Por Diego Sadrinas*

Y finalmente llegó el oscuro 2019. Año electoral, de múltiples elecciones: presidenciales, provinciales, municipales, y personales. Entre las PASO y las elecciones generales, sumado a la posibilidad de balotaje, nos la vamos a pasar en el cuarto oscuro la mayoría de fines de semana.

Esta vez, además de los candidatos de los partidos que todos conocemos, quieren sumarse al barro electoral presidencial los outsiders, freakys, políticos y economistas que plantean un nuevo giro hacia los extremos tanto de derecha como de izquierda, pero que coinciden en un brutal odio hacia todo lo que tenga que ver con el Estado.

Desde hace un buen tiempo, Alfredo Olmedo, ahora Diputado Nacional por Salta, planea competir en las elecciones presidenciales y ganar presentándose como el “Bolsonaro argentino” que es lo que a su entender el pueblo está reclamando. Su compañero a vice no para de dar sorpresas tampoco; ni un mes duró como candidato el Tata Yofre (ex jefe de la SIDE y embajador durante la presidencia de Carlos Menem en los 90). Se dio de baja por diferencias de estilo en cuanto al perfil y estrategia de la campaña.

Pero Don Alfredo (que se viste con su campera amarilla porque dice que le suma votos) ya encontró nuevo acompañante: Cecilia Pando, la activista que defiende los derechos de los militares detenidos por los crímenes de la última dictadura militar que aceptó con orgullo la oferta para la vicepresidencia. A ambos los unen el espanto: la defensa de la vida (postura en contra de la legalización del aborto), rechazo a la política persecutoria a los militares, y el juzgamiento de las organizaciones armadas de la década del 70.

Otro punto de quiebre en este mapa psycho meme electoral, lo aporta el economista principal del grupo Corporación América, de Eduardo Eurnekian, estamos hablando del excéntrico Javier Milei que irrumpió en las noches de Intratables para decirnos con furia lo equivocados y perdedores que somos por no estar en la ola libertaria. Con una soberbia y un manejo sólido del timing de la TV, se instaló en el prime time y de ahí no paró de ser un border: hace temporada de teatro de revista, siguió con su programa de radio por YouTube repleto de discursos de odio, y se presentó vestido de un super héroe en una cómic con de Manga Japonés. El superhéroe le puso el nombre de Anarco-Capitalista AnCap.

“Soy el general Ancap. Vengo de Liberland, una tierra creada por el principio de apropiación originaria del hombre. Una tierra de 7 kilómetros cuadrados entre Croacia y Serbia, un país donde no se pagan impuestos, un país donde se defienden las libertades individuales, donde se cree en el individuo. Su misión en el planeta tierra es cagar a patadas en el culo a keynesianos y colectivistas hijos de puta que nos quieren cagar la vida”. Y la frutilla del postre, para los amantes del cómic japonés, fue la versión argenta de la ópera Traviata de Giusepe Verdi cantada por el superhéroe: “Gastar, gastar y gastar, esa es nuestra regla fiscal. Y si los ingresos no alcanzarán más, ahí iremos al BCRA, y eso será inflacionario… si no le aflojan al gasto, entonces la crisis vendrá”.

El otro economista top del momento, José Luis Espert, sí planea participar más seriamente de los comicios de fin de año y tiene miles de fanáticos en todo el país. Desde su Partido Libertario plantea críticas al gobierno de Cambiemos, al cual tilda de “kirchnerismo de buenos modales”. Ya inició contacto con inversores extranjeros, en los EEUU, a quienes les contó sobre su propuesta electoral; apuesta a quitarle votos a los desencantados del macrismo, para de este modo convertirse en un referente de peso en la política local.

A nivel global hay una tendencia al resurgimiento de partidas nacionalistas y neofascistas. Incluso en algunos países llegaron al gobierno. En el caso nuestro tenemos un partido que participará de las elecciones aunque con prácticamente nulas chances de superar siquiera las primarias: hablamos del viejo conocido Alejandro Biondini, del partido Bandera Vecinal, quien sello un acuerdo con el partido Unite, del líder nacionalista José Bonacci. El nombre con el que competirán es el de Frente Patriotico y sus escasas posibilidades de prosperar se debe al conocimiento público respecto de la reivindicación del nazismo que hacen ambos pero en especial Biondini y su incapacidad para generar empatía con los más jóvenes.

Así que el menú electoral para este año es mucho más variado que el de costrumbre, ya que excede a los partidos tradicionales: desde superhéroes liberales hasta neonazis, el panorama es más ecléctico y multicolor que lo habitual. Como diría el gran tato señores: “vermouth con papas fritas, and good freaky show.

(*) Lic. en Ciencia Política (UBA)