El aborto atravesó todas las esferas de poder, de no poder, llegó a las calles de las redes sociales y a las calles reales. Dividió aguas en un río que sigue turbio y revuelto, juntó a mujeres de un lado y del otro, reveló miles de testimonios de mujeres que vivieron el aborto como una situación traumática y a la vez de superación personal para tener fuerzas y poder contarlo en este contexto. Develó también, las vueltas de la vida con aquellos que están a favor de que todo se siga haciendo en las sombras.

A nivel político fue un tema que se movió al compás de un clima social que lo pedía a gritos y de paso, cortó con el eterno jardín de los senderos que se agrietan, en varios sentidos. El partido político que más lo promovió (al debate en el Congreso) no es justamente uno de izquierda sino Cambiemos que por momentos parece de ultra derecha pero en este caso mostró un poco de aire libre teniendo en cuenta que además de haber sido el presidente quien dejó la puerta abierta para la discusión del proyecto, dentro de Cambiemos hubo libertad de conciencia en diputados y senadores, muy buen punto en un sistema político acostumbrado a votar y vivir los temas por inercia.

También a nivel político vimos y escuchamos a cada personaje que nos hace replantear eso de la riqueza del interior.

Pero lo más importante se dio afuera, una vez más. Pocas veces se vio que un tema tan político para un país tuviera a las actrices como sus voces más inspiradoras y en cierta forma, responsables de que la campaña estuviera siempre arriba en los medios sin agresiones, con testimonios en primera, generando eventos en colegios, facultades y otras organizaciones, diciendo presente fuera de los escenarios habituales, moviéndose muy bien en las aguas de este río más que nunca turbio.

Obviamente no fueron las actrices las que promovieron el debate desde su inicio allá por el 2003 sino que se fueron sumando, como tantos otros grupos, a lo que en ese entonces se llamó la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir, para conseguir una ley integral que contemple la interrupción legal del embarazo y la cobertura del sistema de salud público, que originalmente salió de una serie de encuentros entre gente de las ciencias sociales y políticos de diversos partidos. Este mismo grupo fue el que decidió, el proyecto de ley aprobado por Diputados el 14 de junio, que legaliza el aborto durante las primeras 14 semanas de embarazo y proporciona objeción de conciencia para los profesionales, pero no para los hospitales. Además, establecieron que el verde sea el color dominante en los pañuelos, detalles que parecen menores pero que se transformaron en símbolos que llegaron para quedarse.

Argentina es un país repleto de laberintos y heridas abiertas, condenado al éxito para algunos, para otros una abstracción irrealizable. Lo cierto es que en los últimos años y a pesar de que aún no puede escapar de los espejimos que él mismo genera, se convirtió en uno de los pocos países que es vanguardia en derechos civiles a través de leyes que también llegaron para quedarse lejos de las sombras y para siempre. Será un camino espinoso e insoportable lo que viene pero las mujeres lo lograrán transitar (una vez más!).

 

Ph: Activistas disfrazadas de personajes de la novela distópica “The Handmaid’s Tale” de la autora canadiense Margaret Atwood, participan en una manifestación a favor de legalizar el aborto en el Parque de la Memoria, Buenos Aires, Argentina, el 5 de agosto de 2018. REUTERS / Marcos Brindicci / Alejandro Pagni.

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Julián es Web Editor en REGIA MAG. Escribe sobre temas de sociedad, cultura digital y artes visuales. Vive en Buenos Aires. Podés contactarlo por mail a julian@regiamag.com.