En el corazón de Palermo Viejo, mi primera sorpresa fue encontrarme con una puerta de garage sin placa ni letreros, pintada de un rojo lavado ya por miles de lluvias porteñas, dejándome con cierta duda de haberme equivocado de dirección. Toco el timbre de aquel garage de la calle Gascón, y de repente descubro un rincón de poesía a puertas cerradas, cuyo dueño me observó muy atentamente detrás de la mirilla, y detrás de sus grandes anteojos, antes de invitarme a pasar en su cava secreta.

Desde cierta despreocupación sofisticada, me atiende Nicolas Ronceray, Chef, Sommelier y dueño del lugar; una camiseta a cuadros, un largo delantal negro, con una sonrisa púdica, me ofrece instalarme en una de las pequeñas mesas de abajo y sin más preguntas, directamente me sirve una copa del vino Escabiosa, 95% Syrah y 5% Moscatel.     

Los Divinos se confina en un espacio sin ventanas que da la sensación de estar en un subsuelo restaurado. La decoración de madera y metal, a la vez rústica y refinada, le devuelve al lugar una atmósfera cálida con lo sobriedad característica de un bistró parisino. Todo lo que se encuentra allí, desde la bodega hasta las mesas, tanto en planta baja como en el piso de arriba, ha sido pensado y diseñado a medida, en una sinergia entre estética y poesía culinaria. Cada elemento fue reciclado, recuperado y armado para que todos los objetos tengan una función. «La decoración tiene que ser útil; tras su utilidad se puede revelar su belleza intrínseca!» afirma el dueño de la cava.

Empieza una noche de pura originalidad. La cava solía ser un viejo taller, lo cual reunía un lío de cachivaches polvorientos y de antigüedades. Parecía estar completamente abandonado desde años. Luego de cuatro años de charlas y reflexiones, de renovación y proyección del lugar, la cava de Los Divinos se lanzo desde hace un poco más de dos años, en junio de 2015, y simbólicamente en el día de la bandera nacional Argentina. Este proyecto franco-argentino nació de una nueva amistad entre cuatro socios quienes comparten una misma pasión por el vino: un artesano herrero y dos arquitectos argentinos, Santiago, Manu y Esteban, y por fin Nicolas, un Sommelier y bartender francés venido a la Argentina desde su Bretaña natal (norte de Francia). 

Los socios actuales le dieron a este viejo garage una nueva vida, con toda la calidez y el alma de un lugar que refleje las ganas y el carácter de sus propietarios ; un proyecto auto-financiado cuyo motivo principal fue y sigue siendo el placer, el «art de vivre»(arte de vivir), y la idea de darse el gusto de disfrutar de vinos de gran calidad entre íntimos. Los cuatro amigos suelen hablar de Los Divinos como si fuera una «folie douce», desde esta expresión francesa de las más bellas que quiere decir «una suave locura». Hoy se trata de la primera cava del país exclusivamente dedicada a los vinos naturales.   

Los Divinos es un proyecto de apasionados para aficionados de vinos, creado desde el corazón, lo cual va evolucionando con el tiempo. No es ni un bar ni un restaurante, no se trata de un comercio tampoco, si no más bien de un lugar que se presenta como un laboratorio de vinos y una cava en donde se come bien, y no al revés. Acá se elige primero el vino antes de pedir cualquier plato. Nicolas  hace de guía y, según las ganas del día, va aconsejando a sus huéspedes cual vino tomar.   

Luego de formarse en Francia durante más de cinco años, de seguir ascendiendo en el escalafón por las bodegas de Rennes hasta Paris, bajo la enseñanza de dos Chefs y primeros mentores de Nicolas, el pudo armar solo su primera cava en Hong Kong llamada «La Cabane» antes de instalarse definitivamente en Argentina. Al llegar en el pais, emprendió un viaje de tres meses por el que fue explorando, investigando y recorriendo todas las tierras argentinas en búsqueda de los vinos naturales, los más nobles, los más finos, de esos néctares frescos que traen toda filosofía epicúrea en cada trago.

El menú del lugar, presentado en un único pisaron, queda simple y eficaz. Por lo general propone cinco a siete entradas, la cuales también se pueden disfrutar como unas picadas para compartir y acompañar el vino; paté de campo, patés blandos de pescado (llamado « rillettes » en francés), Foie gras, tablas de quesos y fiambres de la selección del Chef. Y para satisfacer la exigencia de los más hambrientos, la cava propone un solo plato del día y un postre ; une « cuisine » francesa típica, platos de familia traídos desde su región natal: Boeuf Bourguignon, cuisse de cochon, petit salé aux lentilles (guiso de lentejas con salchicha y panceta), hachis Parmentier (pastel de papas), todo meticulosamente preparado por el mismo dueño, desde la cocina dispuesta en el centro del espacio.

Con curiosidad y nostalgia por los quesos franceses, elijo probar el queso de cabra. El queso llegó entero! Redondo y arrugado, hecho en Villa Las Rosas, en Traslasierra, Córdoba,  oliendo como si justo saliera de alguna majada campesina, y bordado con un hilo de miel. Junto con el tinto, una delicia.

La carta de vinos de se va componiendo a través de los diferentes viajes de Nicolas, en búsqueda de los tesoros de las vitivinicultoras escondidas de la Argentina. Así desde su primer papel como  sommelier y observador, hoy Nicolas volvió a ser un verdadero actor de una deseada democratización de esta riqueza todavía desconocida, o mal reconocida en el país como a nivel internacional, intentando unir y dar cada vez más lugar a los viticultores, enólogos y bodegueros argentinos. El habla con convicción y me explica que « hoy queda bastante difícil valorizar los vinos argentinos, especialmente los vinos naturales y las pequeñas bodegas ». Los Divinos es el resultado de un riguroso trabajo de selección por parte del dueño que los ha probado todos y que, llegado el caso, volverá a probarlos sin refunfuñar ni un poquito.

Inicialmente venido a la Argentina para aprender el clásico tango, luego de regreso al país por una historia de amor, para finalmente radicarse en Buenos Aires por sus amigos, por este proyecto y por una admiración creciente para esta hermosa tierra llena de oportunidades. Frente al empobrecimiento (para no decir el « agotamiento ») cultural, la perdida de identidad  y de autenticidad que acontece en Francia ya desde hace varios años, para el dueño de Los Divinos volvió a ser un reencuentro con los orígenes gastronómicos de su pueblo francés. « Me siento un nuevo argentino, uno más de todos los inmigrantes del país. Me identifico muchísimo con Buenos Aires, con los movimientos incesantes de la ciudad, su ritmo, su perpetuo lío encantador », dice Nicolas.     

De fondo musical, suena la voz alegre de Brassens, el bajo y las letras pícaras de Gainsbourg, o las resucitadas melodías de Jean Ferrat, recordando toda la importancia de la amistad, generando ahí una una velada divertida y cálida, y una bella armonía comunitaria.

También se puede organizar una cena completa con reserva previa y para un grupo de diez a quince personas aproximadamente.

Los Divinos – Solicitar dirección por correo privado (eldealerdivino@gmail.com) – Palermo – De jueves a sábado desde las 18h.