La subcultura Dekotora comenzó en los ’70s en las principales ciudades de Japón. Desde el principio tuvo una doble vida de atracción y rechazo: atracción, ya que gira en torno a camiones hiper tuneados con muchos colores y luces de neón; repulsión, ya que la gente no sabe mucho de su historia, además del aspecto visual, y los camioneros tienden a tener una reputación de gángsters de las rutas.

Hoy, debido a las regulaciones que prohíben tener tal nivel de ploteo cosplay y los conflictos de imagen que podría darle a las empresas, solo algunas, como la entrega de pescado, pueden usar esos camiones para el trabajo. Existe otra vuelta de tuerca que acorta distancias con la comunidad japonesa cuando se hacen los eventos que organizan para mostrar sus camiones.

También las referencias a una serie de películas llamada ‘Torakku Yar?’ (Truck Dude), con el actor estrella japonés Bunta Sugawara. Las diez películas siguen a los conductores de dos camiones a través del país. Lo interesante es que la subcultura alimentó las películas y luego éstas agigantaron la subcultura.

“Comencé mi nuevo proyecto, Dekotora, mientras vivía en Japón, centrándome en esta subcultura de los años 70 de camiones muy decorados. Mi ángulo es más sobre la estética, la sensación y el estado de ánimo. En un fenómeno con muy pocas mujeres, esos hombres todavía tienen esa chispa en sus ojos y mucho orgullo cuando hablan de sus camiones. Como extranjera, fue una forma genial y original de descubrir y comprender mejor la cultura japonesa. La experiencia fue surrealista para mí algunas veces, ya que mi japonés era muy básico y la comunicación podía ser bastante bizarra”.

Julie Glassberg nació y creció en París. Después de estudiar diseño gráfico durante cuatro años, decidió hacer de un hobbie por la fotografía su vida. Sus intereses se basan principalmente en la diversidad de las culturas del mundo, las subculturas, las escenas subterráneas de la sociedad. Después de pasar cerca de 7 años en la ciudad de Nueva York, vivió en Tokio, Japón, durante un año, donde conoció artistas locales y experimentó más con la fotografía y las colaboraciones.

“Principalmente pasé mi tiempo con el grupo Utamarokai. Siempre me sentí protegido por Tajima san, el presidente del club. Él es muy respetado por toda la comunidad Dekotora. Fui por todo Japón con ellos, desde Hokkaido a Kyushu. El proyecto todavía está en curso y en el proceso de edición”.

Glassberg pasó su tiempo con el grupo Utamarokai, el grupo más grande, más antiguo y el único que tiene camiones de este estilo en todo Japón. El presidente del grupo posee un camión muy famoso: Ichiban Boshi, que protagonizó una serie de películas llamada “Torakku Yar?”, con el famoso actor de películas de gángsters Bunta Sugawara.

“A menudo me atrae lo que repele o asusta a los demás. Me gustan los inadaptados, los parias, excéntricos, desviados, aquellos que no encajan en las normas. Aunque parezco bastante normal y común, me identifico de alguna manera con aquellos que no encajan en la sociedad y quiero darles una voz, un espacio. Me atraen los que no siguen las reglas. Los que tienen coraje para vivir su sueño, sin importar lo que otros piensen o digan. Suele haber una imagen distorsionada construida en la mente de las personas con las subculturas por ignorancia”, remata Glassberg.

Con este proyecto, la fotógrafa quiere reflejar la estética y el estado de ánimo de la comunidad Dekotora. “Me gusta mantener el velo de fantasía de este mundo. Es importante para mí fotografiar esta cultura alternativa porque dentro de Japón, Dekotora es conocida por casi todos. En cierto modo, es parte de la cultura: podés encontrarlos en películas, videojuegos, anuncios de café, anime o incluso en un envase de tofu! Es tan importante para la identidad de Japón como el sushi o el cosplay. Al mismo tiempo, existe una completa falta de conocimiento sobre la comunidad, y fuera de Japón, es apenas conocida”.

 

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