Según el magnate Elon Musk, hay dos opciones para los seres humanos. Opción 1: “Permanecemos en la Tierra para siempre, y luego habrá algún evento de extinción eventual.” O la opción dos: “Nos convertimos en una civilización espacial y una especie multi-planeta”.

El 29 de septiembre, Musk dio una conferencia en Adelaide, Australia, donde expuso el plan de su empresa de viajes SpaceX para llevar nuestra especie a Marte en tan solo 5 años. La idea básica: los lanzadores reutilizables pondrán las naves espaciales en órbita que despegarán cada 26 meses cuando se de la alineación planetaria entre la Tierra y Marte. Las naves espaciales regresarán a la Tierra para recoger más pasajeros. Si todo funciona,  el costo de un pasaje a Marte podría ser de 200,000 dólares en lugar de $ 10 mil millones. La probabilidad de muerte es “bastante alta” en la primera misión.

En un contexto y en un año 2017 donde las cosas malas suceden, y nadie parece ser responsable, con un demente predador sexual como presidente de los Estados Unidos, OJ Simpson ganando su audiencia de libertad condicional, Mark Zuckerberg metiéndose en la carrera política; algunos dicen que el sueño tecnoliberal de Silion Valley que encarnan Elon Musk y Peter Thiel fue tomado prestado de Timothy Leary, pionero del LSD.

No existe una industria que concentre tanta expectativa en estos días como la tecnologica en los medios y en la gente, desde la presentación de un teléfono hasta un cohete. Hay algo atractivo en el mito de Silicon Valley: la idea de que el empresario tecnológico solo (con la ayuda de un inversor que cae del cielo o con una incubadora de lanzamiento) podría ser responsable de la riqueza y la innovación de la economía digital. Otro punto interesante y preocupante también es que los gobiernos no tienen cabida en esta historia de éxito; en todo caso, el gobierno es el adversario, buscando sofocar la innovación a cada paso con sus reglamentos poco rígidos y su burocracia parasitaria.

Por un lado, Thiel desea “interrumpir” el envejecimiento y la muerte por completo poniendo sus recursos detrás de una serie de startups que apuntan a investigaciones en torno a extender la vida. Y Musk, piensa que puede innovar a nuestra especie fuera del camino de su extinción inminente utilizando principios de libre mercado. Es decir, trasplantar en otro planeta la dinámica de la globalización corporativa y del capitalismo tardío muy estudiados y bien documentados en este planeta. Quizás lo ideal sería que los genios aquí en la Tierra deben tratar de resolver esos problemas antes de exportarlos a Marte y más allá.

El 5 de marzo de 1996 en una escuela de Tartagal, en la zona más pobre de Salta, Carlos Menem se comprometía a una “lucha frontal contra el analfabetismo”, desafiaba también con un “¿Quién está haciendo más por la educación pública que este gobierno?” para luego remarcar que “la reforma educativa se hará sin prisa pero sin pausa” contando “con los maestros y con los alumnos que sacrificadamente siguen su marcha junto al pueblo hacia un destino de grandeza”, en el mismo momento en el que los índices de analfabetismo y de mortalidad infantil de esa provincia eran superiores a los de la media nacional.

Fue en ese acto que Carlos Saúl, en su momento más alto como político y a la vez en el comienzo de su abismo, decía: “Se va a licitar, un sistema de vuelos espacial, mediante el cual, desde una plataforma que quizás se instale en la provincia de Córdoba, estas naves espaciales con todas las seguridades habidas y por haber van a salir de la atmósfera se van a remontar a la estratósfera y desde ahí elegir el lugar a donde quieran ir. De tal forma que en una hora y media podemos estar desde Argentina en Japón, en Corea o en cualquier parte del mundo. Los viajes espaciales requieren nuevos conocimientos y la Argentina no puede quedar desenganchada de este proceso a nivel universal. Todo lo que parecía una utopía ya ha dejado de serlo y está en marcha. No me lo contaron. Yo he recibido a los empresarios. Y por supuesto también se incluirán los vuelos a otro planeta el día que se detecte que en otro planeta también hay vida”.

Al igual que el padre de Zulemita y Carlitos Nair, Elon Musk en su última conferencia además de Marte en 2022 anunció la frutilla de sus negocios: proponiendo usar la estratósfera para ir en menos de una hora a cualquier parte del mundo con su próximo cohete, el BFR por su nombre en inglés, Big Fucking Rocket (o Cohete Jodidamente Grande). Las naves despegarían desde plataformas instaladas en el agua, en las principales ciudades del mundo. En el video se ven los cálculos del tiempo de viaje del BFR: Nueva York – Shanghai 39 minutos, Hong Kong – Singapur en 22 o Londres – Dubai en 29 minutos, a una velocidad de 27.000 kilómetros por hora.

Musk dijo que todavía no hay una fecha para comenzar con estos viajes, pero la producción del BFR comenzará en seis o nueve meses y costarán lo mismo que un pasaje en avión.

Todo esta serie de apuros de emprendedor de charla TED tienen un lado B que son los empleados de sus fábricas trabajando 12 horas por día con herramientas complejas que tienen advertencias para no ser utilizadas durante periodos largos de tiempo, haciendo de la fama de Tesla Y SpaceX corporaciones que exigen trabajo duro y no le vengan con tendinitis.

Mientras tanto, sus planes parecen abarcar otras áreas,  algunas jugadas para la tribuna y otras por atrás: lanzó al espacio una constelación de nanosatélites, anunció nueva fecha de presentación del primer camión eléctrico, quiere llevar la energía renovable de Tesla a Puerto Rico donde la red eléctrica está devastada después del último huracán. Y Neuralink, el ambicioso proyecto para conectar nuestros cerebros a las computadoras.

El proyecto de Neuralink, su nueva compañía, es un “sombrero de asistente” que sin esfuerzo puede conectar el cerebro a una computadora y viceversa. El uso de esta gorra le dará control sin restricciones sobre todo en su vida simplemente pensando en lo que le gustaría hacer. Las búsquedas de Google se llevarán a cabo dentro de su mente. Las luces de su casa se ajustan a medida que percibe visualmente el atardecer. Pero quizás lo más importante, esta invención permitirá a los seres humanos comunicarse sin usar palabras, solamente pensando. Proyecto que de tan fascinante se hackea solo.