Por Guillermo Collini & Julian Doyle

PH: Roger Vekstein  @rogerveksteinph

Saliendo de un apocalipsis como si fuera un laberinto, por arriba, demasiado lejos para volver, demasiado lejos para temer. El sentido del humor acorazado salvando las distancias, una de las mentes en blanco más lúcidas, una de las lenguas más afiladas de Buenos Aires. Y en el medio, una historia de amor lenta, larga, soñada, añejada en barriles del más puro roble, que terminó en tiroteos, especulaciones, expectativas destruidas y caretas que se caen en esto que a falta de una palabra mejor seguimos llamando vida.

En una trama de hilos múltiples, la vida de Juan Di Natale dio un vuelco inesperado a principios de la década del 90 cuando empezó como coequiper en una radio llamada Rock&Pop en un programa (Podría ser peor) con un tal Mario Pergolini (1992) que duró un año y fue el germen de Cual es?, una de las banderas de la radio moderna de los 90s. La sucesión de ráfagas de aire siguió con programa propio en Se nos viene la noche, que con cinco años fue el puntapié para Day Tripper, su lugar en este mundo, que terminó redondeando una carrera de 25 años dentro de uno de los medios que fue, sobre todo antes de Internet, el principal canal de comunión y confirmación para la cultura rock de Argentina y América Latina.

La radio es mi vida no la puedo soslayar. El oyente llega a conocerte de una forma que es escalofriante incluso, la radio trae muchos locos. Nada depende solo de uno en este nivel de medios. Soy malísimo para las relaciones publicas. Soy muy fanático de Nino Bravo, que escuchaba mi tío cuando era chico. Nunca me imaginé estar en los medios. Los dramas humanos te pegan de forma diferente después de tener un hijo, se conecta de forma diferente con el dolor del otro. La vejez me asusta. La vida es ese juego entre la lucha y la resignación al paso del tiempo.

Estar ahí. Mientras tanto, fue llegando la fama grande y visceral con la televisión abierta, en plena pornografía política fue primero con la TV Ataca y luego sin dudas con CQC donde generó un contraste fatal con el lenguaje de una TV envuelta en una situación de ensueño, llanura de talk shows, café fashion, pizza banana y a la cama con Mario. Llegó demasiado lejos en lo que fue otra historia de amor larga, soñada y que no llegó a terminar en tiroteos pero sí se fue apagando y cambiando de piel y con el paso del tiempo a CQC se lo terminó devorando el climax de época.

La atmósfera se enrarece. El estudiante de Letras y ayudante de cátedra de Semiología que supo presentar un proyecto de investigación sobre el entrecruzamiento de la vida de los escritores con la obra de cada uno, fue también socio fundador y editor de la revista Inrockuptibles en su primera etapa en el país. Hablamos de alguien, entonces, con intereses profundos en los medios de comunicación, el periodismo y la cultura rock, sin ser necesariamente un empresario de medios, ni periodista ni músico.

En esta entrevista realizada una tarde en Club Regia, Di Natale hablará de la seducción y la distancia, las olas del pasado, de la situación que vive la cultura rock en el país, del espanto demasiado cerca del éxtasis, de enfermarse de tristeza y morir, hablará también de Gerardo, Daniel y nada de Mario, la belleza de la indiferencia, hablará de estos tiempos rabiosos donde todo orilla la comedia o la histeria, hablará sobre los nuevos monstruos, el colmo del futuro, habló (pero no saldrá acá) sobre su nuevo proyecto a la intemperie en una radio de La Plata todas las mañanas, la conquista del desierto reciente, back to back, la posibilidad ya lastimada pero aun con vida, hablará de lo irrecuperable, viendo como todo se desliza hacia un lugar difuso lleno de viejos conocidos, si todo vuelve cuando más lo precisás, nos veremos otra vez.

 

En estos 25 años que estuviste en Rock&Pop, habrás visto de todo. ¿Cuál fue el punto más alto y dónde situás la ruptura que llevó a desvirtuar la esencia de la radio?

Sin duda el pico de Rock&Pop llega con ese primer aluvión de visitas internacionales de la década del 90, cuando la radio estaba directamente asociada a la principal productora de espectáculos musicales en Argentina que era DG, la de Daniel Grinbank y era la radio de la visita de los Stones, de la visita de todas las bandas que vinieron durante mediados de los 90s hasta entrados los 2000. Ese momento entre Grinbank y el consorcio mexicano que la terminó comprando, hasta 2005, por ahí se podría situar un poco como el momento más alto de Rock&Pop. Y creo que lo peor vino en los últimos cinco o seis años, con una serie de desmanejos que la llevaron donde está ahora. Bueno, no sé, igual siempre espero que la radio se recupere, que mis ex compañeros y amigos tengan el mejor pasar posible, que puedan seguir disfrutando de hacer lo que les gusta, que es esa radio que aman, pero a la vez, hace unas semanas echaron a 30 personas. Yo terminé mi relación de 25 años con Rock&Pop hace poco. La única radio en la que yo había trabajado en mi vida. Acontecimientos que se me precipitaron un poco sobre fin de año, me tomaron de sorpresa y, reubicarme para este 2017 fue bastante complejo. La verdad es que tuve muchas dificultades para relacionarme con los que eran los supuestos dueños, en ese momento de la radio, que era la productora Fénix, aunque no podría asegurar quién es el dueño de esa radio desde hace un tiempo largo, lamentablemente fue muy manoseada. [AUDIO] No fue mi voluntad dejarla. Si por mí fuera me hubiera quedado toda mi vida trabajando ahí más allá de que hacía un tiempo ya que se había vuelto un lugar muy difícil y bastante hostil, y más allá de la mística muy grande que, supongo que en parte seguirá conservando, las condiciones de trabajo eran cada vez más difíciles.

Vos arrancaste en la época que Grinbank trajo a Keith Richards, entre otros.

Claro, Keith Richards viene a tocar a un festival en Vélez con su banda, que es el mismo festival al que viene Nirvana, en distinta fecha y que también había venido Brian May, un festival de dos o tres fechas organizado por Daniel. La leyenda cuenta que Richards no pudo creer lo que pasaba con la gente acá y le cuenta a sus compañeros y por eso los Stones vinieron al año siguiente. Lo que recuerdo de ese festival es que Cobain estaba mal, tenían un cocinero de guardia en el hotel porque estaba muy jodido del estómago de tanto consumir heroína y le pintaba comer a cualquier hora y había que estar preparado para hacerle cositas al vapor, porque estaba muy delicado.

¿Por qué crees que la terminó vendiendo a la radio?

Los motivos por los cuales la vende no lo sé, pero en ese momento la debe haber vendido a muy buena plata. Rock&Pop estuvo bien mientras el director artístico fue Quique Prosen, fue el que la llevó en toda la etapa exitosa, a la vez que se cometió el error de no renovarla, no generó conductores por debajo de mi generación. Ese semillero se fue a otro lado y así nació la Metro, que era una radio del mismo grupo.

Ahora parece haber vuelto al ruedo, el BUE es de él, trajo a U2 y Bruno Mars a La Plata también. Es positivo para la cultura de este país tan vapuleada que haya vuelto un empresario como él?

Y sabe mucho. Igual ahora está más liberado, lo que pasó fue que al vender su empresa por lo general el que te compra te pone una cláusula que por un tiempo vos no podés competirle, entonces se fue a trabajar afuera y se corrió al teatro, también imagino que habrá influido su mujer (Andrea Pietra), empezó involucrarse más en ese mundo, produjo obras de teatro algunas bastante exitosas acá y en España y después volvió. Hasta hace poco estuvo laburando con Violetta, en una gira mundial. Es un tipo que tiene 30 o 40 años de relaciones con la industria del espectáculo mundial, el tipo conoce a los que hay que conocer, el manager de U2 para venir a la Argentina confía en él, no confía en otros y si los contrata otro, pide la referencia de Daniel.

Estamos en un momento de producción de nuevos sonidos, en un recambio de la escena saliendo del vacío pos bandas de estadios. Están surgiendo muchos solistas y bandas desde Internet directamente.

Creo que la renovación es permanente y además la condiciones de producción cambiaron para todos, como cambiaron para hacer radio o generar contenidos audiovisuales, cambiaron también para la música. Hoy podés hacer un disco en tu habitación y lo está escuchando el mundo dentro de dos horas, después que te den bola es otro cantar. Igual, así como te digo esto también me resulta inabarcable. Es inabarcable porque se multiplicaron los canales. Hay un montón de artistas que están circulando por canales que no son necesariamente las radios más escuchadas ni los canales de TV, sino que están yendo por otros lados y que encuentran su público en otros canales.

Vos Juan parecés un tipo tranquilo, quizás el más, de toda la gente que ha venido de tu misma camada. Ya sabemos que estuviste en el principio y auge de la Rock&Pop, en la época dorada de la TV abierta con la TV Ataca y en CQC pero no sabíamos que eras un habitué de Cemento. ¿Coincidió con tu etapa más lisérgica?

Sí, bueno, tuve mis momentos alocados, claro, por supuesto. Iba a Cemento cuando era todavía un adolescente, aún no trabajaba en los medios y no me reconocían en la puerta. Después cuando ya trabajaba en tele y en radio, ya me conocían. Chabán me conocía, su hermano que estaba en la puerta. Siempre me recibían bien. Cemento no era un lugar confortable, ni de lujo. No es que tenía un VIP, pero era un lugar en el que querías estar, porque pasaban cosas todo el tiempo ahí. Cuando me contaron que estaban haciendo el documental (estrenado en el BAFICI 2017, con la dirección de Lisandro Carcavallo) inmediatamente me ofrecí a participar, porque fue un lugar importante para mí. No sólo para mí, creo que fue un lugar importante para Buenos Aires y para la cultura argentina. Los errores que cometió después Chabán, lamentablemente de algún modo opacaron un poco el legado de Cemento que podría haber sido otro, si las cosas no hubieran terminado como terminaron. A la vez, hay que decir que Chabán pagó caro sus errores. Estuvo preso, se enfermó y se murió. Eso no compensa su irresponsabilidad, que no fue sólo de él. Creo que le tocó a Chabán convertirse, ser señalado como una especie de demonio.

Cuando tuvo que ver más con la cultura rock de ese momento, que con él en sí.

Sí, y con un tipo de comportamiento del público rockero y de las bandas, que no creo que Chabán haya alentado ni estimulado. Chabán no inventó el rock bengalero. Le abrió la puerta y pasó lo que pasó.

De hecho, en el documental todos hablaban muy bien de Chabán.

No fui su amigo, pero lo conocí. Tuve varias conversaciones con él, ya sea en Cemento o en Rock&Pop, porque él iba a grabar los spots de Cemento, era el locutor de los spots de su local. Y alguna vez también lo he entrevistado en la radio. [AUDIO] Más allá de esto, quiero ser respetuoso con los familiares de las víctimas de Cromagnon. La verdad es que es difícil defender la figura de Chabán en ese sentido, pero también me parecería injusto olvidarse de los aportes que hizo a la cultura del rock y a la cultura en general a la Argentina.

Lo que se llamó en ese momento rock nacional hoy no existe más, cambió mucho la escena.

Me parece que el daño fue grande y que sería dramático que sea el mismo, porque esto es una herida muy grande. Si seguís siendo el mismo después es como que no aprendiste nada. En parte tiene su lógica y es necesario que algo haya cambiado. Me parece, igual, que después de lo que pasó, se aprovechó la política mucho de Cromagnon y que hubo una etapa en la cual la política se quedó con el espectáculo del rock. ¿Qué quiero decir? De repente empezaste a tener municipios, Provincia, y la Nación produciendo espectáculos súper masivos y pagándoles a los artistas, siempre los mismos, digamos. Como copando de algún modo una cultura que tenía otros canales cerrados. Y hoy tenés cada vez más eso, tenés cada vez más festivales promovidos por el Estado. No digo que eso esté mal, pero tiene que existir lo otro. No es que no exista, pasó tiempo de Cromagnon y algunas cosas se han acomodado, pero me parece que los artistas siguen estando expuestos a tocar en condiciones que no son las que se merecen y el público sigue estando expuesto a situaciones a las que no debería. Bueno, el caso del Indio en Olavarría es muy ejemplar en ese sentido y pasó hace muy poco. Pero así como tuviste al Indio en Olavarría, tuviste a La Renga tocando seis veces en Huracán y no pasó nada. Y fueron grandes conciertos.

En este sentido parece haber heridas sin cerrarse aún. Al margen de que uno habla del Indio y se entiende que pueda haber desmanes, porque siempre los hubo, desde la época de Los Redondos.

Y viste en este país todo es como de mentiritas. Como que las cosas funcionan pero funcionan medio de mentiritas. Hay controles pero los controles a veces funcionan a veces no. Se investiga pero más o menos. Todo parece ser hecho como una farsa. Es muy triste pero es así. Además, cualquier tema puede ser tomado por la grieta para sacar provecho todo lo posible de un lado y del otro. Hay que ir muy atrás para encontrar los errores que cometieron en su momento Los Redondos y que terminan acá, y que es esta idea de que hay un momento de la noche que vos podés dejar entrar a todos. Al show lo vas a ver, pagues la entrada o no. A mí me encantaría que todo fuera gratis, pero la verdad es que si vos estás cobrando una entrada y permitís que en la mitad de un concierto, entren cinco mil personas más a un predio sin pagar, estás cometiendo una injusticia con el que pagó y estás exponiendo a todos a un riesgo. Esa cultura es la que permitió que a Olavarría fuera un montón de gente sin entrada, porque esto no se inventó este año, se inventó hace treinta. “Si voy sin entrada no pasa nada, está todo bien porque voy a entrar igual.” Un error cometido hace mucho tiempo y del que nunca se pudo volver atrás y un fenómeno que desde ese momento no paró de crecer.

Con respecto al Indio en sí, a mí me resultó muy violento ver y escuchar a un montón de figuras públicas que salieron a ensañarse con él para buscar notoriedad, después de este desastre de Olavarría. En ese momento preferí llamarme a silencio. Me invitaron a programas de televisión, no fui a ninguno porque era muy fácil pegarle en ese momento y me dolió aparte ver, que los que le pegaban, le habían acariciado la espalda, a lo mejor tres años antes cuando lo necesitaban. El Indio deberá dormir con su conciencia. Lo que yo siento es que no es ecuánime en su empatía, quiero decir, conozco la historia de Mavi Rock, la historia de esta banda que crea la familia de una chica que murió de cáncer y que era muy fanática del Indio y que cuando ella estaba muy enferma la va a ver y que incluso hacen una canción juntos y esto te habla de un tipo que claramente es muy humano, y cuando vos hablás con los papás de Mavi que te cuentan toda esta historia es conmovedora, pero después no parece conectar demasiado con los sentimientos de las familias de la gente que murió en su propio show. Me parece que tendría que haber estado más cerca de los que tuvieron problemas yendo a verlo a él. Esto es lo que me perturba y me apena, creo que es un error de su parte.

Dentro de las cosas que han cambiado y las que aún resisten, la radio sigue siendo imbatible pero la tecnología también logró atravesarla de punta a punta.

Desde que yo arranqué a trabajar en radio hasta ahora, las propuestas se han diversificado de una forma asombrosa. Cuando empecé en Rock&Pop era la única radio de rock y hoy, primero que el rock no tiene la misma relevancia que tenía en ese momento, hay varias radios de rock y está todo como más mezclado. Lo que más abunda es el crossover, no tenés tantas radios como de nicho. A la vez, tenés muchas más radios, radios convencionales y un montón de radios online que conviven también con los podcast, con la posibilidad que tenés hoy de escuchar una radio de Canadá, si querés, o de Francia. Creo que lo local y lo global conviven hoy. Yo pensaba cuando me fui a hacer radio a La Plata, “bueno, voy a hacer radio para otra gente, para otra ciudad” y cuando empecé a recibir los mensajes me encontré con que me escribían de Florida, de Almagro, de Miami, de Dusseldorf.

¿A la televisión, la considerás todo lo contrario de la radio, a nivel mística?

No, porque la mística se produce en momentos particulares de un proyecto, de un grupo, de un equipo. Pensando en CQC, lo que pasaba en las primeras temporadas, cuando no habíamos hecho nada todavía y teníamos todo por hacer, y cuando las cosas se nos estaban ocurriendo y estaban poniéndose en práctica casi al mismo tiempo, ese es el momento de la gran mística. Donde tenés una voracidad grande y tenés un impulso de atropellar. No sé, de enfrentarte a algo. Y después hay un momento en que eso pierde frescura, pierde naturalidad. Donde lo que en algún momento fue novedoso, se te hace una rutina y estás hasta como un poco condenado a la repetición, porque es lo que el medio te va pidiendo.

Si te ofrecieran volver a ponerte los lentes con Mario y Eduardo o estar en la Rock&Pop con las condiciones que vos quieras, cuál te daría más felicidad?

Ninguna de las dos cosas porque son experiencias irrecuperables. Creo, en relación a CQC que si eso sucediera alguna vez, sería por una propuesta comercial imposible de rechazar y a la vez tendría que ser imposible de rechazar para varias personas porque CQC nunca fue uno, siempre fue un colectivo, con distintos integrantes con mayor o menor protagonismo. Me dicen que está volviendo a Chile el formato. Pero la verdad que no lo veo al regreso acá y creo que los que lo hicimos en su momento no sé hasta qué punto estaríamos en condiciones de llevar adelante una actualización de ese discurso al 2017.

Cambió completamente la relación del político con los medios.

Sí, debe ser interesante ir a revisar en esas primeras temporadas de CQC porque ahí está el germen del cambio en la relación entre los políticos y los medios. Ahí se puede ver cómo en un momento muchos funcionarios pasan del desconcierto inicial frente a estos cronistas que le preguntaban cosas que otros no preguntaban a ver cómo podían hacer para aprovecharse de aparecer en este programa. Creo que si vamos hasta ahí atrás se entiende todo lo de ahora.

Más allá de CQC, eras un conductor que daba para conducir TVR, nunca te lo propusieron?

No formalmente. Pero sí, lo podría haber hecho. En algún momento Diego Gvirtz, el productor, me tiraba onda pero ahora creo que ya no es más de Virtz. Pero lo que creo es que cuando Virtz coqueteaba conmigo lo que quería era sacarle un soldado al otro (Pergolini), no le interesaba yo sino robarle una figurita a su rival.

Tu último paso por la TV abierta además de Día Cero, fue haber compartido un programa de preguntas y respuestas con Gerardo Sofovich, cerrando de gran forma un círculo que parecía imposible en estos momentos de extremos y divas.

Lo que me pasó fue que cuando me llaman para los Ocho Escalones, el programa había salido dos o tres veces al aire en el verano, que es cuando empieza, me llaman y me dicen que era para estar al lado de Gerardo y les dije si sabían a quién estaban llamando, si tenían un registro de la historia entre Sofovich con los programas en los que yo participé. Sofovich en ese programa era un colaborador igual que yo. El productor general y su conductor era Guido Kaczca, uno de sus mejores alumnos, está claro que aprendió muchísimo de él como productor y como conductor también. Y la verdad es que me tocó encontrarme con un Sofovich bastante menos belicoso que el de los 90s, estaba en otra situación además, cuando nosotros chocábamos en esos años él era funcionario del Gobierno de Menem además de ser su mejor amigo. Me recibió de una forma muy cálida y creo que pudimos convivir manteniendo nuestras diferencias, porque yo en ningún momento tuve que decir que pensaba igual que él con respecto a nada ni él mucho menos hacerlo conmigo. También creo que ese programa le dio un reconocimiento diferente a él hasta ese momento, empezó su figura a estar como teñida de una especie de saber, una especie de testigo implacable de los grandes acontecimientos del siglo XX, le nombrabas a cualquiera y resulta que el tipo lo había conocido. Y más allá del morbo de si estaba o no arreglado, la verdad es que nunca hubo guión, nunca hubo trampa.

En este último tiempo entramos en una escalada de ruido más que de definiciones nítidas sobre la situación política. ¿Cómo te cae este microclima, qué te pasa cuando ves estos enfrentamientos en los foros o en la TV?

Creo que nos falta a todos sensibilidad, ponernos en el lugar del otro, es muy triste ver como se escuchan mentiras que deliberadamente se hacen correr y hay gente que las repite sin procesarlas, sin revisar la posibilidad de que lo que le estén diciendo sea falso. Es raro porque es la era de la información en un sentido pero la desinformación muchas veces le gana. Es muy fácil crear un estado de confusión generalizada, y cada vez es más arduo el ejercicio de formarte tu propia opinión porque para hacerlo con cierto asidero tenés que leer todo, ver todo el espectro para armar el collage de lo que sería tu verdad. Tal vez estemos ante una Argentina intratable. Debe haber gente que a mi me considera kirchnerista así como hay gente que considera que soy un gorila, cuando nunca fui de ninguno de esos dos ni ningún ista de nadie en realidad, nunca fui orgánico de nadie ni lo voy a ser a esta altura, y muy difícilmente sea alguna vez oficialista de algún oficialismo, porque no me sale. Es un momento complicado, no sé a dónde nos lleva, tampoco sé a dónde íbamos tres años atrás. Lo que creo que debería cambiar en nuestro país es la idea de que cada uno que viene tiene que destruir todo lo que hizo el anterior y empezar de nuevo, no estoy diciendo que no hubiera cosas que destruir de la década pasada. [AUDIO] Y en un punto sufrí las consecuencias de estos últimos años porque estuve en un medio que fue víctima del desastre que se hizo con los medios en el último tramo del kirchnerismo. Me encantaría estar seguro de que lo que se está haciendo ahora es mejor y que este es el camino y también creo que hay cosas que no cambian, y lo que no cambia es que el poder corrompe. Digo, no se si son tan distintos estos que los anteriores. Pero cada uno tiene que tener su oportunidad sobre todo si se la ganó con el voto y tenemos que ser respetuosos de lo que finalmente es nuestra voluntad, la voluntad colectiva de una sociedad.

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