Romance y suspenso, química de seducción, cocktail explosivo, affair del gran playboy, dueño del estruendo, sonrisa de ganador, goza lo prohibido, affair del gran playboy, siempre doble cita, doble vitta, doble fija, doble chica, doble guita, doble trago con hielo y acción, no lo contradigas, no le pidas que diga que no, cabernet y smoking, nunca acepto un no, cómplice de todo, affair de playboy.

Monzón visto con los ojos del 2019 es un ídolo más que se derrite en el frenesí del carmesí de una biopic de campeón que salió del inframundo y que fue uno de los mejores en lo suyo hasta que los abismos de una vida privada igual de frenética a base de ripios y balcones, se lo tragó para siempre.

El acoso sexual y el abuso doméstico son temas más candentes hoy en día que hace décadas, antes de que el aumento del empoderamiento femenino sacara esos temas de la sombra y los fulminara en la escena pública. Pero hay una diferencia significativa entre los abusos cotidianos con los grandes toboganes inflables del poder atribuido al ejecutivo del cine Harvey Weinstein y los de Monzón, quienes literalmente maltrataron a sus diversas esposas y amantes cuando no ejercían el control de impulso adecuado. Ese patrón de agresión sin control se terminó cuando Monzón, un adorado héroe nacional hasta entonces, fue declarado culpable de asesinato en 1988 después de que estranguló a su segunda esposa, la modelo uruguaya Alicia Muniz, y la arrojó por el balcón del segundo piso de un hotel resort en Mar del Plata en el que la pareja se alojaba.

La vida privada de Monzón en su momento de más explosión coincidió con el apogeo de una farándula nacional de vedettes y capocómicos que en los setenta y ochenta arrasaban en los teatros de Mar del Plata y Buenos Aires, y también en la TV. En ese frenesí del mundo del espectáculo, el boxeador ya convertido en estrella de cine, fue uno más de un grupo de artistas a los que la noche los cautivó hasta la hipnosis mortal.

Para aquellos que no quieren o no pueden diferenciar a Monzón, el campeón, del asesino y golpeador serial de sus mujeres, se complica continuar con un análisis más profundo de su vida privada. La adoración de héroes no permite mucha introspección para aquellos que se niegan a reconocer las contradicciones de la personalidad en sus ídolos, ni se limita a ningún país, cultura o clase en particular. El boxeo, y el mundo deportivo en general, está lleno de estos casos de nombres famosos que les han faltado al respeto a las mujeres, y peor aún, se sentían y sienten que de alguna manera estaban por encima de las leyes de la sociedad que se aplican a todos los demás.

Jack Pemment, quien posee una maestría en psicología, escribió un tratado académico sobre boxeadores y violencia doméstica que explica pero no condena tales incidentes (generalmente) bien publicitados, al tiempo que sostiene que la disciplina esperada de un luchador también puede mitigar el impulso de ceder a los sentimientos de rabia contra su esposa o pareja.

«El boxeo está íntimamente relacionado con los antecedentes de la clase trabajadora y la pobreza», escribió Pemment en Psychology Today. «La conexión entre la pobreza y el boxeo es un estudio de caso fenomenal en sí mismo». Citó tres posibles causas para que los individuos se vuelvan «irracionalmente reaccionarios», uno de ellos es el temor de que un luchador regrese a sus raíces de pobreza extrema, otro es el poder de un boxeador exitoso en cuanto a sus derechos y, por último, del estrés y los trastornos de personalidad que están relacionados con el comportamiento violento.

Pero, sigue Pemment, «no hay una fórmula para determinar si (tales trastornos) pueden resultar en problemas de control de impulsos». Además, afirma que «hubo muchos casos en los que unirse a un gimnasio de boxeo ha ayudado literalmente a mantener a los chicos fuera de la calle y fuera de las pandillas. Igualmente, no hay excusa para la violencia doméstica, y aún sostengo que los boxeadores deberían tener un mayor sentido de autoconciencia del daño que pueden causar, por lo que tal vez deban mantenerlos en un nivel más alto. La violencia doméstica es un problema social endémico abominable que afecta a demasiadas personas a diario. Si el boxeo se eliminara de alguna manera de la ecuación, los números no caerían».

En el infinitamente complejo tapiz de la existencia humana, siempre habrá excepciones a estas cosas (que llevan a la violencia doméstica), pero es por eso que el boxeo probablemente ayude a reducir los resultados agresivos fuera del ring, en lugar de alentarlos.

Esta es una forma elegante de decir que la culpa no se encuentra necesariamente en la profesión o el puesto de un individuo, sino en el sentido de moralidad de esa persona. Sea Harvey Weinstein y Bill Cosby, o Monzon, Mayweather y Mike Tyson. De estos últimos, sus admiradores pueden elogiar lo que hacen dentro de las cuerdas, pero eso solo comprende una parte de lo que realmente son en su conjunto.

El lugar de Monzon en un pedestal de boxeo está asegurado para siempre, y también lo es para Mayweather, el del récord de 50-0 y el récord de ingresos brutos. El lugar del dinero en la historia del boxeo también está asegurado, pero eso no debería absolverlo completamente de otro tipo de historia, que incluye para Mayweather siete incidentes separados de abuso doméstico contra cinco mujeres diferentes que datan de 2001, una de las cuales resultó en una prisión de 90 días frase. El sentimiento de impunidad de Mayweather es tal que trató de impedir que dos periodistas, Michelle Beadle de ESPN, y Rachel Nichols de CNN obtuvieran la credencial para cubrir su megafight del 2 de mayo de 2015 con Manny Pacquiao porque mencionaron los aspectos menos sabrosos de su vida que preferiría no resucitar.

En tanto Tyson, cumplió tres años por la violación de una participante de un concurso de belleza de adolescentes, que él negó cometer. Entrevistado por Greta Van Susteren, de Fox News, denunció a la víctima en la televisión como una «slimy bitch» y «reptiliana mentirosa». Este es el mismo tipo que una vez se jactó de que el mejor golpe que había hecho fue sobre Robin Givens, su primera esposa.

La biopic sobre Monzón, producida por Disney y Pampa Films, se estrenará en poco tiempo por SPACE, y seguramente después irá a parar a alguna plataforma de streaming.

Ya se conoce al elenco de grandes figuras entre las que se encuentran Jorge Román (el fetiche de Pablo Trapero para El Bonaerense) y Mauricio Paniagua, como los encargados de interpretar al boxeador en las distintas etapas de su vida; Celeste Cid (como Susana Gimenez), Soledad Silveyra, Diego Cremonesi, Paloma Ker (Pelusa, su primera esposa), Gustavo Garzón, Florencia Raggi, Cumelén Sanz y Carla Quevedo (Alicia Muñiz), entre otros artistas, encarnarán los personajes más importantes en su vida.

Pero la biografía del ex campeón mundial, se exhibirá a fin de este mes por primera vez en un Festival de Series en la ciudad francesa de Lile. Los dos primeros episodios (son 13 en total), de la ficción dirigida por Jesús Braseras (“Ojos”, 2003) serán parte de la sección International Panorama, dedicada a miniseries internacionales, siendo la única producción latinoamericana en participar.

Fue en Francia donde Carlos Monzón fue tan o más amado que en Argentina. Los franceses lo adoraban, con siete peleas de título mundial allí. Sus vacaciones en Mónaco y la amistad intensa con Alain Delon, terminan de completar la radiografía del chico nacido en el Barrio La Flecha, en San Javier, el 7 de agosto de 1942.