La nueva suavidad en la fotografía. Un espectáculo sin palabras en la era del brutalismo, donde ser suave es tener poder. Petra Collins (24) es una artista y curadora residente en Nueva York. Desde los 15 años, sus imágenes son alimentadas por el autodescubrimiento y la feminidad contemporánea que exploran la compleja intersección de la vida como una mujer joven en línea y sobre todo, fuera de ella.

Aunque muchos la conocieron a través de Instagram, Petra se formó en los magazines de moda y cultura independiente de Toronto, Canadá, donde nació, y luego Nueva York con la revista online Rookie Mag, donde forma parte del staff hasta el día de hoy.

Sus fotografías muestran a mujeres jóvenes en una ruptura con su privacidad: conversando con amigos, experimentando momentos de soledad y melancolía. Un uso exclusivo de 35 mm, añade un efecto atemporal a su estética atravesada por mucha ropa interior a veces limpia a veces no en una afirmación directa de los inicios de la sexualidad que, en lugar de jactarse o de ocultar sus traumas, muestra sus realidades.

“Empecé a tomar fotos cuando tenía 15 o 16 años. Siempre tuve la necesidad de crear algún tipo de arte con el fin de atravesar la vida, y la fotografía es lo que encontré. Como joven fotógrafa, no tuve un lugar para mi trabajo en ninguna parte, así que creé The Ardorous cuando tenía 18 años. Era una plataforma para que las artistas femeninas mostraran su trabajo, y obtuvo muchas reacciones”.

Collins además de ser de sagitario, creció en Toronto, la más grande de dos hermanas. Su padre, un abogado penalista, dirigía una tienda de lencería. Su madre, una joven refugiada húngara, sufría de trastorno bipolar, y su padre estaba abrumado por esa enfermedad y los problemas financieros que lo llevaron a la quiebra y tiempo después a un desalojo.

Mientras tanto, Petra tenía otros problemas: ella era disléxica, lo que significa que la sacaban de la escuela primaria durante las clases de matemáticas y de lectura porque no tenía capacidad de atención. “Estaba muy avergonzada, me sentía estúpida y muy inútil”. Una vez que empezó a crecer, la inseguridad se transformó en problemas de imagen corporal, donde desarrolló un trastorno alimenticio que la llevó a estar muy cerca de la anorexia.

El arte empezó a funcionar como un refugio: Collins se lanzó a las clases de ballet, hasta que se dislocó la rodilla a los catorce años y tuvo que dejar de bailar. Se matriculó en un curso de fotografía pero la odió. “El plan de estudios no me interesaba. Las naturalezas muertas en blanco y negro, las teorías de Walter Benjamin, era demasiado!”. Su verdadera educación llegó después de la escuela.

Petra había conseguido un trabajo en una tienda de American Apparel (la misma marca que luego la contrata para hacer una remera muy famosa). En ese mismo momento, estaba sumergida en la obra de McGinley, que estalló en la escena del arte de Nueva York en los primeros dos mil. “Cuando vi las fotos de Ryan, estaba en éxtasis. Estos son cuerpos que no son sólo sexuales. Pueden moverse y saltar. Tienen rasguños. Son físicos. Y realmente me emocionó porque, como bailarina, me estaba liberando para ver que se pueden hacer movimientos físicos que son feos”.

Tomó prestada una cámara de 35mm y comenzó a tomar instantáneas estilo McGinley de su propio entorno familiar y de amigos: su hermana menor, Anna, que tenía trece años y los amigos de su hermana. Se fue obsesionando, tomando cientos de rollos con fotos íntimas. A los 18 años, animada por una profesora de arte, fundó un colectivo de arte online llamado Ardorous. En marzo de 2013, conoció a McGinley por casualidad en Toronto, y Collins se convirtió en una de sus modelos.

Publicó sus primeras fotos, en su mayoría de los amigos de su hermana, en Tumblr y en Rookie, la revista online para chicas adolescentes iniciada por Tavi Gevinson. “Uno de mis compañeros en la escuela alternativa (Colegio de Arte y Diseño de Ontario) a la que iba me dijo que debía enviar mis trabajos a Rookie y yo estaba como, ‘oh, no creo que vaya a suceder, mis fotos no son tan buenas’. Pero luego recibí un mail de Tavi diciendo que mi estética era lo que estaba pensando para Rookie. Se convirtió en una parte realmente grande e importante de mi vida que me dio mucha libertad creativa. Después de eso, Vice fue uno de los primeros en darme espacio en sus publicaciones”.

Pero en realidad, Collins ya había dejado atrás ese mundo. “A los dieciséis años, comencé a salir con un hombre de treinta años; me fui de la casa de mis padres y viví con él durante mis dos últimos años de escuela secundaria. La relación duró hasta los veinte años. No lo veía como inapropiado hasta hace poco”.

¿Qué pasó entre la escuela secundaria y mudarse a Nueva York? Fue dos años a la universidad,donde estudió crítica y práctica curatorial, pero abandonó porque no podía pagarla. Decidió trasladarse a Nueva York en lugar de eso, porque estaba obteniendo más y más oportunidades. Y se mudó con una valija y 500 dólares.

Un tiempo después, era la misma chica a la que Instagram censuraba por subir una selfie de su bikini y su eterno TOC de la no-depilación en la mujer, levantando como corresponde mucha controversia.

“Me encantaría tener mi trabajo en galerías, pero también me gusta el trabajo comercial. Me acerco a ellos de la misma manera. Lo que sí tengo claro en todo este tiempo es que necesito crear el trabajo que realmente me gusta. Es por eso que siempre soy muy estricta acerca de cuántas personas se permiten en el set, porque quiero conectar directamente con mi tema. Estoy acostumbrada a que sea solo yo. Y normalmente no uso iluminación profesional ni nada; solo uso una linterna con otros pequeños gadgets raros. De lo último que hice en este sentido, el cortometraje que realicé para la exhibición “Georgia O’Keeffe” de Tate Modern fue quizás una de las mejores cosas que he hecho”.

Su trabajo como fotógrafa ha explotado en los últimos dos años, captando la atención de una serie de marcas mundiales como GUCCI, Nordstrom, Tinashe, adidas, Levi’s , Opening Ceremony, Calvin Klein, COS, Vans, la lista continúa y se actualiza todos los días. Después de haber terminado un proyecto con GUCCI que apunta a su herencia húngara, Collins continúa su exploración personal con la última serie de imágenes titulada Pacifier, donde hace una exploración de su familia, quizá definitivamente. La serie presenta retratos y planos detalle de los miembros de su familia, desde su hermana y también musa, Anna, a las cicatrices de su padre, todo en un viaje de ensueño y suavidad que se pudo ver en una galería de Toronto a mitad de este año.

Pero más que la fotografía cinematográfica, sus últimos trabajos hablan de una tendencia hacia los videoclips. Su última aparición en este sentido, fue como directora visual en Fetish, el video pop más hardcore de este invierno, donde a Selena Gómez le atan la lengua, se derrite en la cocina, muerde un vaso y mantiene una cena a la luz de las velas, y donde todo parece que se va a derrumbar en cualquier momento.

La unión entre estas dos mujeres, ambas de la misma edad, comenzó en el set de una producción para la revista Wonderland, lo que terminó en una amistad y una asociación creativa, que tiene que ver directamente con las formas artísticas de ambas, donde el dolor, la mujer real y los filtros, son muy frecuentes en sus trabajos.

Selena Gómez: La gente no lo sabe, pero mi vida personal se relaciona con el trabajo que hacemos juntas porque Petra sabe cosas sobre mi vida que nadie conoce y yo sé mucho sobre su vida que tampoco nadie sabe. Recuerdo el momento en que quería que hiciera las imágenes para este disco. Estaba en un avión a Nueva York y estaba sumergida en su Instagram porque la he seguido durante tanto tiempo y siempre me encantaba mirar sus fotos cuando estaba aburrida. Me inspira mucho. Tomé un café y le dije a mi manager: “Mira, literalmente quiero que ella haga las imágenes de TODA MI MÚSICA. ¡LA AMO! ¡Es increíble! Tan pronto como aterricé, le envié ‘Bad Liar’ y ‘Fetish’ y ella me respondió ‘Fetish'”.

 

Portada: Sandy Honig