Yo creo que en el fondo sigo siendo un niño, y como tal veo esa incapacidad mágica en casi todos los adultos. Decía Gayoncé en el medio de su gran 2016, consolidando un sonido vacilante entre el autotune y gags del trap, cierta video-oscuridad en sintonía fina con su quinta sinfonía y unas letras rotas, robóticas, sexting.

Pudimos ver en To Mentira esta oscuridad construida a puro tag rupturista futurista estamos hablando de alguien que quiere trepar con el trap más y más, trepar bien, pisando firme en YouTube y en los otros toboganes enjabonados de la Internet.

Casualmente, Internet se llama su último video que es un paso más en su carrera online y ya dejando en claro que sabe pararse como el impostor que dice ser. El dinero reaparece en la letra, desafiante, entre alusiones al imperio romano con Maserati y Ferrari y referencias explicit content parental advisory a la gama alta con BMW, logo incluído.

Tengo el dinero para cautivar tu amor, agita entre un bosque crudo del Parque natural del Montseny, un negro inalámbrico y una estampa de Jesús con la leyenda el amigo que nunca falla.

En esa entrevista reveladora con REGIA, decía: “Los videos son todo ahora, creo que la música solo en audio está muriendo un poco en esta nueva era. Incluso hay artistas que me gustan que ya lo de la música es secundario y su preocupación es mas estética que auditiva”. Todo dicho para el pibe motocross; ritmo y sustancia, despacito.