Fake News by Regia

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Lo que hacemos en Internet es importante. Y tiene consecuencias reales. Aunque no hagamos nada importante, ellas siempre estarán ahí capturando trendings, causando infección para luego afectarnos, de alguna forma y de forma alguna.

Las fake news es otro de los conceptos que trajo la penthouse floor de Trump, en su lista de grandes éxitos que nos termina fascinando y afectando por igual. Cabe recordar que el actual presidente de los Estados Unidos desplegó durante su campaña previa un enfrentamiento bastante insólito por tratarse de alguien mediático, con los medios de comunicación más tradicionales de ese país, diarios (en papel, digitales) y cadenas de tv. Se manejó de esta forma con medios alternativos la mayoría de la Internet marginal, sitios que empezaron a darle espacio a ese sentimiento primate nacional racista, a las teorías del miedo frente a los inmigrantes y al sueño americano de aquellos años que duró el amor.

Pero de ese amor ya no queda nada. Y esta distorsión de la realidad tiene una base de odio que se fue gestando en esos medios alternativos marginales de Internet y también del mundo de la televisión del interior yankee, en programas muy “me colgué del cable”  a los cuales llegó a ir el mismísimo Trump penetrando donde no pudo llegar Hillary Clinton.

Estos medios marginales no estuvieron solos sino que formaron parte de una estrategia más amplia que durante 2016 se fue instalando en las redes sociales sobre todo en la más potente de ellas (por lo masiva y por su facturación), hablamos claro está de Facebook y del buscador número uno, Google, que es mucho más que un buscador pero todo su arsenal arrancó de ahí.

Las dos grandes corporaciones de Silicon Valley a pesar de tener intereses diferentes y manejar millones de datos nuestros no pudieron evitar el ascenso al poder de un extremismo derechista pro supremacía blanca y delirios de golden boys. Con eso, la llegada de la “Post-verdad” que terminó siendo la palabra del año, lo que refleja el hecho de que ahora tenemos una Casa Blanca en funciones con personas que no creen en una versión coherente de la realidad. Trump ha designado a muchos negadores del cambio climático que cuestionan el consenso científico básico. Su asesor de seguridad nacional es un hombre cuya frágil comprensión de la información objetiva lo despidió de la administración Obama y cuyo hijo fue despedido del equipo de transición Trump después de difundir noticias falsas que resultaron en un conflicto armado real.

Por encima de todo, es necesario darse cuenta de que no fueron las partes inhumanas de los medios de comunicación social – los falsos proveedores de noticias sin rostro o los algoritmos robóticos o las hordas de trolls sin rostro – los que nos llevaron aquí.

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Esta es la foto que publicó Donald Trump Jr en su cuenta de Twitter este fin de semana, para no ser menos. Síntesis perfecta del perfil humano que viene en descendencia directa. Y que nos sirve para el objetivo esencial de este post que son las fake news, gracias a las cuales su padre está hoy ejecutando bombardeos a medio mundo.

Fue en estos días que se conoció la noticia (real?) que Facebook y Google también entraron en guerra pero contra las noticias falsas porque afectan sus intereses. A principios de esta semana, Facebook dijo que había eliminado 30.000 cuentas falsas en Francia, que, como señala Reuters, estaban bien sincronizadas: las elecciones presidenciales de Francia son en unos 10 días y el primate Marine Le Pen pica en punta. De esta forma, parece haber encontrado otra manera de tratar de frenar la propagación de noticias falsas: caza y eliminación de cuentas de spam que no son humanos (usuarios) reales. El anuncio plantea preguntas a los anunciantes en Facebook, donde las empresas hacen ofertas para que sus anuncios se muestren a lo largo de los canales de noticias de los usuarios, trabajando bajo el supuesto de que las cuentas representan a personas reales. La mayoría de los 27.600 millones de dólares de ingresos de Facebook reportados en 2016 se generaron a través de la publicidad.

La cuestión es que todos esos elementos estaban impulsados por el comportamiento humano. Los trolls nunca fueron sin rostro. Si queremos hacer cambios en 2017, debemos empezar por darnos cuenta de que la cultura y el comportamiento en línea tienen consecuencias reales. Como lo puso Wired el año pasado, los algoritmos de búsqueda de Google son racistas “porque Internet es racista”.

El comportamiento humano -en este caso los patrones de pensamiento racistas que llevan a las personas a escribir consultas de búsqueda racistas- dicta los resultados que Google devuelve. En ambos casos, el algoritmo está aprendiendo de nuestra conducta humana que estas búsquedas son deseables.

Las predicciones del autocompletar del buscador de Google se generan por un algoritmo pero en función de la actividad e intereses de búsqueda de los usuarios. Los usuarios buscan una amplia gama de material en la web: el 15% de las búsquedas que vemos cada día son nuevas. Debido a esto, los términos que aparecen en Autocompletar pueden ser inesperados o desagradables. Desde Google dicen: “Hacemos todo lo posible para evitar que aparezcan términos ofensivos, como el porno y el discurso de odio, pero no siempre lo hacemos bien. Autocompletar no es una ciencia exacta y siempre estamos trabajando para mejorar nuestros algoritmos”.

En relación a Facebook, el aluvión de noticias falsas virales tuvo repercusiones en el mundo real. Los medios alternativos pro Trump (llamados alt-right) usó las redes sociales para difundir falsas noticias y fabricar la distorsión de la realidad. En los foros de Internet como 4chan, 8chan y Reddit, el alt-right ha pasado años no solo en el 2016 desarrollando estratégicamente métodos para enmascarar su ideología, de la vieja escuela, nivel KKK. Estos métodos incluyen el acoso, las teorías de la conspiración, el trolling irónico y el meme, así como el uso de las comunidades principales masculinas como un grupo de reclutamiento.

Innumerables denuncias falsas rodearon a Clinton -que estaba enferma terminal, que había matado a agentes del FBI, que había vendido armas al ISIS, que su hija estaba robando dinero de la Fundación Clinton, que su socio George Soros era un mal extranjero Judío, que estaba pagando a los manifestantes y manipulando las máquinas de votación, que su gerente de campaña participó en rituales satánicos – la lista es interminable.

En su momento, varios especialistas coincidieron en que uno de los elementos clave del éxito de alt-right en las comunidades en línea como 4chan era que podían ser anónimos, podían compartir sus opiniones socialmente inaceptables bajo la cobertura de la oscuridad, sin tener que ser responsables de su racismo, 4chan era el equivalente en línea de las capuchas blancas de los miembros de KKK. Y en 2016, las personas bajo las capas – los trolls – se convirtieron en un movimiento, y ese movimiento llegó al poder.

Tal vez este fue el resultado inevitable de nuestra falta de entender que lo que pasa en Internet nunca puede permanecer en Internet, es y siempre ha sido una extensión de la vida real. Las noticias falsas pueden alimentar ciclos de noticias reales. Las teorías de la conspiración pueden tener consecuencias reales. Una búsqueda de Google puede cambiar los patrones de pensamiento real. Los trolls en línea son personas reales. Y la gente real puede votar.

El problema seguirá y una cosa que los medios de comunicación con más poder también harán es ayudar a recordarnos que nada de esto es normal. Pero no hay que olvidar que las redes sociales además de ser el espacio donde se generó y genera un discurso repugnante, también han sido el espacio para el activismo social, han permitido a las voces marginadas hablar en contra de la discriminación y el odio, y han reunido a personas de todos los sectores de esta vida. Hemos visto y reconocemos las herramientas que los fundamentalistas usaron para llevarnos a este punto. Pero si los medios sociales pueden desplegarse para difundir la desinformación y promover el odio, también se pueden desplegar para difundir hechos precisos y reforzar las voces por la igualdad y para la libertad.

 

TEXTO  Julián Doyle

FOTOS  Laocoonte y sus hijos   |   https://twitter.com/DonaldJTrumpJr

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