La situación de los medios en Argentina es un espejo para entender otras situaciones que también tienen como protagonistas a grupos empresarios que les da lo mismo manejar una fábrica de salchichas que una radio. El 30 de enero de este año empezaron a correr los rumores de la venta de FM Blue que por ese entonces y hasta hace poco pertenecía a la familia Moneta, sex symbol del no es nada personal son solo negocios. El nombre del empresario Daniel Vila también empezó a correr con más fuerza. Mientras tanto, gente del grupo Moneta decían que la programación se mantendría ante una posible venta de la radio. Aun así, la operación se concretaría recién durante el tercer trimestre de este año. Pero se adelantó un poco.

No hablamos de negocios en la mesa. A pocos días de haber comprado Blue, arrancó la ola de despidos sin vueltas de programas con mucha historia en la FM, como Gente Sexy que ya lleva 8 años y de otros tantos que nacieron en esa FM recientemente pero que, aunque muy reducido a Buenos Aires, ya habían logrado tener un público con contenidos originales.

La decisión de no tener en cuenta ni las formas, deja en claro la visión de juego de los nuevos grupos empresarios a cargo: Alpha Media (cuya cara es Marcelo Figoli, dueño de la productora de eventos Fenix Entertainment Group y de Rock And Pop, entre otras) y Grupo América, con el mendocino Daniel Vila, más conocido como el que sale con Pamela David.

Lo que generaron es un efecto no deseado. Los programas también se movieron rápido y furiosos, anunciaron el fin de los tiempos a través de sus cuentas en Twitter e Instagram, provocando un reconocimiento masivo a lo que estaban haciendo al aire durante este tiempo, un rechazo al poco tacto que tuvieron los nuevos dueños no solo para entender la comunidad de oyentes que estaba detrás sino tampoco poder intuir que nada bueno puede comenzar de esta forma.

A Gente Sexy, le siguieron Últimos Cartuchos, con Martín Garabal y Migue Granados; Línea Caliente, con Nicolás Guthmann y Tomas Palma; y Ahora es cuando, con Diego Iglesias. Todos programas que estaban muy atrás en share, pero que habían logrado algo que existe más allá de la cantidad de gente que los escuchaba: comunidad. Todos terminan antes que comience Agosto.

Así las cosas, la idea que dicen tener en carpeta para Blue es hacer otra Aspen, donde no haya programas con gente hablando sino solo música de los 80s, lo cual en tiempos de streaming y Spotify, puede ser una visión fatal de la radio.

Lo cierto es que una programación diversa y que en muchos casos apostaba a lo experimental (Últimos Cartuchos; noches de domingo a puro jazz y blues o el flamante En Calzas con Sofía Gala que es un retorno a escuchar radio de noche con ganas) fue destruida para, otra vez, apostar por más vaciamiento con el coleccionismo del pasado como fachada, una muy mala señal.

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