La pregunta que provoca algunos escalofríos es qué hubiera pasado si la pieza clave de Soda hoy estaría entre nosotros. Si hubiera permitido esto que hoy se festeja, esto que parece un partido arreglado, con jugadas diseñadas especialmente para la tribuna. Escalofríos.

wewrt

La alianza con el Cirque du Soleil supuso un negocio instantáneo entre la banda que llegó más lejos en América Latina con un millaje único y un talento para unir la cosmovisión latina con el boom discográfico antes de internet con el otro lado del mostrador, los canadienses que transformaron lo que entendíamos de circo hasta entonces.

Es el final de la función en el Luna Park y la sensación es que al Cirque du Soleil le quedó grande Soda Stereo. ¿Quien sabrá el valor de tus deseos?, ¿quien sabrá? Una onda ATP permanente, hacer de temas hondos semilleros de fast food para que puedan ser digeridos por cualquiera, forzar las cosas y todos contentos.

Reminiscencias a Glee, una onda naif Hairspray, y un Cerati representado como si fuera uno de los Backstreet Boys. Si a este combo le sumamos, cierta mística Iripino, Bailando por un sueño, muy buena coreo pero te falta acting, realmente algo nos perdimos.

wer

El tiro por la culata. Entradas saladas para un despliegue de precios cuidados en un Luna Park lleno todos los días porque MARKETING.

Punto para la remasterización de los contenidos originales de la discografía más excelsa de Soda, con un alto rediseño de las canciones emblema además de tener sintonía fina para la selección del tracklist que suena a lo largo de Séptimo día. Pero el sonido fue envolvente por momentos, no obstante lo cual.

Poca acrobacia y mucha desconexión entre las canciones elegidas y lo que pretendía contar el CDS, con un par de excepciones como fue el momento de Remolinos o en Hombre al agua, muy logrados. El resto, Bandana en el Gran Rex.

Del Luna Park como espacio y tiempo para presentar este descafeinado, parece bastante apropiado. El templo del box fue cedido casi en su totalidad en el 2013 por Ernestina de Lectoure, viuda sin descendencia del mítico “Tito” Lectoure, a la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y a Cáritas, es decir, al Arzobispado de Buenos Aires.