La historia de dos familias amigas derivó en el proyecto en común de sus hijos que con el correr de los años terminó configurando alta sociedad siempre a través de la música y de la puesta en escena de un remix de elementales leches afroamericanas y del mar Caribe. Tardo tropicalismo irrumpiendo por los cuatro costados, desde las letras que anuncian el apocalypse-kitsch de un mundo con el mantel dado vuelta, pasando por un sonido que fue de lo visceral a lo soft porn, y todo atado con una idea estética ejecutiva que los llevó por las siempre abiertas venas de América Latina.

Pero después de diez años y siete discos, los Illya Kuryaki & The Valderramas admitían allá en 2001 que había llegado el momento de parar la bola. En ese entonces, que coincidió con la muerte de José Luis Miceli, su manager y amigo, Emma decía: “Eso influyó en nuestras vidas. José Luis era nuestro amigo y es muy loco que haya fallecido. Para mí fue algo totalmente nuevo el hecho de que una persona desapareciera de la faz de la Tierra. Se habían muerto personas cercanas a mí, pero no alguien con quien compartía charlas sobre la muerte, precisamente, o sobre las cosas que uno habla con un amigo a solas, de noche, después de fumarse un porro. Uno empieza a ver la vida de otro modo. Obviamente, sin José todo se hizo distinto, pero tampoco está bien atribuirle a él la separación de Illya Kuryaki”.

D.S.Z.: Esta vez el viaje es solos, pero quizás en algún momento volveremos con más poder mental y espiritual, y armaremos otro concepto de Illya Kuryaki más poderoso que nunca. Nosotros pusimos todo en cada disco, en cada presentación, y si no teníamos la misma energía, después de todo lo que pasamos en lo personal, era mejor parar la bola. También es una cuestión de respeto al público que tanto nos apoyó.

E.H.: Digamos que uno cuida su intimidad. ¿Cuántas veces uno termina leyendo en los diarios cosas que terminan lastimando a gente que es parte de esto? Dante y yo somos amigos, nuestras familias son amigas, y preferimos guardar cosas dentro del núcleo. Queremos que lo que se conozca de nosotros sea la música, aunque en este momento la música no sea importante para mucha gente, porque se le presta más atención a la cosa mediática y a los chismes. Si estamos separándonos es porque no va a haber Illya Kuryaki durante un tiempo largo. Creo que vamos a pasar por momentos difíciles, porque dejamos una banda bastante exitosa que nos permitió sacar discos, tocar por toda América, pasarla bien y vivir diez años muy importantes. Voy a tener que hacerme de abajo: para grabar un disco tendré que endeudarme, aunque sea de palabra. Y encarar una cosa así en la Argentina de hoy será muy complicado. Pero igual estoy contento, porque cualquier cosa que nazca en este momento es buena para la música.

Pasó un buen tiempo, otra década pero con distancia en plan individualismo estricto. Mientras Horvilleur preguntaba dónde están esas radios modernas, su ex socio rapeaba gisela atrevida gata mía y se armaba un alter ego gangsta.

E.H.: Creo que fue ahí como que asenté las bases de mí como músico. Esas situaciones que se dieron después de haber estado en una banda tan importante y volver en un punto a tener que volver a hacer un montón de cosas, me hicieron aprender mucho. Y me gusta también, porque Illya Kuryaki es de una cierta manera. Son cosas diferentes ser solista que ser un Kuryaki. Un Kuryaki es justamente la fusión de nosotros dos – y obviamente que de mucha otra gente- pero en post de la composición y de crear un concepto, somos los dos. Ser solista bueno es otra cosa, que también la disfruto y que Dante también disfruta, pero Illya Kuryaki tiene una fuerza y es algo que no se podría dar cuando estamos solos.

D.S.Z.: Era un momento en que nosotros estábamos muy diferentes en nuestra relación, no había mala onda. ¡Fueron las famosas diferencias musicales! Yo estaba mucho más rapero, él estaba más pop: no pegábamos. Y se nota en la carrera musical que hizo cada uno por su lado. Pero después llegamos a un lugar donde nos volvió a gustar la idea de volver a hacer música juntos, donde nuevamente teníamos algo para decir juntos. Y fue algo real. En realidad nunca nos dejamos de ver, pero cuando nos comenzamos a juntar la única duda era ver si podíamos combinar de nuevo.

E.H.: Tuvimos unas reuniones donde nos hablaron de guita, pero nada nos emocionó tanto como cuando nos metimos en el estudio y salió el primer tema. En el medio hubo cosas que fueron locas, en el Vive Latino yo toqué con Dante ‘Abarajame’ en su show, y él tocó conmigo ‘Jugo’ en mi set. Después Dante vino a tocar un talk-box en mi disco Rocanrolero conmigo. Creo que en las zapadas que se dieron en lo de un amigo en común allá por el 2009 empezaron a hacernos creer de a poco que podíamos juntarnos. Pero nos dimos cuenta de que la cosa funcionaba cuando nos metimos en el estudio y grabamos ‘Helicópteros’; fue muy rápido el clic en donde nos dimos cuenta que podíamos seguir haciendo música juntos, que podíamos seguir fusionándonos de una manera real, con un mundo, un swing y una manera de fluir que nos representara. Somos el resultado de una mezcla de cosas, de influencias, de vidas, de ser hijos de quienes somos, de todo ese terreno ganado por la generación de nuestros viejos para que nosotros nos sintamos libres de hacer la música que se nos cruce por la cabeza. Cuando nosotros comenzamos con el hip-hop, no fue una rebelión: fue algo que apareció como para que lo podamos tomar y hacerlo nuestro.”

Es mejor volver atrás que perderse en el camino, dice una sentencia rusa. Illya Kuryaki & The Valderramas pasó a ser IKV con dos nuevos discos, Chances, donde aún se notaban los años de separación y cierta presión del contrato con la discográfica; y el más reciente L.H.O.N. (La humanidad o nosotros), superior y más arriesgado en todo sentido, ya sin la presión de un contrato, con la producción propia y que los llevó de nuevo al fuego amigo y al sonido latino campeón, con festivales grandes y giras por el continente y Europa.

E.H.: Era una gira realmente para nosotros muy diferente al tipo de show que hacemos en cuanto a la situación de ir en diez días y tocar seis shows, y muchos de los shows pegados.. En principio se nos planteaba como un desafío eso de hacer bien los shows, de poder estar todos a la altura de esa situación y con un trajín bastante intenso. Fue increíble, todos los shows del primero al último fueron situaciones buenísimas y fue una gira que marcó un antes y un después por ciertas situaciones…mías familiares. Volví a ver a parte de mi familia que hacía veinte años no veía, a mi padre Horvilleur, o por lo menos al que me dio el apellido. Fue una gira muy emocional y en donde sentimos mucho respeto por nuestra música y por el arte en general. Europa tiene eso,y uno al no tocar no sabe y no está acostumbrado a esa situación, pero sentimos mucho respeto y cariño y fue una gira que creo que nos va a marcar mucho.

D.S.Z.: En este disco nos tiramos más para el lado analógico. Lo que teníamos como concepto cuando arrancamos era que no queríamos que fuera un disco con boludeces. No queríamos hacer hooks boludos. Inclusive el tema más hookero, que es “Gallo negro”, la letra es re psicodélica. Y de alguna manera es una parada nuestra, sin querer… pero queriendo porque nada es porque sí. Ya La Humanidad o Nosotros era pararnos en ese lugar: en la tapa del disco estamos de espaldas, encerrados en ese lugar destruido por salir a ese paraíso como búsqueda de algo mejor, de una espiritualidad y de una mejor música en una industria nacional súper baqueteada con miles de bandas de mentira. Creo que somos parte de la resistencia. Somos los gallos negros del gallinero. Y hay un montón de bandas que están luchando porque siga habiendo ideas diferentes, cosas que estén buenas. Ideas, no todo mercadotecnia, “esto es lo que pega”. Entonces las bandas se meten a grabar discos de “lo que pega” y hacen porongas, boludo.

E.H.: Somos una banda que nos hemos dado cuenta que más allá de una cuestión idiomática, nuestra música tiene ese gran contenido rítmico que seduce, como te seduce a vos ir a ver una banda de punk aunque no entiendas bien lo que están diciendo en inglés o en el idioma en que cante. Eso nos hizo darnos cuenta de que somos una banda y que podemos salir en cualquier escenario del mundo.

D.S.Z.: Uno va mutando y las relaciones con el resto de la gente cambian también. Imaginate que cuando arrancamos éramos dos nenes vírgenes y cuando nos volvimos a juntar estábamos divorciados, los dos con hijos, con corazones rotos, corazones arreglados, tantas cosas que nos siguieron pasando. Con Emmanuel tenemos más tiempo compartido en nuestras vidas que con casi toda nuestra familia, estamos muchas horas juntos, y tenemos una relación muy familiar porque nos conocemos desde que nacimos. Algunas veces nos embroncamos y nos tiramos mala onda, pero después pasa, lo hablamos, es normal. En este disco hubo una fluidez muy natural, fue muy distinto que en Chances, donde cada uno tenía que acomodarse al otro después de diez años, y Rafa [Arcaute] hizo de nexo entre nosotros dos, como productor.

Ahora nuevamente los caminos parecen tomar vuelo propio. La revancha de los IKV termina en lo más alto con un concepto más cercano a Abismo que a Abarajame, aunque sigue a flor de piel la Jennifer del Estero. Con la separación ya programada quedan algunos shows pendientes, entre ellos el Personal Fest de noviembre. Por su parte, Dante ya anunció su nuevo disco solista y Emma dio a entender en Twitter que está soltero nuevamente.

"Puñal" Mi nuevo album solista próximamente en las calles! ?? @sonymusicargentina @sonymusiclatin

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Mashup textos entrevistas: Página 12, Perfil, Rolling Stone.