Por Diego Sadrinas

Por un viaje personal tuve la oportunidad de estar en Barcelona 15 días antes del atentado en la rambla y 48 horas después del mismo. Las primeras reflexiones que tuve fue pensar en torno al destino y la fortuna de los seres humanos. Luego, me detuve en los contrastes de la ciudad y su población: la alegría de los ciudadanos de Barcelona y de los miles de turistas que pasean por allí en la previa de la masacre con las caras de preocupación y miedo luego del mismo.

Las fotos que en la previa se centraban en los hermosos paisajes  y atracciones locales como la Sagrada Familia, el Park Güell, el Camp Nou, entre otros, fueron remplazadas por la registración digital compulsiva de los memoriales realizados a lo largo de la rambla. Mientras caminaba y también tomaba fotos de los homenajes de la gente, los cuales estaban compuesto de pancartas, juguetes y velas, me preguntaba porque lo hacía y si servía de algo. Asimismo noté las dudas; la perdida de toda certeza sobre el futuro próximo de los ciudadanos europeos. Los mismos estaban ante una crisis de creencias y de valores tal como pude escuchar en una charla entre dos empleados de una conocida marca de ropa: Ambos planteaban la necesidad de que su gobierno tomara acciones directas y concretas; veían en sus autoridades una falta de reacción y se sentían desprotegidos y olvidados; hablaban abiertamente del problema de la inmigración y el terrorismo.

Luego pensé en un concepto del politólogo italiano Sartori, recientemente fallecido, denominado homo viden: el concepto afirma que nos encontramos en una época donde predominan las imágenes lo cual tiende a ir en desmedro del desarrollo de las ideas y pensamientos (homo sapiens).

Pero mas allá de esta concepción hay que tener presente, que no se trata de elegir entre el homo videns y el homo sapiens ya que las dicotomías tienden a cercenar las discusiones y a quitar la posibilidad de desarrollar conceptos intermedios o de equilibrio. Vivimos en un mundo donde el desarrollo de los medios audiovisuales y de tecnologías de la información va en aumento con lo cual no se debe luchar por su eliminación; de lo que se trata es de poder desarrollar en paralelo ideas y pensamientos los cuales están, por el momento, estancados. En este caso de desarrollar nuevos conceptos para enfrentar a uno de los principales problemas (hasta ahora) del siglo XXI: el terrorismo.

Saquemos fotos, tengamos recuerdos que registran el horror para que después no puedan ser negados pero no nos detengamos ahí sino que pensemos que podemos hacer con este problema; seamos innovadores, creativos con nuestras mentes; rompamos el molde. No se trata acerca del Homo Videns o el Homo Sapiens sino de la suma de ambos.

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