Retroceder en el tiempo. O mejor dicho, sumergirse en otra era. Hay algo atractivo e incluso misterioso sobre las bailarines de ballet, gimnastas y nadadores sincronizados. Se ven perfectos, moviéndose con elegancia con sus deslumbrantes sonrisas y su cuerpo en perfecto equilibrio. Pero esta impecabilidad también arroja preguntas, ¿qué hay detrás de esas máscaras serenas? 

La fotógrafa Emma Hartvig está especialmente interesada en lo que se esconde debajo de esta perfección. En su nueva serie , en la que un grupo de nadadoras sincronizadas se arremolinan en una piscina de Hollywood, explora la tensión que surge cuando las personas tienen que tener el control todo el tiempo.

Toda mi vida he estado muy interesada en la idea del glamour de las estrellas de Hollywood y de las nadadores”, dice Emma. “Todo el rollo de Esther Williams. O de Marilyn Monroe. Esa mirada triste y cansada, pero hermosa. Estoy interesada en sacar a relucir ese otro lado”.

Así que Emma estuvo encantada de recibir una oferta para registrar al grupo de natación Aqualillies, con sede en Los ÁngelesAlquilaron una gran casa en Hollywood con una gran piscina y comenzaron a disparar.

“Los nadadores sincronizados, los de la vieja escuela, son muy performativos. Se trata más de sus labios rojos y ser sonrientes, especiales y divertidos. Quería sacar lo opuesto de eso”, dice Emma. “Les dije en mi intercambio de emails: no quiero que se pongan maquillaje. Solo quiero que sean muy natural. Fue lo mismo mientras estábamos filmando: tuve que decirles que no sonrieran, y cerraran los ojos y simplemente flotaran. Yo quería que fuera lo opuesto a lo que suele ser la natación sincronizada”.

Las fotografías submarinas, donde se ven las posturas precisas de las Aqualillies en todas las tomas, son especialmente cautivadoras. Hartvig dice que “fue todo un reto tratar de permanecer quietos bajo el agua y concentrarse y hacerlo correctamente. Afortunadamente, soy una chica nacida en el mar, así que soy muy hábil para mantener la respiración bajo el agua y me fue bien”. Con algunas tomas desde un ángulo inesperado, las nadadoras pueden sumergirse en la esquina inferior del marco o flotar en formación en el mismo borde del cuadro mientras otro observa: hay una intrigante sensación de tensión y movimiento.

The Swimmers abrió una nueva forma de trabajar para Emma y para sus modelos. Bajo el agua, algo que escapa a su tendencia a trazar cada toma en detalle, es muy difícil dar instrucciones cuando llevas snorkel, lo que implica un crecimiento como fotógrafa. “Siento que estoy cambiando. En la universidad tenés que investigar, te obligan a tener una idea clara, y debes ser capaz de explicar cada detalle, de lo contrario no tenés éxito. Creo que estoy dejando de lado lo que mis maestros me enseñaron y estoy haciendo lo mío. Los nadadores me enseñaron eso en realidad, simplemente seguir el ritmo”.

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