Torrevieja es una ciudad costera, a orillas del Mediterráneo y junto a las lagunas de La Mata y Torrevieja. Cuando tenía 10 años, los padres de Felipe Pantone por circunstancias económicas salieron de su zona de confort en Buenos Aires para aterrizar en esa ciudad de 100 mil habitantes en Valencia. Según Felipe, fue un cambio bastante brusco.

Hoy es un artista argentino-español con una proyección enorme. Comenzó haciendo graffitis a la edad de 12 años. Se graduó en la facultad de Bellas Artes en Valencia. Su obra ha sido expuesta en toda Europa, América, Australia y Asia. Pero poco o nada se sabe de su trabajo en Argentina. “Siempre se me dio bien dibujar, aunque de pequeño nunca tuve relación con el Arte, con mayúscula. En mi casa no se sabe muy bien de qué va. Y después de varios años pintando graffitis mi madre estaba empeñada en que estudiara una carrera. Le hice el lío para hacer Bellas Artes, en Valencia. Pasé por la carrera sin pena ni gloria, pintando bodegones con amargura y pintado en la calle con gusto. Ahora, volviendo la vista atrás, supongo que me dio algunas nociones de lo que es el arte y maneras de profesionalizarlo”.

El trabajo de Felipe Pantone se encuentra a la vanguardia del arte callejero, a través de una incursión desde el graffiti convencional, tipografía y abstracción, funde elementos audaces de diseño gráfico con formas geométricas altamente evolucionadas para crear una estética ultramoderna. Basado en nuestra preocupación por la era digital y la velocidad con que se desarrolla la tecnología, el arte de Pantone es como mirar varios años luz hacia el futuro y descubrir un nuevo lenguaje con el que comunicarse. Sus piezas están muy influenciados por el arte digital y diseño gráfico.

“Creo que lo que todo artista quiere es transmitir sus propios sentimientos. No quiero convencer a nadie de nada, pero me encanta cuando alguien me dice que pueden sentir mi visión al ver mis trabajos. Mi trabajo es sobre mi visión de los tiempos en que vivimos y la manera en que vivo, los viajes, las conexiones y el flujo de información”.

El cuerpo de trabajo de Pantone abarca desde el graffiti hasta el arte cinético, contrastes fuertes, colores vivos, efectos y el uso de técnica mixta que se combinan para impactar fuertemente al espectador, siempre atrapado por las ilusiones ópticas y el movimiento.

“Las buenas obras de arte tienen una voz, aunque requiere un espectador dispuesto a buscar, ordenar y asimilar la información que se les da; es precisamente en este momento cuando el disfrute artístico sucede. La obra de arte no debe convertirse en un mero objeto de observación, sino en uno de interacción. La aparición de Internet ha cambiado completamente todo. El exceso de información sólo es perjudicial cuando el sujeto opera exclusivamente como un receptor. Se requiere que el observador pase a ser activo, a cuestionar las cosas a su alrededor y ser capaces de discernir lo que es valioso de lo que es intrascendente en un mar sobrecargado de información”.

En este megapost de lienzos, murales, paredones, galerías y calles, se lo puede ver a Pantone no sólo rompiendo los límites en las calles y en la arquitectura urbana, sino también en las obras que presenta indoor en las galerías y museos.

“Siempre me ha gustado dibujar. Luego, cuando tenía 12 años agarré una lata de aerosol y pinté mi primera pieza de graffiti. Después de eso nunca he dejado de pintar las paredes, por lo que se puede decir que me enganchó mucho, y una cosa llevó a la otra, he desarrollado un interés real por el arte gracias al graffiti”.

Su otro vínculo fuerte es con el arte cinético. ” Siempre ha habido una gran tradición de arte óptico en América del Sur, en Argentina (donde yo vengo), artistas como Julio Le Parc, Kosice, Luis Tomasello, y en Venezuela, Carlos Cruz-Diez, Jesús Rafael Soto, etc., que son algunos de los mejores representantes. Todos estos tipos se trasladaron a Europa cuando eran jóvenes también. Me encanta el arte cinético. Cruz-Diez puede ser mi mayor influencia, sus desarrollos sobre el color es uno de los descubrimientos más sorprendentes en el arte para mí. Obviamente otras leyendas como Soto, Vasarely, o Yturralde, que es de Valencia, donde vivo, o Julio Le Parc, de Argentina, donde nací. Pero también disfruto mucho artistas contemporáneos como Jonathan Zawada, Rafaël Rozendaal, Sam Songailo, Peter Kogler, Ryoji Ikeda, y muchos otros …”.

Su estilo es influenciado por efectos de la geometría, ilusiones ópticas y el glitch. “Hace 5 años me di cuenta de que para que una obra mia se pueda destacar tengo que exagerar el contraste y el brillo (pictórico) y empecé a generar algunos efectos de cromo en blanco y negro. Yo quería que mi graffiti pueda conseguir un poco más de atención, para intentar una ruptura entre los anuncios y la velocidad de nuestras ciudades y nuestros tiempos. Entonces me encontré con el arte óptico. Glitchs o los gráficos generados digitalmente son para mí un buen signo de los tiempos que estamos viviendo, en los que Internet y la tecnología representan para muchos un cambio perjudicial en relación con todo lo que la humanidad ha conocido hasta ahora, y yo soy un hijo de internet”.

No solo de ilusiones vive Pantone. Sus trabajos empiezan a cotizar alto desde hace un par de años para marcas como Nike, BMW o Red Bull que quieren conquistar las calles de otra forma o también corporaciones como Facebook que contrataron los servicios del artista para plotear con murales sus oficinas en California recientemente. “Soy muy afortunado de ser capaz de no necesitar otro trabajo. Obviamente, yo no trabajo como un “graffitero”, pero realizo algunos proyectos artísticos que van en paralelo, incluso algunas colaboraciones con marcas, que son las que me ayudan a pagar las facturas. Yo solía hacer un montón de trabajo comercial antes. Me gusta, pero a veces puede ser agotador escuchar las opiniones de los clientes. Hoy en día me centro sobre todo en mis propias cosas e ideas. Es agradable que últimamente esta colaboraciones están relacionadas con mi trabajo personal, por lo que me permite seguir desarrollando mi camino”.

La esencia del romance es la incertidumbre. El rostro de Pantone nunca aparece en fotografías públicas. Es un celo por la identidad propia especialmente habitual entre aquellos formados en el graffiti. “Supongo que en general es por protección legal, y porque nuestra cara tiene bastante poco interés. También porque, aun siendo su espacio el espacio público, el graffiti es de nosotros para nosotros. Son 40 años de estilos muy encriptados.

Creo que la era digital supone un cambio total en todas las disciplinas. Si antes había que consultar la información en el foro romano o en el ágora griega, y con la imprenta se pudo reproducir la información X veces, con internet esa misma información se reproduce al infinito, de manera instantánea. Si necesito hacer un video, habrá un mexicano que me lo explique en Youtube. Esto es sustancialmente importante. Cuando empecé a pintar graffiti no había información y me costó meses enterarme de que habían diferentes válvulas. Mis padres flipaban porque sabía cambiar las pilas de mando a distancia y ahora mi sobrina de tres años maneja el iPad mejor que yo”.

@felipepantone