Por Diego Sadrinas *

Hagamos sorteo para ver quién va al kiosco de la otra cuadra a comprar las gaseosas que faltan. ¿Llegará el delivery del helado hasta casa? Me parece que llega hasta un radio de cuatro cuadras a la redonda. Vamos a tener que ir nosotros. Este tipo de situaciones súper nineties ya no tienen lugar. Es más, si se lo contás a alguien nacido del 2000 en adelante le va a parecer tan raro como el concepto de ir al video club a alquilar una película.

El siglo XXI es el de las tecnologías y estos últimos años puntualmente el de las apps de intermediación. RAPPI, PEDIDOS YA, GLOVO, UBER. Lo que necesites ellos lo van a buscar y lo llevan a donde vos estés.

Se publicitan como aquellas que posibilitan (a los que desean trabajar en las mismas) transformarte en emprendedor, pero no solo eso sino también en tu propio jefe y encima manejás tus propios horarios.

Pero, ¿es tan así? ¿Cómo funcionan realmente? Veamos el caso de RAPPI. Se presentan a si mismos como una aplicación móvil que conecta repartidores que desean ganar dinero con usuarios que necesitan diversos tipos de productos. Es decir como intermediarios de una cadena.

Para ser parte del staff o rappitendero hay que registrarse en la web y una vez contactado ir a una de las oficinas que se encuentran en Capital Federal, Córdoba, Rosario y La Plata, a recibir la capacitación correspondiente. Luego hay que sacarse el monotributo en la AFIP porque es la única forma de cobrar por las entregas. Además, hay que pagar por la mochila $300 para la bici y $500 para la moto.

Desde la empresa dicen que es un alquiler y que cuando el rappitendero decida no trabajar mas, le devolverán el dinero siempre y cuando tengo el recibo correspondiente y la caja se encuentre en perfecto estado.

Ahora, vayamos por otro aspecto poco conocido de este tipo de apps. La tasa de aceptabilidad. ¿Qué implica este concepto? En pocas palabras, que los rappitenderos cuando les aparece un pedido en el celular tienen 30 segundos para decidir si lo aceptan o rechazan.

La cuestión es que a mas pedidos rechazados menor será la asignación de futuros viajes (trabajo). ¿Entonces, son sus propios jefes o la lógica empleado-empleador sigue estando solo que de forma menos visible?

El rappitendero obtendrá por cada viaje entre $40 y $60 dependiendo de la cantidad de km respecto del pedido, las condiciones climáticas y el horario. Pero si se demora mas de 35 minutos en la entrega, Rappi bonifica al cliente entonces el rappitendero no cobra. No incluye pagos extra por espera ni beneficios por tener bici propia (cosa que la competencia, al menos, ofrece).

La otra arista a considerar es que el dinero lo cobraran recién a los 15 días (de no mediar inconvenientes e imprevistos) y en el caso de que el pago sea en efectivo el rappiboy debe depositarlo de inmediato en Pago Fácil. Si el monto acumulado supera los $2000, el usuario de Rappi será bloqueado y no podrá seguir trabajando.

Otra cuestión a tener en cuenta es que los delivery pueden trabajar en mas de una compañía a la vez o ir alternando en la medida de su conveniencia; no es un dato menor ya que les otorga la libertad de movimiento en función de los incentivos que ofrece la competencia. Glovo, por ejemplo, no cobra el alquiler de las mochilas, y los mensajeros se quedan con un porcentaje más alto del precio final puesto que no deducen comisiones. Además los repartidores de Glovo están registrados como autónomos ante la Administración Publica y pueden llegar a ganar hasta $85 por hora.

Pero todavía falta la creme de la creme del delivery, PedidosYa, centrada exclusivamente en el reparto gastronómico, ofrece a sus repartidores obra social, equipamiento de seguridad y trabajo y una cobertura de seguro completa ante la eventualidad de algún accidente. Sostienen que se puede llegar a ganar hasta $18.500 al mes en bicicleta y $24.500 los que manejan motos mas lo que recauden en concepto de propinas.

Estamos viviendo una época de cambios sociales, políticos y culturales pero sobre todo un tiempo donde está cambiando de forma radical el concepto de trabajo; es en este marco donde la apps de intermediación cobran protagonismo ya que son una novedad de este siglo y aportan nuevas formas de obtener empleo al tiempo que dan soluciones y practicidad a los consumidores finales al momento de hacer esos mandados que muchas veces no tienen ganas de hacer personalmente. Son una fuente de salida laboral expeditiva que te permite empezar a juntar unos pesos de forma rápida.

Ahora bien, de ahí a considerarlas como aquellas que convertirán a las personas en emprendedores y en sus propios jefes, ese es otro cantar. Ahora sí me voy, tengo que ir a apptualizarme.

(*) Lic. en Ciencia Política (UBA)

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