Sex Education podría ser la última serie cool dentro del gran abanico pop que Netflix pudo producir en este principio de año. Una serie en la que se trata el sexo sin tabúes, de placer femenino a cualquier edad, de problemáticas masculinas, de la sociedad y del peso de cierta sagrada reputación. Se promociona como LA serie inglesa de la que todos hablan, especialmente popular acerca de los adolescentes. Esta nueva ficción fue escrita por una autora emergente, Laurie Nunn, acompañada por el equipo de un writtingroom (no exclusivamente pero) principalmente formado por guionistas mujeres. Test marketing o madurada iniciativa artística de parte de Netlfix, en definitiva, son mujeres que hablan de sexo.

Desde del guión, se pone en juego un principio de escritura casi militante, lo cual consiste en revertir irresistiblemente los estereotipos sobre la sexualidad. La serie busca descodificar las sempiternas percepciones porno-tradicionalistas sobre la intimidad y el sexo. Desde los primeros minutos del episodio de apertura, descubrimos un hombre quien simula el placer, un adolescente que no logra masturbarse y una mujer de 50 años teniendo sexo con un hombre 20 años más joven. La ficción proyecta en pantalla un complejo «tetris» entre pudor y sensualidades, la imagen de la poderosa milf, reflejos de voyeurismo, risas, vergüenzas y síndrome de Edipo! Desde su reciente lanzamiento, Netflix ya pudo anunciar el próximo estreno de una segunda temporada.

Conviene recordar que Sex Education se estrena desde UK luego del affair Harvey Weinstein en Estados Unidos, en el contexto particular del post #MeeToo y de un empoderamiento mundial de los movimientos y las reivindicaciones feministas. También se registra en la misma dinámica de florecientes nuevas series teenage como 13 Reasons Why o On My Block, por la que este distribuidor internacional parece buscar ahora aumentar su audiencia acerca de un público joven. Visualmente, la serie es bastante generosa, en términos de estética, se ubica entre un estilo muy coloreado de Stranger Things, y el año 2019 bajo influencias ochentosas. Inspirada en los Hightschool Movies del fin de los 80 como Pretty In Pink de John Bugs, Sex Education nace del cruce entre series como The Breakfast Club, Freaks and Geeks de los años 90 y Masters of Sex.

La historia se trama alrededor del personaje de Otis, un adolescente interpretado por Asa Butterfield, un pequeño geek e intelectual, bastante tímido, quien no puede explorar su sexualidad porque le cuesta masturbarse. Vive en un pueblo del sur de Gales con su madre divorciada, Jean, interpretada por la gran Gillian Anderson (todos la recordemos en la época de X-Files!) quien encarna una sexóloga y profesional realizada. Muy inspirado por su madre tanto como por su nueva amistad o mejor dicho, friendzone, con la chica sexy y rebelde del colegio, Maeve, Otis va a emprender su propio negocio en sexoterapia acerca de los otros alumnos del colegio. Empieza a aconsejar a sus amigos en los baños aunque él mismo sigue siendo virgen. A través de esta nueva práctica, Otis comienza a desarrollarse, crecer socialmente y ganar peso en su preciosa y tan frágil autoestima. Todos los personajes aparecen bastante disfuncionales, a la vez muy torpes y sensibles. Difícil no tenerles afecto.

En esta ficción, son los personajes adolescentes quienes detienen y alimentan el discurso sobre la sexualidad, y permiten brindar agua fresca al molino de esta eterna cuestión: cómo hablar de sexo sin el pesado fantasma de la santa culpa y sin retornar a los mismos estereotipos de siempre? A lo largo de la primera temporada, la guionista Laurie Nunn parece seguir un agenda muy inclusiva y progresista, y declinar cada estereotipo y preconcepto clásico sobre el sexo uno tras otro; como lo pudo hacer la autora de la serie Girls. En Sex Education se ven chicas masturbándose, se puede abordar la realidad del aborto sin juicio de valor y sin que lo dramático de esta escenas caiga ni en lo patético ni en la piedad, se habla de slot shaming y de revenge porn o en otros términos, de bullying y de cyber-perseguimiento a una connotación sexual y por fin, se trata mucho de sororidad. La escena del «Es mi vagina!», ya se volvió de culto.

Los personajes LGBT ocupan roles principales sin volver a repetir viejos clichés acerca de la diversidad, escapándose un poco del «hay que tener un gay, un negro y un super nerd!». Los supuestos tan geniales y modernos padres del personaje de Jackson forman en realidad una pareja mixta de mujeres. El grupo de los populares de la escuela está liderado por un personaje gay e hijo de inmigrante mientras el quater back del equipo deportivo, mas allá de su musculatura, aparece más bien como un estúpido.

Otra vez al contrario de muchos clichés, Otis tampoco personifica un adolescente obsesionado por el sexo. Otro contra-punto propuesto por esta serie se nota en la representatividad y la puesta en escena de una masculinidad a la vez expresada y no tóxica. De hecho la mayoría de los personajes masculinos no consideran a las chicas como objetos de deseo, nunca las insultan ni injurian a los homosexuales y piensan que chicos & chicas pueden ser amigos. En ningún momento, las pseudo sesiones de terapia de Otis pasan por ser justificaciones sexistas de parte de ciertos hombres, ya que en este sentido él mismo no tiene dificultad en reconocer y formular sus propios boicots y problemas personales.

Más allá del porno gay o feminista actual, la mayor parte de contenidos adultos y pornográficos disponibles en linea todavía tienden a denigrar las mujeres y banalizar cierta violencia o dominación sexual. En cambio este tipo de series tal vez permita recordar las herencias de luchas igualitarias del siglo pasado e insistir en la importancia de liberar la palabra acerca de la educación sexual, de la educación en el sentido del descubrimiento, sin limitarse a las funciones reproductivas o la prevención de posibles riesgos médicos. Hoy se trata de explicar que no existen «normalidades» en el sexo. Esto coincide con unos estudios científicos estadounidenses que declararon en 2018 la hipotética existencia de 22 «géneros» en la humanidad y 12 tipos de sexualidades practicadas y mapeadas por el mundo.

En definitiva, el sexo nunca dejó de ser político, subversivo y parte de estas grandes cuestiones humanas que urden y componen la sal de la vida como el amor, la muerte, entre otras. Tal vez el sexo defina a cada uno de la misma forma que pueda puntualizar hasta quizás, prefigurar su relación con los otros y con el mundo. Sex Education no deja de ser una agradable sorpresa en este principio de año aturdido y repleto de tristezas a nivel global. Además el personaje de Jean tiene en su casa una muy linda decoración interior hecha a base en estatuas de vulvas y penes que recomiendo ver absolutamente!