Domenico Dolce y Stefano Gabbana, el dúo detrás de la marca de moda italiana Dolce & Gabanna, parecen desesperados por llamar la atención y a la altura de unas circunstancias dominadas por los trolls.

Los problemas de la marca se remontan al 2012, donde usaron modelos de color blanco en la presentación primavera-verano en Milán con pendientes y vestimenta que aludía directamente a la esclavitud pero que según ellos era inspirada en la cultura popular siciliana.

En 2015, fueron más lejos cuando la pareja dio una entrevista en la revista italiana Panoram, donde dijeron que las personas LGBTQ no deben tener hijos. También hablaron de “niños sintéticos” y de estar en contra de la paternidad homosexual: “Nosotros, pareja gay, decimos no a las adopciones gay. Basta de hijos de la química y úteros en alquiler. Los hijos deben tener un padre y una madre”. Las repercusiones de sus palabras ahora conocidos, procedentes de dos diseñadores católicos de Sicilia, se dieron justo cuando en los principales países de occidente se aprobaron leyes para avanzar con el matrimonio igualitario.

En ese entonces, un indignado Elton John, marido de David Furnish y padre de dos hijos concebidos por FIV, criticó a los diseñadores en su Instagram y llamó a un boicot, generando apoyos de todo tipo desde Martina Navratilova, Madonna , Ricky Martin, Victoria Beckham , y muchos otros.

Stefano Gabbana, un poco menos conservador que su socio (ya no son pareja) Dolce, en otra entrevista posterior le preguntaron si quería ser padre: “Sí, por supuesto, por qué no decirlo? Pero no es posible en Italia, que es uno de los pocos países de Europa occidental en el que las uniones del mismo sexo siguen siendo ilegales. Yo había pensado en ir a California y tener un bebé, pero no podía llevar al bebé de vuelta a Italia, ya que es necesario el pasaporte de la madre. Pregunté acerca de la adopción en Italia.Pero es muy difícil para una pareja hetero, imaginate si eres gay!”.

 

Ahora, nuevamente Domenico y Stefano lograron que se hable mal de ellos, pero que se hable al fin.

Desde que  Donald Trump asumió el cargo, las marcas norteamericanas y europeas han dejado de participar en los vestidos de la primera dama. Pero los Dolce & Gabbana se han convertirdo en la marca de cabecera de la primera dama de Estados Unidos, generando una nueva avalancha de críticas pero con el agravante de haber creado ellos mismos su propio boicot. Con camisetas y falsas protestas en su contra, los italianos parecen convertirse no solo en los diseñadores de Melania sino en su más acérrimos defensores.

En vista de que el odio hacia Dolce & Gabanna por vestir a Melania Trump parece imparable en las redes, la marca ha tomado la decisión de hacer una movida desconcertante. Ha lanzado una campaña hecha de camisetas blancas con corazones y un hashtag que dice #BoycottDolce&Gabanna, alentando a sus detractores a boicotear la marca, a marchar en su contra.

“Gracias a todos los que nos han odiado por regalarnos esta idea”, escribió desafiante Stefano Gabbana en su Instagram

Desde que asumió su nuevo papel, Melania vistió prendas de D&G para eventos de alto perfil. Llevaba un abrigo de 51.500 dólares de D&G para la Cumbre del G-7 en Italia y también fueron los encargados de hacerle una chaqueta de 2.900 dólares en su retrato oficial de la Casa Blanca. A diferencia de otros diseñadores como Tom Ford, Marc Jacobs, Donna Karan, Calvin Klein, Michael Kors y Sophie Theallet, que se han negado a vestir a la familia, D&G ha abrazado la exposición.

Tommy Hilfiger fue uno de los primeros que aseguró a la revista especializada Women’s Wear Daily que “los diseñadores deberían estar orgullosos de vestir a Melania Trump”. La figura de primera dama de EE UU suele ser, por sí sola, una gran embajadora de las firmas locales conocidas y también de las que están empezando. En el caso de Michelle Obama, combinó alta costura con marcas desconocidas.

La remera, que se venderá también online, costará 245 dólares.

 

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