Pinamar

ee

Cómo filmar una historia de mar sin caer en las arenas movedizas de la narrativa redundante que ya hemos visto en el cine argentino y ni hablemos en Hollywood. En definitiva, cómo contar una historia sin caer en las olas y el viento, y todo ese sucundún del terror que en los 80s construyó un imaginario potente pero clavado en una estética violenta y muy local clase C.

Con este trasfondo un tanto insoportable para despegarse, llega Pinamar, una película que pone en lo alto el valor de contar una historia y de contarla bien. La historia de una retirada, las últimas horas de dos hermanos que además de hermanos son amigos o además de amigos son hermanos, con Juan Grandinetti entendiendo todo y marcando los tiempos con su mirada y fundamentalmente con sus silencios. Muy bien acompañado por Agustín Pardella, en contraste.

+ info