Amy Winehouse Después

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El tiempo pasa bastante rápido para curar ciertas heridas que necesitan cocción lenta, ya casi seis años de aquella tarde de Julio en la que se comunicaba el hallazgo de Amy Jade Winehouse, 27 años y tan solo dos discos encima, muerta en su casa en el norte de Londres. Al rato, los mismos medios que se encargaron de construir el tobogán hacia el desastre, ponían la noticia con honda preocupación.

Durante estos años en los que la vida vale más una vez muerto, la obra minimalista de Winehouse recobró sentido y confirmó una mala dicha en un futuro que prometía mucho para las extintas discográficas y para su fuerte que eran sus shows, su pasta para transitar los escenarios con magia y dolor.

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