Lo que comenzó como una serie de encuentros fortuitos en las calles de Birmingham, se convirtió para el fotógrafo Mahtab Hussain en un viaje por el Reino Unido en una misión para crear una imagen más completa de las experiencias de jóvenes musulmanes del sur de Asia de la clase trabajadora en la Gran Bretaña contemporánea, fotografiados durante un período de nueve años.

El trabajo de Hussain se exhibió a mitad de año en la galería Autograph ABP de Londes, y también a través de un libro llamado ‘You Get Me?’. Aunque centrado en la crisis de la masculinidad que enfrentan los jóvenes musulmanes británicos, hay lugar para la exploración de la mujer en estas comunidades cerradas a la fuerza.

Nacido en Glasgow a principios de los 80s, hijo de dos inmigrantes musulmanes de primera generación, creció con dos casas y ninguna. “Mi padre nació en Pakistán, mi madre en Cachemira”, explica Mahtab en una entrevista. “Mi abuelo vino en la década de 1950”. Su madre tenía 16 años cuando llegó a Gran Bretaña, arrancada de una infancia dedicada a cosechar frutas en una granja, cayó en 1970 en Glasgow. Fue una transición difícil. La familia se mudó a Birmingham cuando solo tenía 5 años, y fue aquí, en la gran comunidad paquistaní, donde pasó su infancia.

“Mis padres se divorciaron unos años después de vivir allí. No me di cuenta en ese momento, pero después de eso nos expulsaron de la comunidad, porque los divorcios en los 80 eran un tema tabú”. Terminó creciendo en un área llamada Druids Heath, una comunidad de la clase trabajadora blanca.

“Los jóvenes musulmanes de hoy son parte de una generación perdida. Si vuelven a Pakistán, a Iraq, a cualquier parte, les dirán rápidamente que no pertenecen a ese país por la forma en que se visten, sus gestos, su identidad. Y en el Reino Unido, debido a toda la tensión racial que existe desde los 60s, se les hace sentir que no pertenecen también. Terminan atrapados en el medio”.

Hussain ve su trabajo muy ligado a una tradición del retrato británico, también influenciado por sus trabajos para la National Portrait Gallery y su maestría en Goldsmiths en Historia del Arte, donde se especializó en estudios poscoloniales. Su compromiso a largo plazo con la comunidad y la empatía con sus modelos claramente dio sus frutos. “No creo que se pueda trabajar de otra manera, se trata de conocerse para reconocerse mejor, compartir historias”.

En el complejo entramado de vínculos que se dan entre la identidad, la sexualidad y el desplazamiento, son los temas por donde navega su trabajo. Hay una sensación de que es parte de la comunidad que documenta pero según su visión no es tan así. “Me siento un poco de los dos realmente. Mis padres terminaron mudándose a Birmingham cuando yo tenía 5 años y durante un tiempo crecimos en un área asiática. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 6, lo que forzó no solo una separación familiar, sino también una separación de la comunidad. En esencia, fuimos condenados al ostracismo. Mi padre se mudó a Druids Heath, una comunidad blanca de clase trabajadora muy pobre, y mi madre a Handsworth, con un grupo demográfico predominantemente negro e indio. Vivir con mi padre en Druids Heath introdujo el racismo directamente en mi vida por primera vez. Mi hermano y yo éramos los únicos chicos británicos pakistaníes en la escuela católica local. Ya en el primer día fui recibido con violencia y burlas raciales, y fue la primera vez que la palabra ‘Paki’ me fue dirigida. Me empecé a hacer preguntas: ¿cuándo iría a casa? ¿Por qué vine aquí? Preguntas que nunca había pensado antes, sobre mi raza, clase y cultura. Siempre fuimos vistos como un problema o al menos posicionados en un lugar que reflejaba la diferencia. Era obvio para mí ya entonces, que mi identidad estaba bajo amenaza y durante 10 años odié tener un color de piel más oscuro”.

En la presentación de su primer libro ‘You Get Me?’, deja en claro que la asfixia contra los musulmanes se exacerbó a partir del 11 de septiembre del 2001, cuando cayeron las Torres Gemelas en Nueva York. Desde entonces, estos jóvenes han tenido que soportar una escalada de ataques de los medios y los gobiernos de turno.

“Los fines de semana viajábamos a los lugares que fotografié para comprar carne halal, especias y varios comestibles. Recuerdo cuán diferentes eran estos espacios para mí en ese momento, estaba viendo a mi comunidad como un extraño, siendo muy consciente de que no era realmente parte de eso. A los 17 años, habiendo regresado a la casa de mi madre y con su insistencia, me inscribí en una universidad con otros paquistaníes y fue allí donde comencé a conectarme nuevamente con mis raíces. Sin embargo, no fue fácil, en mi primer día me enfrenté a otra forma de discriminación, esta vez me ridiculizaron no por mi color de piel, sino por mi actitud, personalidad e incluso cultura. Me dijeron que era demasiado blanco, que era muy ‘fish and chips’, un ‘John’, y que hablaba muy suavemente, demasiado elegante, como un niño blanco. Me sorprendió que durante los 10 años que había luchado con mi propia crisis de identidad y seguía haciéndolo, mis contemporáneos también atravesaban la misma crisis. Ahora me arrepiento de no haber puesto nunca mi cámara sobre mis amigos en la universidad, pero era todo muy cercano. Además, incluso en esa etapa de mi vida, todavía estaba muy avergonzado de ser un ‘Paki’ y todos los estereotipos que vienen con ese nombre. Me llevó a salir de Birmingham e irme a vivir a Londres durante 9 años antes de poder hacer este trabajo, inicialmente los fines de semana, luego las vacaciones y luego de salir de la National Portrait Gallery, decidí establecerme en Birmingham de forma temporal para construir mi trabajo”.

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