Por Giulia Ricciotti

Vaslav Nijinsky fue uno de los bailarines y coreógrafos mas reconocidos en el mundo a principios del siglo XX. Tuvo mucho éxito en su época en el Ballet Ruso gracias también a su relación con el fundador de la misma compañía Sergej Diáguilev. Pero, más allá de esto, Nijinsky se destacó por crear un estilo completamente nuevo basado en la modernidad de las lineas y una utilización del espacio completamente diferente. Con su Le Sacre du Printemps por primera vez en esos años se podían ver movimientos asimétricos, duros y primitivos. La complejidad estructural de su creatividad y la fuerza expresiva de sus obras lo convirtieron en una figura revolucionaria y un visionario. Hombre de una sensibilidad muy particular, Nijinsky sigue siendo una figura del orden mítico en el panorama de la danza.

Seis años después de la representación de un espectáculo de danza homónimo por parte del Hamburg Ballet coreografiado por John Neumeier, Marco Goecke elige representar esta vez al bailarín de Kiev, pionero de la danza moderna, bajo una luz completamente diferente gracias a la increíble interpretación de los bailarines de la Gauthier Dance Company.

Su “Nijinski” presentado ahora en Berlín después de su premiere en el 2016 en ocasión del Festspiele, un festival de promoción cultural, toma totalmente distancia de una representación convencional. Si en algunos puntos se reconocen elementos en común con John Neumier, a pesar de estos, la visión del coreógrafo de Wuppertal se caracteriza por no ser obvia y sí ser muy minimalista.

El Nijinski de Marco Goecke y Eric Gauthier, el director artístico, es duro y crudo, sufre y se presenta en continuo movimiento con gestos que parecen casi de animal. No es casualidad, que Marco decidió retomar muchas características del I found a fox de Eric Gauthier. Es increíble la interpretación del bailarín italiano Rosario Guerra que en todo momento deja fluir su personalidad en la de Nijinski. El bailarín, con movimientos casi epilépticos, sufre, corre, grita, se emociona, llora.

Acompañado por las dulces melodías de Chopin y Debussy, los movimientos de los bailarines hacen ruido con sus cuerpos casi atormentados.

Dividido en diez capítulos, el espectáculo trata de la evolución de la vida del bailarín desde sus comienzos, donde figuras alegóricas de la danza se desarrollan en el escenario, hasta su enfermedad mental pasando por la relación con la madre, Djagilev y el ballet ruso. Marco elige solo algunos momentos fundamentales de su vida y representa las emociones que lo afectaron. Desde su descubrimiento de la danza y de la homosexualidad, la masturbación, la relación con la madre, su relación amorosa con Djagilev, el magnifico pas a deux con Ana Pavlova y su relación con la esposa. Elige representar solo tres de las piezas coreografiada por Nijinsky: Petruschka, L’Apres-midi d’un faune y Le Spectre de la rose.

Lo que caracteriza al espectáculo son los movimientos rápidos y cortantes, casi contracciones a veces acompañados con lamentos o gritos como símbolos del sufrimiento de Nijinsky y de su alejamiento de los paradigmas de la danza clásica. No es casualidad que Nijinsky haya sido considerado como un grande precursor de la danza moderna. Con su L’Apres-midi d’un faune revolucionó las características del ballet ruso. Marco eligió representar esta ultima pieza y acompañarla con la música original de Debussy. Otras músicas igual de únicas son la de Chopin, revolucionario a nivel musical del ballet ruso, y una nana rusa de Libana que acompaña la secuencia del sueño del bailarín.

Las manos de los bailarines de la Gauthier Dance se mueven rápidas y en continuación casi a representar un espíritu creativo y artístico atrapado que se quiere escapar. Solo tres veces uno de los bailarines se presenta en el fondo del escenario argumentando rápidamente y casi sibilando los acontecimientos de la vida de Nijinsky.

Marco Goecke quiso romper con la visión clásica del bailarín y de esta forma contextualizarlo en un escenario muy minimalista donde los elementos característicos son escasos: un bastón, un sombrero, un sillón, un abanico de billetes de plata. Todo es metáfora de algo más, el suceso en la mayoría de las veces o solo representaciones de algunos objetos biográficos de la vida de Nikinsky. El vestuario también no es tan complicado y elige colores piel y negros con una sola nota de rojo que rompe la escena en el final.

Como el mismo Marco explica, la creación de su Nijisnki no fue algo tan orgánico mas bien algo que tomó forma con el tiempo, empezando con el desarrollo de escenas individuales bien influenciado por el carácter de los mismos bailarines y del director artístico. Las etapas de la vida del bailarín siempre están atrás de todo y se insinúan a través del cuerpo del bailarín hasta llegar al pathos de la folia.

El espectáculo tiene una duración de 70 minutos sin pausa y culmina en un clímax de emociones hasta llegar a su punto máximo con un Nijinsky que sufre y dibuja frenéticamente en el piso círculos con un lápiz grande de madera.

El público alemán le regaló largos aplausos y gritos. El Nijinsky de Marco Goecke también fue reconocido por los lectores de la revista de danza Tanz como el ganador de la nueva categoría “Favourite of the Year”.

 

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