupación en el presente es pasar música en fiestas electrónicas bajo el seudónimo de DJ Pilot. Vive en Uruguay aunque viaja a la argentina a realizar presentaciones. Su mujer es María Paula, hija mayor del ex piloto de automovilismo Juan María Traverso (de ahí su auto violeta ploteado con OCA).

A Melina, recientemente separada, le gusta jugar al tenis, y relajarse en Nordelta durante largas temporadas. Mariano, el más alejado del mundo del Jet Set, es empresario y responsable de la firma de inversiones inmobiliarias Greenpol, con base en Montevideo, donde también vive Mariano, quien a diferencia de su padre no cree en la reserva extrema y ve positivo expresarse públicamente aceptando fotografiarse cuando asiste a eventos o conferencias.

El clan Yabrán sigue vigente así como los mitos y habladurías populares las cuales sostienen que el ex magnate sigue vivo descansando en alguna playa del mundo rememorando esos veranos eternos en Pinamar. A 20 años de su suicidio y ausencia física, “Don Alfredo” y su valle de sombras y misterios offshore siguen más vigentes que nunca.