Por Diego Sadrinas – @sadri26

El cannabis ha sido un tema tabú y del que poco conocimiento se tenía, sin embargo en los últimos años en la Argentina se han dado algunos avances en el tema sobre todo en lo referido al uso medicinal y terapéutico de la marihuana.

El 29 de marzo del año 2017, el Congreso Nacional aprobó la Ley 27.350 de Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus derivados. Esta Ley establece, en primer lugar, la creación de un programa nacional para estudiar la planta y desarrollar tratamientos para diversos tipos de enfermedades neurológicas y en segundo término, la creación de un consejo consultivo honorario integrado por funcionarios especialistas y organizaciones.

No obstante este avance en la materia, las familias que tienen hijos que necesitan hacer uso del cannabis medicinal están desilusionadas y enojadas porque el consejo consultivo apenas se reunió una vez desde la sanción de la Ley, porque los trámites burocráticos para acceder al aceite de cannabis llevan más tiempo del que pueden esperar sus hijos para recibir el tratamiento de forma continuada y fundamentalmente debido a que en la reglamentación de la Ley no se incluyó el auto cultivo como forma de acceso al tratamiento.

Este último punto era el de mayor interés para las familias afectadas porque de esta forma no dependían de autorizaciones de los organismos públicos para poder importar el aceite medicinal; al tiempo que podían producir no solo la cantidad que necesitaran sino también las distintas variedades [cepas] para evitar que sus hijos sufrieran el efecto de acostumbramiento.

Pero la política es dinámica y un nuevo capítulo se agregó, esta vez desde la provincia de Salta, donde hace un mes el juez federal Julio Bavio fallo favorablemente al reclamo de una familia para cultivar plantas de distintas cepas de cannabis para poder tratar a su hijo que padece de neurofibromatosis (NF1). Este fallo viene a saldar la deuda pendiente de la Ley recientemente sancionada respecto del auto cultivo ya que otros jueces podrían fallar del mismo modo que el juez Bavio.

Invernáculo de la empresa International Cannabis Corp., a 60 Km de Montevideo.
Dispensario con variedades de marihuana y medical cannabis en Colorado.

Este tema es de importancia nacional porque los chicos que sufren enfermedades como crisis epilépticas, deterioro cognitivo leve, trastorno de hiperactividad y déficit de atención (THDA), en su mayoría no responden al tratamiento con fármacos pero si muestran mejoras concretas con la utilización medicinal de la marihuana. Es por esto que las demoras burocráticas y las argumentaciones ideológicas en contra de la utilización de este tratamiento alternativo no deberían ser las voces principales, porque si existe una vía para ayudar a las personas con sus enfermedades corresponde al Estado avanzar en ese sentido. Es un deber del estado ayudar a sus ciudadanos; tal como sintetizo María Laura Alasi mama de Josefina, quien sufre más de 100 convulsiones diarias: “el dolor no puede esperar más”. Este concepto es compartido por la ONG ·Mama Cultiva Argentina· una de las pioneras en nuclear a las madres y en darle visibilidad a su problemática y reclamo.

Asimismo, otra arista a tener en cuenta es la empresarial: hay una compañía interesada en radicarse en el país para convertirse en el principal productor de cannabis medicinal. Se trata de la firma canadiense Aphria cuyo CEO ya viajo al país para reunirse con las autoridades de gobierno y contarles su plan de negocios. El proyecto establece la exclusividad en la importación de los aceites por un periodo de dos años para luego establecerse en Mendoza y comenzar el proceso de cultivo y producción de las distintas cepas canabicas y su posterior comercialización.

Por lo tanto es de esperarse que el cannabis siga escribiendo nuevos capítulos desde el Congreso Nacional, la justicia y el mundo de los negocios.

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