Rodrigo Cañete puede ser muchas cosas a la vez, un crítico de arte abrasivo y contundente con sus pastelas en YouTube, un guía del fuego amigo en tours por los museos más increíbles, también puede ser un gran colocador de epígrafes en fotos de nuestra farándula dantesca y vernácula, pero por sobre todas las cosas es un escritor de aquellos con un nivel de reflexión añejado en roble. Sus últimos días fueron los últimos días de su madre, a quien le dedicó muchos posts en su Blog y también una serie de videos tipo reality por bares de Recoleta, shoppings y sanatorios, en su canal de video. Aquí una reflexión exquisita acerca de la muerte inminente, la despedida a un ser querido que terminó siendo el verdadero amor de su vida y una referencia final a Harry Potter.

 

Hace días que Madre no se despierta y la posición de la boca ya lastima sus labios. Está, claramente, en tránsito… hermosa, como siempre. Tal vez más porque está tranquila. Ayer decidí romper el círculo de privacidad que me autoimpuse y aprovechar el tiempo que nos queda juntos dando mi clase online desde la habitación del sanatorio. Esto no solo para aprovechar al maximo el tiempo juntos sino tambien para que escuchara mi voz. Podría decir que hasta la hora de comienzo de la clase estuvo en silencio y cuando fue el momento de empezar comenzo a roncar con ese high pitch por el que una vez casi la echan, segun me contó, de un avión de British Airways.

Ver al amor de la vida de uno irse lentamente es un proceso muy doloroso y, al menos en mi caso, hay mucha tranquilidad. Escuchamos música juntos, le hablo y pongo mi frente junto a su frente. Le compré una crema facial carísima en Europa y se la pongo todos los días como si fuera un rito. Todo esto acompañado por Penhaligon’s The Hamman, su favorito y el mío también. Estos días ambos usamos el mismo perfume y la misma crema. Es, sin dudas, un proceso de purificación que parece cortarse cuando me miro al espejo y me veo con remera y jeans. Empiezo a entender por qué los oficiantes de ceremonias de purificación usan túnicas blancas. Cualquier color parece una profanación.

Todo lo que entre en este espacio tiene que pasar por mi inspeccion. Yo soy su centurión y un enfermero adorable (tambien gay) es su sommelier de corps. Apenas llego, comentamos el peinado del dia que oscila entre el Art Deco y el Art Nouveau con claras indicaciones de evitar cualquier tentación masculinizante a lo Tamara de Lempicka. Así estamos, en todo lugar y en el limbo, al mismo tiempo o como dirian ahora, en la cloud tratando de conserver la mayor cantidad de información posible (olores, texturas, respiraciones, etc).

Todo rito de purificación indica que se está donde se tiene que estar y, desde ya, no me refiero a la geografía. Pero cuando las olas de dolor vienen espasmódicamente se expresan en el cuerpo y si bien en ese momento, ese dolor es para siempre, poco después se calma y paso a disfrutar, muy extrañamente, de su olor. Es muy raro que mi mama en su lecho de muerte huela tan pero tan bien. No puedo dejar de pensar en Santa Caterina de Siena y trabajando con los leprosos oliendo rosas todo el tiempo. Hay algo en estos procesos de purificación que invierten la dinámica de la putrefacción. Quizá sea por eso que los Cristianos usamos como punto de perspectiva de nuestras vidas dos momentos en los que esto ocurre: la Eucaristia (cuando el pan no se transforma en mierda sino que nos purifica) y la Immaculada Concepción (cuando el hijo purifica el vientre de la madre). Tengo la impresión que en nuestra sociedad hipercomodificada nos hemos olvidado de la importancia de la purificación.

Sin embargo, una ceremonia es eso, una ceremonia. No es la vida misma. Una ceremonia empieza y termina y yo pretendo que ésta dure para siempre. Pero algo tengo claro y es que mi mama me esperó para despedirse y lo está haciendo. Ahora la pelota está de mi lado de la cancha y tras una semana dormida, tengo que comenzar a dejarla ir. Pero cómo se deja ir al amor de la vida? Cómo se pone el Ego de lado y se da el salto de Fe para teminar creyendo que lo dicho por San Agustín es, literalmente, así. Cómo se empieza una clase online sin escuchar sus pasos arrastrarse camino a mi habitación con el mate y el termo. Cómo no estar en algún lugar del mundo preocupado porque no le pase nada? Mi departamento sin ella es irrelevante. No puedo creer que Madre se esté por ir. Aún con sus tumores de fase 4, siempre pensé que era invencible. Harry Potter dice que el cielo es el lugar en el que el amor de nuestra vida y nuestras mascotas nos están esperando y por esa imagen siempre le estaré agradecido a J.K.Rowling.