Suena el reconocible tono de llamada de Skype y me apresuro a contestar. Me encuentro, virtualmente, cara a cara con Soko. Llevamos un año organizando esta nota con la artista, cantante, compositora, actriz, directora y musa de tantos que hoy es tapa de la edición de verano de REGIA. El timing dispuesto por el universo y las agendas demuestra ser el correcto: el sol y los calores permitieron aprovechar la luz mágica y los colores de Los Ángeles, escenario donde tanto Logan White –fotógrafa– y Soko –fotografiada– residen.

Vuelvo al monitor. La voz de Stéphanie Sokolinski es vibrante, de tonada suave y marcada, con un encantador, sutil acento francés. No hace falta romper el hielo porque ella misma da inicio al intercambio, contándome sobre el trajín de sus últimos días, agitados y llenos de trabajo. Está grabando su tercer disco, que lleva más de un año en proceso y que esperamos ansiosamente. Soko es nada menos que una de las artistas más interesantes del revival del 80’s dark pop, y no lo decimos solamente nosotros. Nacida en Francia pero radicada desde hace años en Estados Unidos, irradia una pasión y una emoción que evidencian que nació destinada a hacer exactamente lo que está haciendo: expresar la creatividad que corre por sus venas.

REGIA: Naciste en Francia; ¿cómo fue crecer allá en comparación con la vida que llevás ahora en Los Ángeles?

Me crié en un pueblo muy pequeño en las afueras de Bordeaux, en una casa con cinco hermanos que siempre fue un poco caótica. Como vivíamos en un lugar tan chico no había muchas cosas para hacer, y desde muy pequeña ansié tener más acceso al arte y a bandas de música que estuvieran más allá de lo que sonaba en la radio de pop. Ni bien pude, a los 16, me mudé a París para vivir mi propia vida. A los 19 me fui a Londres; después vinieron Nueva York, Seattle, Los Ángeles… Creo que la frustración de no poder acceder a más cultura cuando era chica terminó convirtiéndome en la persona hambrienta de conocimiento que soy hoy en día. Busco constantemente aprender y descubrir cosas nuevas que me asombren; busco aventuras, porque donde crecí no había mucho para hacer. De ahí surge mi hambre por la vida.

REGIA: Sos música, compositora, actriz y directora; un poco de todo. ¿Qué forma de expresión llegó primero?

Lo primero fue la actuación, creo, aunque en realidad siempre hubo una mezcla. Cuando tenía 5 años mi padre murió, y mi madre me metió en un montón de actividades: clases de teatro, de baile, de canto, de piano, de equitación, de tenis y un montón de otras cosas que me hicieron muy versátil y me ayudaron a desarrollar la habilidad de incorporar cosas nuevas con cierta facilidad y entusiasmarme por ellas. Así, lo que más me emociona cuando tengo que hacer una película es tener un rol demandante, que requiere el aprendizaje de una nueva habilidad, porque así es como crecí y como crezco. A los 5 ya sabía que quería ser actriz, o al menos sabía que quería contar historias. Ahora tengo el trabajo de mis sueños, porque puedo contar historias de muchas maneras diferentes; las mías mediante la música o la dirección y las ajenas mediante la actuación. No sabía que iba a hacer música hasta los 19 o 20 años, y empecé a dirigir un tiempo después.

REGIA: Sos conocida por tu personalidad libre y despreocupada, y dijiste en alguna ocasión que querías ser adulta pero sin toda la parte seria del asunto. ¿Qué significa eso para vos?

Es fácil crecer y perder tu niño interno, la persona dentro tuyo que es juguetona, aventurera, espontánea y que no quiere ser censurada por la policía del pensamiento, digamos. Yo necesito vivir dándole mucho espacio a mi niña interior para que se mantenga lo más despierta posible. Al mismo tiempo soy muy seria, confiable y profesional en todo lo que hago, pero es importante para mí hacerme tiempo para jugar y seguir vistiéndome como una adolescente, y que mi cumpleaños ideal siga siendo jugar al “dígalo con mímica” en lugar de ir a fiestas y emborracharme. Todavía mantengo muchas de mis cosas infantiles.

REGIA: ¿Qué es lo que te hace más feliz?

Estar en el estudio, haciendo música; también estar con mis amigos. Tengo amigos con los que puedo hacer todo y nada, y pasar tiempo con ellos es lo mejor. Pienso por ejemplo en mi amiga Cory [Kennedy], quien vino hace unos días para festejar mi cumpleaños. Podemos estar en un cuarto sin hacer nada y ya eso se vuelve uno de los mejores momentos de mi vida. No tenemos que fingir nada, porque todo es muy fácil. Eso me hace realmente feliz. La rutina, de alguna manera, también me hace feliz, porque hago tantas cosas que no siempre puedo disfrutar de tener una. Poder cocinar, salir a correr o hacer yoga con mis amigos… Transpirar un poco mantiene altos los niveles de seratonina, así que eso me da estabilidad y felicidad.

REGIA: ¿Qué me podés contar de tu tercer disco de estudio, en el que estás trabajando ahora?

Es muy diferente de los primeros dos. Es bastante más lento, todo está en un tempo menos acelerado, y hay muchas líneas sexy de bajo… la verdad todavía estoy adentro, así que es muy difícil hablar de eso. Si pudiera decirte cuál es el título, tendría sentido, pero no puedo hacerlo. Es un disco que habla de aceptar tus emociones, aceptar que todos podemos ser vulnerables, que tenemos fortalezas y debilidades, que está bien tenerlas, y que no deberíamos ser castigados por querer mostrarlas, porque terminaríamos viviendo en un mundo de robots.

REGIA: ¿Hay una fecha de lanzamiento?

Creía que iba a ser en marzo, pero ayer me enteré de que una sesión de mezcla que iba a tener se canceló, así que no sé bien quién va a mezclar el disco ni cuándo va a estar terminado. Vengo trabajando en él desde hace un año y medio, así que no saber es una tortura. Es lo peor. Al mismo tiempo, estoy en el estudio todos los días con Patrick Wimberly y Sean Lennon, y eso está buenísimo.

REGIA: ¿Cómo surgieron esas colaboraciones?

Empecé a grabar mi disco con Patrick, de Chairlift, y a escribir canciones y compartir el estudio con James Richardson y Simon O’Connor, de MGMT, que fueron quienes me habían recomendado trabajar con Patrick en primer lugar. Todavía me quedaban varios overdubs por grabar, y Sean, de quien soy amiga hace bastantes años, me dijo que quería estar en el disco. Comenzamos a hacer un montón de overdubs con él, y ha sido genial.

REGIA: ¿Qué diferencias hay en el proceso creativo de cada uno?

Bueno, en realidad no sé… todo es muy colaborativo; en esta ocasión incorporé muchísimos más instrumentos de los que suelo incluir en mis discos, pero les canto la mayor parte de las cosas, entonces digo, por ejemplo “ahora el bajo debería hacer ‘pu-ru-ru-rum purururum’” [tararea], contestan “ah, ok, ¡genial!” y tocan increíble. Además conocen todos los sonidos raros que me gustan y el proceso en general viene siendo divertido. Por otro lado, Patrick es muy hábil a la hora de deshacerse de cosas y elegir qué es lo que realmente le sirve a la canción y qué es lo que podemos descartar; es una gran cualidad porque yo tiendo a aferrarme a todas las partes a la vez que quiero que el disco suene un poco más minimalista.

REGIA: Yendo a algo más general: considerando todos los casos actuales sobre abuso y la cantidad de mujeres saliendo a hablar sobre Harvey Weinstein y otros. ¿Cómo es tu experiencia con este tema y cómo ves la realidad de la mujer en la industria?

He experimentado cierta violencia de ese tipo cuando era más joven, pero creo que a medida que me fui volviendo más segura, y porque de alguna manera como ya saben que también salgo con chicas y asumen que únicamente salgo con chicas, creo que no me ven como la típica con la que pueden ir a la cama. Al mismo tiempo, vengo trabajando principalmente con mujeres; las últimas películas que hice fueron dirigidas por mujres, entonces me vengo sintiendo si no protegida, al menos afortunada en ese sentido. Como no soy la chica hot estereotípica de las películas no me encasillan en ese tipo de papeles, por lo que puedo interpretar roles un poco más profundos y completos.

REGIA: ¿Planeás hacer en algún momento un tour por Sudamérica?

¡Realmente me encantaría! Siento que los fans de allá son los mejores. Grabé una canción con Residente, quien me contactó por Twitter hace unos años. Yo no sabía quién era pero mi mejor amiga, que es de Colombia, se volvió loca y me insistió muchísimo en hacerlo, ninguno de mis amigos sudamericanos podía creerlo. Nuestra canción no es tan bailable, es más lenta, con piano… no es un reggaetón. Pero estuve en algunos shows con él a los que fui a cantar ese tema y sus fans son lo mejor que vi en mi vida. Genuinos, cálidos y asombrosos; me dieron una pequeña mirada de lo que sería tocar en Sudamérica.

REGIA: Sin embargo, una vez estuviste en Argentina.

Sí, pero no fue planeado, fue todo a último momento; di un show para el que tuve que pedirle todos los instrumentos a Pulp porque tocaban justo en un estadio el día anterior y somos amigos de ellos y algunos incluso tocaron conmigo. Yo estaba allá porque había ganado un premio que me entregaron en el Festival de Cine de Mar del Plata por una película que hice. Mientras estaba en el festival pensaba en las ganas que tenía de ir a ver a Pulp en Buenos Aires, y dije “me voy para allá y los veo”. Así surgió todo, a las apuradas.

REGIA: ¿Creés que la gente te ve como a una persona a la que no podrían intimidar?

Creo que no, en parte tal vez porque soy bastante directa, por que sé lo que quiero, y porque no llevo la vida de una actriz típica. Los papeles que hice para películas fueron en general escritos especialmente para mí. No voy a audiciones ni estoy sujeta a ese ambiente. Suelen venir directoras a ofrecerme papeles de mujeres fuertes, así que nuevamente, he sido afortunada en ese sentido, pero sí, es una realidad aterradora. Tengo amigas actrices que han pasado por situaciones como esa y amigas modelos a las que les suceden a diario, lo cual es tristísimo y necesita cambiar. Escribí hace unos años una canción sobre la violencia doméstica llamada “The Quiet Storm”, que va a estar en mi próximo disco; estaba escuchándola el otro día porque la estábamos grabando y las letras tienen muchísimo sentido y relevancia hoy en día. Se siente exactamente así, como una tormenta silenciosa, una tormenta de la que nadie habla.

REGIA: ¿Cuál es el mejor halago que recibiste, y cómo medís tu éxito?

Bueno, creo que mi halago favorito es cuando logro hacer a alguien llorar [risas]. Cuando conozco gente que me dice que la emocioné hasta las lágrimas, y pienso que los sentimientos que pongo en mi música hacen eco en los sentimientos de otras personas, es algo muy hermoso. En cuanto al éxito, no sé… hoy en día el éxito se mide con números en las redes; así es como la gente lo ve. Cuántas reproducciones en YouTube y Spotify, cuántos seguidores en Instagram… Trato de no pensar mucho en eso.