Shibuya es un barrio en el oeste de Tokio famoso entre otras cosas por el parecido al Times Square y por el cruce de peatones que hay delante de la estación, el llamado Scramble Kousaten, por el que pasan alrededor de un millón de personas por día a partir de un stop en las cuatro direcciones para permitir a los peatones inundar todo el cruce.

El fotógrafo Oleg Tolstoy para su nueva serie Shibuya Unmasked  se paró justo en una de esas esquinas del Scramble Kousaten y notó que un detalle se vuelve sorprendentemente evidente: muchas de las caras de la multitud están ocultas.

La máscara facial es algo común en Asia, pero si bien el aire contaminado de muchas ciudades importantes del continente es una de las causas principales, cuando Oleg preguntó a extraños en Tokio por qué se cubrían la cara, recibió algunas respuestas inesperadas: “Pensé que me iban a decir que estaban enfermos o sufriendo de fiebre del heno, pero en realidad, la mayoría no tenían nada. Eligieron usar máscaras porque tenían baja autoestima, no les gustaban sus rasgos, tenían la piel mala o no usaban maquillaje. Esta es una ciudad famosa por su sentido del estilo, pero incluso en el área joven y elegante de Shibuya, la uniformidad de la máscara quirúrgica blanca es inconfundible. Parecía que estas personas intentan ocultarse deliberadamente en público. Más tarde hablé con una chica con seguidores en las redes sociales que admitió que no quiere que sus fanáticos la vean”.

En Japón, las máscaras son usadas principalmente por aquellos que han contraído una enfermedad, aunque la costumbre se desarrolló primero como reacción al brote de la gripe española en 1918, que causó la muerte de entre 257,000 y 481,000 personas. En 2003, la empresa de suministros médicos Unicharm introdujo una máscara de prevención de polen (según una encuesta del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social, una de cada tres personas en el país sufre de fiebre del heno). Hoy en día, las máscaras se han vuelto tan comunes que hasta se venden en tiendas boutique que ofrecen una serie de variaciones y diseños diferentes.

Shibuya Unmasked puede sentirse abrumador: una campaña publicitaria surrealista de un futuro deformado y distópico. Sin embargo, el uso de Oleg de tomas cerradas nos da una oportunidad voyeurista de examinar cada cara de una manera que nunca podríamos hacerlo si nos pasara por la calle. Un testimonio del poder de los ojos y la visión, Shibuya Unmasked demuestra que nunca podemos ocultar completamente nuestras personalidades, sin importar qué tan literalmente lo intentemos.

Vea más sobre el trabajo de Oleg Tolstoy en su sitio web oficial: olegtolstoy.com

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