Hay mucho escrito sobre Duchamp pero no tanto sobre Chris Burden.

Christopher Lee Burden nació en Boston el 11 de abril de 1946. Su padre era ingeniero, su madre era bióloga y restauradora de arte. Pasó su infancia en Cambridge, Massachusetts, y, gracias a los viajes profesionales de su padre, en China, Suiza, Francia e Italia.

Cuando Chris Burden tenía 12 años, un accidente parecía anticipar su carrera adulta, cuando fue lesionado en un choque de motos, y soportó una cirugía de emergencia, realizada sin anestesia, en su pie izquierdo. Durante la larga convalecencia que siguió, se interesó profundamente en el arte visual, particularmente en la fotografía.

Después de obtener una licenciatura del Pomona College, donde estudió arte, arquitectura y física, Burden se matriculó en el programa de maestría en bellas artes en la Universidad de California, Irvine. Nancy Buchanan, una artista compañera en ese momento de Burden, decía:”Creo que conocí a Chris en el posgrado de la Universidad de California en Irvine. Era el primer programa de posgrado del Departamento de Arte. Se fue desarrollando a medida que iba avanzando. Nos dieron una galería pero era horrible. Una sala con un enorme reloj, ventanas que no podíamos controlar y un par de lockers”. A los pocos días, Burden se encerraba por cinco días dentro de uno de los lockers como si fuera un origami, con un bidón de agua que tomaba por una manguera conectada. Así nació su primera obra, “Five Day Locker Piece” (1971), que terminó siendo su tesis de posgrado y así obtuvo el título.

Un artista conceptual que en el cumplimiento del deber cuando terminaron los setenta ya se había disparado, perforado, muerto de hambre, crucificado, electrocutado, cortado por vidrio, pateado escaleras, encerrado con llave, caído desde alturas y casi ahogado, aunque de ninguna manera todo a la vez, convirtiéndose en uno de los mejores artistas de performance de esa década que dio varios referentes en ese campo donde los artistas se documentaban en imágenes fijas o en movimiento a medida que aumentaban o perdían peso, se sometían a cirugía o, en su caso, cruzaban sus propios límites.

Formado como minimalista, Burden comenzó haciendo arte utilizando los materiales más mínimos posibles: segmentos de su propio cuerpo. Donde los artistas tradicionales habían representado imágenes sobre lienzo durante mucho tiempo, se convirtió su cuerpo y su vida en el lienzo, y en un lienzo muy angustiado. Las instalaciones obviamente, a la vez íntimas y subversivas, polarizaron a los críticos: algunos que no lograban ver el arte contemporáneo que se venía lo descartaron rápido, mientras que otros elogiaron sus exploraciones de la masculinidad, el martirio y el ideal romántico de sufrimiento para el arte.

“Estudié el minimalismo. Como estudiante, hice minimalismo. Comencé a hacerlo cada vez más grande. Y al trabajar en ellos me di cuenta que al ir del final de uno al otro, estaba caminando mucho. Y seguía preguntandome qué era una escultura. Qué tiene de diferente la esencia de una escultura a la de un cuadro. Ante una obra bidimensional te parás delante de ella, la observás. Con una escultura, debes caminar alrededor porque es tridimensional. La escultura obliga al espectador a ser físicamente activo. La escultura es acción. Al mismo tiempo, me di cuenta que el hecho de hacer algo en sí mismo podía ser arte y no tenía por qué crear un objeto. Así es como hice las representaciones y las llamé arte”.

Entre sus primeras obras más famosas se encuentran “Shoot ” (1971), en la que un francotirador le disparó en el brazo con un rifle .22 a unos 15 pies de distancia, “Trans-fix” (1974), en la que es él mismo clavado, como Cristo, sobre la joroba de un Escarabajo de Volkswagen con las palmas de las manos perforadas con clavos. En “Match piece” (1972) usó el cuerpo de su novia Barbara Burden, en cuyo cuerpo desnudo lanzó pequeños proyectiles incendiarios como parte de una instalación. Luego se divorciaron pero antes, Chris grabó un video, que fue otra instalación “The Confession”, donde le decía a Barbara que la estaba engañando con otra mujer.

“Durante mucho tiempo quise aprender a usar un arma y y ponerla en un contexto artístico. Y pude elaborar unos esquemas, los rifles y como hacerlo. Todos fantasean con ser disparados, sea consciente o inconscientemente. Se lee acerca de eso, se ve en la TV, se ve en las noticias. Todos, especialmente en Estados Unidos, piensan mucho en eso. Disparar o ser disparado es tan norteamericano como el Apple Pie. El plan era que la bala rozara mi brazo, solo un pequeño raspón, una gota de sangre para preguntar, te dispararon o no? No teníamos botiquín de primeros auxilios, no teníamos vendas y todos allí creyeron que sería tan preciso y tan controlado que eso sería lo que sucedería. Y de hecho, eso no es lo que ocurrió”. La performance “Shoot” terminó hiriendo el brazo de Burden, al que se lo puede ver pálido y con una cara de pánico. Terminaron en el hospital y obligados a realizar la denuncia a la policía por ser una herida de bala.

“Me parece interesante la idea de que hace cientos de años no había diferencia entre un científico, un artista o un ingeniero. Yo no quería ser artista, quería ser arquitecto. Hasta que un verano trabajé en la oficina de un arquitecto. Lo que vi fue muy desalentador. Estudiantes graduados de Harvard, personas que estuvieron en la universidad durante ocho años, que terminarían sentados en un escritorio diseñando baños. Los tipos que tomaban las decisiones tenían 55 años. Y pensé, ‘esperen un segundo yo no puedo esperar tanto’. Decidí que no quería ser arquitecto sino ser escultor. Y me desalentaron mucho. El jefe de mi departamento dijo: ‘ser artista ya es malo pero ser escultor es suicida’. Lo único que me impulsaba era mi deseo”.

Sus otras obras de performance incluyen “Through the Night Softly” (1973), en la que se arrastró, casi desnudo, sobre un campo de vidrio roto; “Puerta al cielo” (1973), en la que atacó su pecho con cables eléctricos en vivo; “Velvet Water” (1974), en la cual sumergió su cabeza hasta que se desmayó; “Kunst Kick” (1974), en la que fue arrastrado cayendo por un tramo de las escaleras en la Feria de Arte de Basilea; y “White Light / White Heat” (1975), en la cual habitó una plataforma durante 22 días sin comer. Como si esto no fuera suficiente, Burden pasó a comprar tanda publicitaria en el prime time nocturno de TV de Los Angeles, con videos de diez segundos para que la incomodidad del dolor se sintiera en la comodidad de las casas de California. En uno de esos videos llamado “Chris Burden Promo”, Burden puso su propio nombre entre los grandes: “Leonardo da Vinci; Miguel Ángel; Rembrandt; Vincent Van Gogh; Pablo Picasso; Chris Burden “.

“Quería ser tomado en serio como artista”, le dijo Burden al New Yorker sobre “Shoot” en 2007. Al referirse a Marcel Duchamp, dijo: “Los modelos en ese momento eran Picasso y Duchamp. Estaba más interesado en Duchamp”.

En años posteriores, Burden dejó a un lado las performances y comenzó a construir inmensas instalaciones escultóricas que, al igual que sus primeros trabajos, exploraron la interacción de la tecnología con la ansiedad posmoderna. Incluyeron entre otras “Urban Light” (2008), un bosque iluminado de más de 200 farolas de hierro fundido frente al Museo de Arte del Condado de Los Ángeles; “Lo que mi papá me dio”, un rascacielos de 65 metros exhibido en el Rockefeller Center; y “Ghost Ship”, un yate no tripulado, de auto-navegación, que atracó en Newcastle el 28 de julio tras un viaje de 5 días desde Shetland. La nave era controlada por una computadora a bordo y un sistema GPS.

En el documental “BURDEN” estrenado a mitad de este año en Estados Unidos, se lo puede ver ya en sus últimos días recluido en su casa ubicada en el Cañón de Topanga, en las afueras de Los Angeles, rodeado de perros y con un hangar propio donde seguía creando super estructuras. En 2015 estaba trabajando en una escultura cinética, una escultura voladora como un dirigible, llamado “Oda a Santos Dumont”, dedicada a un aviador brasileño pionero. Burden murió pocos días antes de su debut.

Dirigido por Timothy Marrinan y Richard Dewey, el documental es una buena forma de acercarse a uno de los artistas más distintos que hubo en el siglo XX pero tiene una variedad de testimonios que bajan la potencia del relato, gente del mundo del arte como mecenas o críticos sesgados por su odio a las performances o un tenista millonario como John McEnroe opinando del legado de Burden solo por haberle comprado una escultura.

Tampoco hay una explicación del cambio del artista como arte a su decisión donde la obra de arte es más grande que el artista.

“Hay una tradición de lo que hago. Si miras atrás en nuestra historia, si algunas personas de finales del siglo pasado estuvieran aquí, no harían cuadros, harían arte como el que yo hago. o como algunos de los que respeto hacen. La gente que respetamos de nuestra historia fueron en su época difíciles de entender, extravagantes y atropellados. Básicamente esa es la historia del arte. Te sacude un poco la cabeza. De otra forma, no es buen arte. Creo que la ciencia y el arte son muy parecidas en cuanto a que ambas experimentan con lo desconocido. A veces, no sabés que estás buscando. Simplemente vas probando”.