¡Increíblemente divertido. Increíblemente dramático. Increíblemente unidas !, dice la voz electrizada en ingles. ¡Se festejan los diez años de la Increíble familia Kardashian!, repite el jingle del reality producido y difundido por E! Entertainment sobre la familia Kardashian, madre e hijas, el cual no tiene nada que fuera tan genial ni muy especial a excepción de ser famosa. Por qué los Kardashian, o mejor dicho las Kardashian son tan conocidas? Nadie lo sabe realmente, pero eso no importa porque justamente la función principal de esta familia consiste en ser famosa dentro y fuera de este reality show producido durante más de 10 años para el gusto de millones de espectadores por el mundo entero.

La historia de la familia Kardashian parece plasmar un clan o más precisamente, un clan de mujeres. En primer lugar está la madre, Kris, con una K como Kardashian. Luego están sus hijas, Kim, también con una K. Muchos ya la conocerán, es la más famosa de la familia, en particular porque se casó con la estrella de US Kanye West ¡con una K otra vez! También están Kourtney, Khloe, Kylie y Kendall. Todas con una K por supuesto, como Kardashian. Da para pensar que sus vidas enteras fueron diseñadas por una agencia de comunicación. Y detalle tal vez, entre las hermanas está un hermano, Rob. Pero claramente no está en el centro de atención, incluso se podría decir que vive alejado del clan.

El clan es bastante exclusivo, hasta excluyente y en la vida de estas mujeres, los hombres solo parecen estar gravitando alrededor de ellas. Van y vienen según las estaciones y las temporadas del programa y en este espectáculo, ellos directamente no importan nada. Las estrellas son las mujeres de la familia. Pero ¿podríamos hablar en serio de un reality show feminista? En este tumulto Trumpesco, ¿será eso el feminismo Made in USA? Tal vez. O tampoco habría que exagerar. Sin embargo a la distancia, por más que sea un programa que transmita toda la vulgaridad actual de la cultura consumista yankee, no deja de ser un first prime time TV show lo cual muestra una familia en fase con su tiempo.

Kardashian Decade

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Lejos del esquema clásico de la Sagrada Familia, Bruce Jenner, el ex marido de Kris, ha liberado su identidad transexual y cambiado de sexo. Kim, Khloe y Kylie tienen hijos mestizos y Kourtney está saliendo actualmente con un inmigrante argelino. Y si Kylie decidió finalmente tener su bebe, sin embargo expresó públicamente su primera intención de abortar. Porque sí. De cualquier forma, en esta modernidad del capitalismo (post) occidental, feminista o no, conservador o no, religioso o no, viviendo en un estado federal de Estados Unidos en el que el aborto sea legal o no, hoy por hoy quien o qué podría parar las decisiones de una mujer que pesa 50 millones de dólares como Kylie Jenner Kardashian? La pregunta es simple y de repente, retumba en toda la cuestión del empoderamiento de la Mujer. De pronto, todo el ruido vertiginoso de la época parece resurgir a través de las mujeres Kardashian.

Selfish in Mexico

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El capitalismo, todavía única clave del empoderamiento de la Mujer?

Ahora bien, si las mujeres de este clan no dejan de provocar reacciones en el público por los escándalos y las polémicas que generan en torno a los diversos reality shows en los que participan desde hace más de una década, se suele hablar de ellas respecto a sus empresas florecientes: exitosas líneas de ropa, marcas de cosméticos, publicaciones como la producción del Talk Show KUWTK o del libro Selfish de Kim K., apps como Kimoji o juegos de smartphones editados por las Kardashian. Se volvieron una marca y unas experimentadas emprendedoras.

Luego de su cambio de sexo, Caitlyn Marie Jenner, anteriormente llamada William Bruce Jenner, famoso por sus logros en el atletismo y su medalla de oro en el decatlón de los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976, quien ostenta hoy una fortuna valuada cerca de 100 millones de dólares, terminó también por lanzar su propio spin-off titulado I Am Cait. Resultado, a fines del año pasado la fortuna de la familia Kardashian-Jenner estaría estimada en más de 480 millones de dólares, aproximadamente. Mucho dinero ganado en su gran mayoría gracias a los beneficios de sus reality shows y por todos los spin off y otros productos derivados de los miembros de la familia K.

Ok. Entonces, qué significa ser una mujer poderosa? En este sentido, el cuentito de las Kardashian no deja de reenviarnos a cierta evidencia (o temor) en la actualidad: para la gran mayoría de las mujeres, a la hora de asegurar su propia libertad y seguridad, ¿sería el dinero y/o el poder de la imagen las claves de un verdadero women empowerment? En estos años, sigue siendo el dinero o el capitalismo la única forma de poder liberarse por completo de las presiones y las violencias sociales o familiares del machismo, y de su impunidad?

Ojo por ojo, diente por diente, y capitalismo por femi-capitalismo!

Por otro lado, frente a tales estilos de vida tan costosos, frente a la ostentación por la TV on demand, la acumulación de riqueza y el lujo superfluo y trivial de estas mujeres, y en medio de un escándalo mundial a causa de una redistribución de las riquezas absolutamente repugnante, cavando cada vez más profundo e indiscutiblemente la brecha de las desigualdades sociales, ¿cómo (no)reaccionar? ¡Lo superfluo, algo muy necesario! decía Voltaire, ya en conflicto público con Rousseau respecto a este mismo tema, hace tres siglos atrás. Si en latín, luxus, quiere decir exceso, libertinaje o algo que este mal puesto o torcido, en nuestras sociedades occidentales, según el antropólogo francés Marc Abélès, esto significaría directamente lo que no tiene precio.

Igualmente, unos sociólogos más interesados en este luxus, pudieron demostrar que la actividad humana de la ostentación, de forma universal, tiende a expresar cierta búsqueda de algo más grande, de unos elementos de fascinación que vayan más allá de los límites de la normatividad, de alguna trascendencia. Como una forma de escaparse de la realidad, proyectando imágenes de lo excepcional, hoy en día asumida alegremente como si eso fuera una embriaguez compartida, colectiva, sean testigos nuestras redes sociales! Quizás, la catarsis de nuestro mundo.

De forma más calculada, de acuerdo con el sociólogo estadounidense Thorstein Veblen y su Teoría de la Clase del Ocio, ellas lo harían para escenificar en serio todo un estilo de vida ostentoso. En un mundo en el que los gigantescos Luxury Mall de Shanghai se volvieron uno de los hobbies preferidos de los chinos, una salida normal como la de ir a un espectáculo, en un mundo en donde las más grandes firmas del lujo internacional obtuvieron un +25% de valor a finales de 2017, la idea de domesticar la imagen del consumo excesivo resultaría en domesticar el capitalismo, hasta transgredirlo quizás.

Dalmatian

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En el relato de estas mujeres se trata de gastar para afirmarse, tal vez más allá del dinero en si, para cumplir con el propio deseo como si fuera legitimado por algún poder soberano, con su corte y su público. Gastar como una forma de ganar tiempo, como una forma de resistir a lo efímero y de evidenciar su éxito personal (particularmente, en países anglófonos), como una recompensa para unxs mismxs, llevando todo a dimensiones totalmente personales y hedonistas. A la hora de intentar entender y descascarar el fenómeno Kardashian, se tendría entonces que considerar todo el peso y la influencia de una sociedad del espectáculo de lo íntimo y de lo ostentoso. Y más allá de las posibles diferencias culturales que pueden influir y hacer variar los juicios morales en cuanto a la percepción de los excesos y de las conductas/los comportamientos de las Kardashians, la historia de esta familia parece superar todo un sistema de valor.

Mientras tanto, las voces de las mujeres siguen ganando terreno (hasta incluso, en unos países, ganando elecciones) y tal vez detrás de todo este teatro y de toda esta producción para TV del canal E, se esconde algo más trascendente, o simplemente más auténtico. Más allá del consumo de mal gusto y de la vulgaridad de estas mujeres, de quienes tampoco se podría decir que terminaron de liberarse de todo tipo de cliché, permaneciendo tanto reinas del glamour y objetos sexuales, como perfectos productos del capitalismo norteamericano, en el fondo resuena esta musiquita de la reivindicación de la mujer “independiente”, de “la mujer que trabaja al igual que el hombre mientras sigue estando menos pagada, menos reconocida”. En la América de Donald donde nunca en la historia de los Estados Unidos un presidente había despreciado tanto a las mujeres, cómo no prestarles un mínimo de atención. Cómo no sentirse interpeladxs un momento por la historia que nos entregan estas mujeres?

Un TV show con unos Insta-héroes!

Al descubrir este clan Kardashian, me doy cuenta que planea cierta aprobación general alrededor de esta extraña familia. Un amigo me dijo un día: “la imagen que buscan devolver, o tal vez que el público mismo les podría atribuir, sería un poco como la de unas semidioses! Cuestión de discurso. Es como el folklore, ves?“. Folklore en el corazón de un feminismo Made in USA, proyectando todo un conjunto de usos, de estilos de vida e ideales populares y colectivos transmitidos oralmente o más exactamente en este caso, por televisión. Folklore, entonces, en esta América feminista contemporánea de Oprah Winfrey, gran maestra negra de los Talk Shows estadounidenses, cada vez más presente en política y ya casi lista para suceder a Hillary Clinton, en la Norteamérica del #Metoo y de la Women’s March de enero 2017 en respuesta a la elección de Trump. De a poco, pasamos de un antiguo disco que decía que las mujeres eran inferiores a los hombres a la increíble historia de la increíble familia Kardashian, afirmando por la tele y con cada vez más público, que las mujeres no necesitan de ningún hombre para existir. Y este mismo cuento, por la temporada n°14!

Frente a nuestra necesidad de contarnos historias, o de cambiar de discos, la cultura (web y tv) del fake parece reemplazar hasta responder a las leyes del romance, absorbiendo hoy toda la Economía de la atención* según el concepto del filósofo Matthew Crawford, difundiendo el ruido de la época cada vez más lejos, cada vez más rápido. Unas Insta-Héroes, fáciles de seguir, fáciles de consumir.

Entre otros ejemplos, ante las atrocidades de una justicia injusta y de una sociedad todavía profundamente machista, Kim Kardashian se convierte últimamente en una activista de los derechos humanos, o más específicamente de los derechos de la Mujer. La star anunció públicamente su nueva lucha feminista en noviembre pasado cuando decidió ayudar a dos mujeres presas, declarándose “shockeada y totalmente conmovida” por la situación de estas dos personas. En particular, llamaré la atención sobre el caso de Cyntia Brown, una mujer de 29 años, ahora defendida por el equipo de abogados de Kim Kardashian. Hace 13 años, esta mujer fue sentenciada por haber matado al hombre quien la usó como esclava sexual cuando ella tenía 16 años.

Por el resto y para quienes todavía resisten en abonarse a HBO, (habiendo ya cedido a Netflix! Y a menos que no deseen que su timeline quede sobre-trolleada!) pueden seguirlas y darles likes en Instagram, publican todo. Por supuesto, la web todavía sigue siendo muy western, será fácil para los que quieran encontrar todos los episodios de esta increíble familia de forma gratuita, con subtítulos y capturas de pantalla para los mas fanáticos.