Salvando las distancias, los une la violencia. En el final del 2018, el hijo de una fiscal contaba su abuso riéndose en lives de Instagram, hoy está junto a Cristian Aldana en el pabellón de violadores de la cárcel de Marcos Paz. La semana pasada vimos cómo Prietto viajará al cosmos sin Mariano y con varias denuncias encima. La última década del indie en Argentina significó el trampolín para muchas bandas y solistas que estaban batallando en salones y teatros durante años, a la fama masiva a través de festivales, productoras y streaming. Significó también una trampa porque coincidió con un cambio de época para las mujeres que entraron a revisitar su propio género femme fatale y se encontraron con situaciones que parecían touch and go normales según el sentido común de ese momento pero que ahora se ven como lo que verdaderamente fueron: abusos de poder.

El miércoles 27 de febrero comenzó a circular una denuncia anónima (Testimonio 1 que publicamos en este post) que se subió primero a Facebook y se viralizó en minutos en las redes. Después, como pasó en el resto de las denuncias realizadas contra integrantes de Pez, Cielo Razzo y Onda Vaga, entre otras, se fueron sumando testimonios anónimos de fans abusadas que se pueden ver en un blog dedicado en este caso a los pasos en falso de Prietto.

Fue Cristian Aldana quien para no ser menos salió a defender a los integrantes recientemente acusados de violadores de Salta la banca, La Mississippi, Boom boom kid, Jauría, El Mató y Onda Vaga. Fue el de Cristian Aldana el caso que corrió el velo para otras mujeres que vieron en los diez testimonios que llegaron a la justicia para denunciarlo por abuso sexual, corrupción de menores y transmisión de enfermedades cuando tenían 14 y 15 años, una oportunidad de escrache a sus ídolos aunque la mayoría no llegue a los Tribunales. Gracias a la contundencia de las denuncias, el ex cantante del El Otro Yo, se encuentra preso desde diciembre de 2016, con prisión preventiva.

https://twitter.com/losespiritus/status/1101903034022539264

Testimonio 1

Recientemente pedí que sacaran la música de un bar en el que me encontraba porque sonaban «Los Espíritus». Sentí que el tiempo de callarme había terminado y que pronto me animaría a contarlo a aquí estoy. Decidí y a prendí a cuidarme, por eso quiero hacer un descargo sobre la situación de abuso que viví. Para que no le pase o le vuelva a pasar a nadie más.

Una noche tocó Prietto en Plasma, luego de su recital,se acercó y sin hablarme me tomó del brazo y me llevó al lugar donde se guardaban los abrigos, puse resistencia pero como me encontraba alcoholizada pudo llevarme con facilidad. Me besó sin mi consentimiento, sacó su pija con la intención de penetrarme, hecho que no ocurrió pero aún recuerdo ese momento de mierda.Me sometió a que le practicara sexo y luego pude irme.

Por mucho tiempo me culpé por estar ebria o de alguna manera vulnerable, me sentí así en otros casos donde también sufrí abuso y justifiqué al abusador por estar en esa condición.

Hoy puedo hablar con más claridad sobre esto y entender por culpa de la cultura de la violación y la sociedad machista que solo le da privilegios al varón, no se nos enseña sobre el consentimiento. Y lo puedo ver gracias a la lucha transfeminista que visibiliza las situaciones de abuso y violación donde que muchas pudimos reconocernos y abrir los OJOS.

Este sujeto es un ídolo popular y entiendo que por este motivo a muchas personas le resultará difícil de procesar mi descargo, pero creo que este es un momento histórico de desconstrucción para cuestionar y romper paradigmas sobre cómo idealizamos a algunos artistas.

Ojalá esto no lastime y alerte. Espero que en el caso de que a alguna le haya pasado algo similar se violencia machista por parte de este músico o cualquier otra persona, pueda manifestarse. Decirlo nos libera en parte de cargar solas con este dolor.

https://www.instagram.com/p/BuhBzipAeLt/

Testimonio 2

Conocí a Prietto en el 2008 en Plasma. Charlamos unos minutos, luego de los cuales fui al baño de mujeres. Estaba por salir después de hacer pis cuando él se metió al box donde yo estaba y me besó. Lo naturalicé por estar alcoholizados, por ser músicxs y creer que esos comportamientos impulsivos eran aceptables en nuestro ambiente. Él tenía fama de borracho, de rockero bohemio y pensé que si me metía con él era porque todo eso me gustaba.

Durante el resto de la noche no me dio bola, pero cuando me estaba yendo apareció y se subió al remis donde estábamos una amiga y yo. Le dije que íbamos a mi casa (en ese momento vivía con mis padres) y que no podía venir. Estaba borracho y no entendía, le insistimos hasta que finalmente se bajó.

Unos días después me invitó a su casa y fui.

Quería saber si él me gustaba, estaba decidiendo qué sentía. Recuerdo que cociné yo,esforzándome, porque charlamos, pero él apenas me daba bola. Yo aceptaba esa indiferencia porque era súper tolerante en ese momento y porque creía que los chicos malos eran así. Entonces algo se desencadenó. Nos dimos un beso y repentinamente interesado me apretó besándome con más fuerza, me sacó la remera y me llevó brutamente a la cama. Fue todo en segundos. Me bajó los pantalones y la bombacha, me hizo darme vuelta con la panza contra el colchón. Así,sin mediar palabra me penetró analmente sin protección. Era la primera vez que me penetraban por atrás, me dolió, pero no dije nada, pensé: es así, tengo que bancármela … En ningún momento se detuvo a pensar en mi consentimiento o en mi placer.A los minutos acabó, se levantó y eso fue todo.

Yo fui al baño, me lavé, volví. Nunca se habló de lo que acababa de pasar. No charlamos de mi consentimiento, mi deseo, ni me preguntó si tenía protección, o estaba de acuerdo en no usarla, si me sentía bien. Simplemente yo, como sujeto, fui invisible. Me quedé en su casa porque era tarde, vivía lejos y él no iba a acompañarme hasta la mía.

Al otro día me fui, el partió de gira con su banda y no me volvió a hablar nunca más. Días más tarde me entró miedo de haberme contagiado una ETS y me hice exámenes, que dieron negativo.

Quizás nunca creyó que me había violado porque no le dije que no, o porque había ido a su casa por voluntad propia. Pero cuando me penetró sin protección ni consentimiento me expuso y me violentó. Podría haber puesto en riesgo mi salud.

Me costó ver la violencia. Yo no era su groupie, era una par.Me parecía imposible aceptar que un colega músico, un rockero «sensible» me hubiera denigrado así.

Después algunos machitos se preguntan por qué no hay mujeres tocando en los grandes espacios musicales. Por qué sus bandas llenan estadios y las nuestras no. Por todo esto. Porque además de bancar los reveses de intentar ser músicas en un medio hostil, lo hacemos mientras tenemos que, con gran dificultad, curarnos de los abusos, de las heridas síquicas que deja el abuso: la autoestima rota, la falta de seguridad, la culpa, el miedo.

Quiero que ninguna piba más naturalice estos comportamientos de los machitos del rock.

Que nuestra autoestima se mantenga bien lejos de sus tratos denigrantes. Que haya más pibas tocando y viviendo de su arte y menos machirulos ladris defendiendo su mierda entre sí. La impunidad se tiene que terminar.