Atrás quedaron los tiempos violentos para el símbolo de paz y autodestrucción, la época en solitario de su piel en aerosol, los años de demasiado ego y say no more en Coronel Díaz y Santa Fe, milonga todos los días, el deseo de una soledad sin sentido, visualizando el campo del olvido.

Charly Garcia en imágenes que abarcan los últimos años, un amplio periodo de casi dos décadas: entre 1997 y 2015. En esos años, el fotógrafo Maximiliano Vernazza lo encontró grabando sus canciones para Alta Fidelidad junto a Mercedes Sosa; eufórico en la elaboración de su disco Influencia; o acompañándolo a Nueva York para la grabación del mítico Kill Gil. Pasaron los años de Say no more y de Rock and Roll YO, el estallido lúdico y furioso, y los períodos de rehab; las presentaciones multitudinarias y sorpresivas, hasta su llegada al Colón.

Vernazza y Garcia se conocieron en 1997. Para ese entonces, Charly estaba enojado con la revista Gente, pero ese año recompuso relación. El fotógrafo tenía 26 años y recién había ingresado a trabajar allí cuando alguien le dijo que fuera a retratar al músico a su casa de Palermo. “Lo vi en buenas y malas. Lo respeté siempre como personaje y como persona. Estuve a su lado en momentos más que íntimos, como la grabación de Kill Gil en New York, giras, cumpleaños, sus habituales vacaciones en Pinamar y Villa Gesell. Hasta llegué a retratarlo, con su consentimiento, en el baño de ese búnker que fue su departamento de Coronel Díaz y Santa Fe. Creo que ahora es momento de presentar mi trabajo para que lo conozcan el público y sus fans. Ojalá lo disfruten tanto como yo cuando lo retrato, a pura adrenalina.”

 

(2008) En el jardín de un hotel en Villa Gesell, donde pasaba unos días de descanso, me dice el clásico “Pique francés” y sale corriendo y hace un giro en el aire y cae a la pileta, donde se puso a jugar con los flota flota, y en un momento con los lentes tipo Lennon puestos empieza a nadar hacia mi como si fuera un tiburón.
(2007) A Charly lo habían elegido para ser la tapa de una revista como el personaje del año y me pidió que le sacara las fotos yo. Fue a la noche tarde, casi de madrugada. Estaba en casa y me llama Gaby Álvarez, que en esa época estaba mucho con él y me dice “podes venir ahora? Charly quiere hacer las fotos ya” Obvio que fui. La sesión fue muy divertida, se pintó el cuerpo con un aerosol verde, me preguntó si rompía un tubo fluorescente contra la pared yo podía tener esa foto, cocinó un rato, tiró la sal por todos lados y terminó desnudo sobre el piano solo tapado por una de sus guitarras rota.
(2013) Charly vivía en el complejo Los Patos y lo fui a buscar con una limusina para ir a una fiesta en el Hotel Alvear. Durante el viaje se largó a llover mal y el chofer se olvidó el techo un poco abierto. Lo que nos mojamos!!! Terminamos viajando contra un rincón para no mojarnos mas. Igual Charly sacó la caja de fósforos de los 3 patitos y se prendió un pucho.
(2007) A Charly lo habían elegido para ser la tapia de una revista como el personaje del año y me pidió que le sacara las fotos yo. Fue a la noche tarde, casi de madrugada. Estaba en casa y me llama Gaby Álvarez, que en esa época estaba mucho con él y me dice “podes venir ahora? Charly quiere hacer las fotos ya” Obvio que fui. La sesión fue muy divertida, se pinto el cuerpo con un aerosol verde, me preguntó si rompía un tubo fluorescente contra la pared yo podía tener esa foto, cocinó un rato, tiró la sal por todos lados y terminó desnudo sobre el piano solo tapado por una de sus guitarras rota.
(2008) En esa época había hecho unos shows en La Trastienda y Mecha, su novia, se disfrazaba de Talibana. Estando en Gesell, en su habitación, se me ocurrió vestirlo a él de Taliban, usamos el acolchado de la cama, y nos fuimos a la playa. Cuando bajó así vestido la gente no lo podía creer, corrían alrededor gritando “Es Charly, es Charly!”.
(2005) Las manos son algo que me llama mucho la atención. Y tengo una serie grande de ellas. No puedo creer como de esos dedos sale tan increíble música.
(2013) Los dos shows que hizo en el Teatro Colón fueron increíbles, para mí es el lugar para que toque Charly. En esta foto se puso a jugar con un maniquí que usaban como instrumento.
(2007) En alguna de las tantas grabaciones que estuve presente y donde pude registrar al maestro en acción. Puedo estar horas y horas mirándolo sin aburrirme.
(2006) Ese año la revista Gente, donde yo trabajo, me había mandado a New York a cubrir la gira de Nestor Kirchner en la ONU. En la calle me encuentro con el manager de Charly de esa época, y me cuenta que estaban grabando Kill Gil. Por supuesto que cambié los pasajes y me quedé con ellos registrando ese momento. Cuando llegaba al estudio el manager se iba para hacer las cosas que no podía hacer por tener que atender a Charly, y me quedaba yo asistiéndolo.
(2007) En general Charly no te dice nada de las fotos, lo que quiere decir que le gustaron. Pero esta en particular me la elogió. Me hizo llamar para decírmelo. Gran gesto y siempre lo recuerdo.
Fue en Gesell, la habitación estaba en el 1 piso y el balcón daba a la calle. Charly tocaba y la gente que pasaba ni se imaginaba lo que estaba ocurriendo ahí. Esas cosas me alucinan y poder estar presente es maravilloso.
(2013) Otro gran momento en el Teatro Colón. Durante la prueba de sonido. Una especie de plato volador de teclados y lo que hace unos años le encanta que son los iPad. Ya que puede sacarle a un teclado cantidad de sonidos diferentes.
(2017) Es la última foto que le tomé. Fue en el Faena. Se juntó con Bob Gruen, el fotógrafo de Lennon, quien estaba exponiendo en Bs As. Hacía mucho que se querían conocer. En ese encuentro Charly tocó para Bob. Aproveché para registrar ese momento único. En un momento Charly me clava la mirada muy fijo. Pensé que me iba a putear por algo, pero no. Y salió esta foto que a mí me encanta.

 

La muestra CHARLY va a estar expuesta hasta el 28 de febrero en el lobby del Hotel Terrazas al Mar, Av del Mar 148 (Pinamar). Entrada libre y gratuita.