El tiempo para Trump, maldita daga. Todo lo que pensábamos que iba a ser y que iba a hacer, parece cumplirse como arte de magia negra. La capacidad para perder el miedo al ridículo, debería ser una de sus enseñanzas. Mientras tanto, ya pasaron siete meses de estar en el gobierno y todo parece indicar que la idea es seguir haciendo como si todo fuera parte de su nuevo reality y en efecto, el show debe continuar en medio de turbulencias internas tan graves como para estrellarse de punta, él, su familia y su gobierno, contra él, su familia y su gobierno.

Es que el make america great again terminó siendo un gran teaser para seguir descubriendo la cantidad de trapitos al sol que tienen por dentro, la cantidad de lobos en gallineros. Porque otra de las enseñanzas que nos deja, es mostrarnos en qué anda la América profunda, esa América grande, la misma que lo llevó al poder y que ahora lo estrella contra sí mismo.

El punto de quiebre que lo llevó a ganar las elecciones fue su xenofobia contra los inmigrantes de toda forma y color pero apuntando a los latinos y más puntualmente a los mexicanos con la promesa de la construcción de un súper muro en la frontera con MX que en realidad ya está parcialmente construido. Desde que asumió no puede convencer a los legisladores, ni a los suyos menos a los demócratas, del gasto que supone (ha pedido US$1.600 millones solo para comenzar) y entonces, fiel a su escuela de brutalismo y seducción, amenazó por estos días con llevar al Gobierno de Estados Unidos al borde del cierre si es necesario a fin de presionar al Congreso para que financie el muro fronterizo. ”Incluso si tenemos que cerrar nuestro Gobierno, vamos a construir ese muro”, dijo Trump a miles de simpatizantes en un acto en Phoenix. “De una forma u otra, vamos a conseguir ese muro”. En tanto las autoridades mexicanas, ya están diciendo que se están armando campos de refugiados en las ciudades de la frontera y que van a colapsar.

Otro de los puntos de quiebre del señor de los rascacielos, fue la destrucción del sistema de cobertura de salud llamado Obamacare. Pero tampoco pudo. Logró el ok de los diputados pero cuando fue al Senado, otro revés. Son los mismos republicanos que le dan la espalda a sus deseos.

A nivel internacional, es todo lo que pensábamos y queríamos de él. Encuentros cercanos del tercer tipo con los peces gordos de Alemania, China, Rusia, y Francia, que terminan mal por una cosa o por otra. Le niega el saludo a Merkel para la foto, rompe con el acuerdo de París negando el cambio climático y dando el ok para que hagan lo que quieran todas las malas energías no renovables que habían sido frenadas o reguladas al máximo por Obama, rompe de nuevo con Cuba, afirma que la tortura en Guantánamo le parece bien, arma un escándalo diplomático con la gente de Putin, salpicando a parte de su familia (Jared Kushner, esposo de su hija Ivanka, y coordinador general) en un asunto de espionaje de emails, leaks y financiamiento. Y en estos días, sube la apuesta con el muñeco norkoreano que parece mentira pero es real, y el pentágono y los republicanos en esta quieren ir a fondo. 

 

Los dealers en todo el mundo están usando el nombre Donald Trump para sus drogas sintéticas. Sobre todo en la dark web, una gran cantidad de vendedores del mercado negro están usando la marca, el nombre y la cara del presidente para vender sus envíos de éxtasis, cocaína y ketamina.

Después de que el FBI cerrara el mercado más grande llamado AlphaBay el mes pasado, Dream es ahora probablemente el sitio de drogas subterráneo más activo. Algunos proveedores de Dream se refieren a su tienda como “Trump Towers”, donde venden envíos “presidenciales” de sustancias de calidad.

Pero no todo es virtual. En Alemania acaban de confiscar 5.000 pastillas de éxtasis con el rostro de Donald Trump. Según un comunicado de las fuerzas de seguridad, el coche fue detenido el pasado sábado en las proximidades de Osnabrück, en el noroeste de Alemania, cuando sus dos ocupantes regresaban a Austria desde Holanda por la autopista A30.

Tras descubrirse el cargamento de anfetaminas, los dos austriacos fueron arrestados por la policía alemán y el martes se decretó su ingreso en prisión preventiva a la espera de juicio. Además de las pastillas, en el auto había una gran suma de dinero en efectivo. El cargamento podría haberse vendido por unos 39.000 euros (alrededor de unos 45.000 dólares), según estimaciones de la policía alemana.

¿Quién podría encarnar mejor los peligros de creer que cualquiera puede dirigir este imperio? Trump, con la sonrisa y su real papada, su boca encogida, su bisoñé gatopardo; Trump, entrando en su séptima década con el traje demasiado grande de papá, mintiendo y gorgoteando y jadeando en Twitter o en sus posadas de golf.

“No hay que tomarse vacaciones. ¿Para qué? Si no disfrutas de tu trabajo, estás en el empleo incorrecto”, escribió el magnate en su libro de 2004 “Trump: Piensa como un millonario”. Y tras ser elegido, en noviembre de 2016, prometió que no sería “muy aficionado” al tiempo libre.

Según publicó CNN en abril, los frecuentes viajes de Trump a su residencia de Mar-a-Lago (Florida) supusieron un gasto de más de 20 millones de dólares en sus primeros 80 días como presidente, un ritmo que, de mantenerse, haría que las facturas de viajes de su primer año en la Casa Blanca superen el total de lo que gastó Obama en sus ocho años de Gobierno.

Trump ha pasado casi todos los fines de semana desde que asumió la presidencia visitando varias de las propiedades que posee, todas campos de golf con hoteles indoor. En una entrevista a una revista de golf, confesó en la intimidad a miembros de su club exclusivo de golf de Bedminster, en Nueva Jersey, que la “Casa Blanca es un basurero” y por ello los fines de semana abandona Washington, informó Golf Magazine.

Los gastos llegaron tan al tope en su protección que no hay plata para pagar los sueldos de sus Dani La Muerte que lo protegen. En una entrevista con el diario USA TODAY, su jefe de seguridad dijo que más de 1.000 agentes ya han alcanzado el límite máximo establecido por el Gobierno para sus sueldos debido a la cantidad de horas extras que han tenido que emplear en proteger a la familia Trump en sus múltiples residencias.

El Servicio Secreto también tiene la responsabilidad de proteger a los cuatro hijos adultos de Trump (Donald Jr, Ivanka, Eric y Tiffany) cuando realizan viajes de negocios y de vacaciones tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Y de su otro hijo menor de edad, Barron, quien vivió en Nueva York junto a la primera dama, Melania, durante casi cinco meses para que pudiera terminar su curso escolar. Esto implicó, otro gasto millonario para la seguridad que estuvo alquilando un piso entero en la Trump Tower donde se alojaban. 


Pero el verdadero eclipse de Trump en todo este tiempo, campaña electoral incluida, es la puesta en escena de lo macabro que ya estaba agazapado hace mucho tiempo en Estados Unidos, con racistas y neonazis ya no solo alabando sus declaraciones sino generando un climax de terrorismo interno y de mucha tormenta porvenir.

Con algunos republicanos denunciando el racismo, es importante recordar que el partido fue construido sobre él. El racismo es parte de la identidad republicana. La respuesta de Trump al ataque a Charlottesville podría ser muy suave para muchos, pero es muy probable que sea exactamente lo que muchos republicanos querían oír.

Fue en Charlottesville, una localidad en Virginia, donde Heather Heyer, de 32 años, fue golpeada y asesinada por un auto manejado por el supremacista blanco James Fields. Los nacionalistas blancos (Alt-Right), los miembros del Ku Klux Klan y los neonazis se enfrentaron con los contra-manifestantes (clérigos, activistas de Black Lives Matter, donde estaba Cornel West, entre otros), y los combates alcanzaron el pico de horror con el atropello que provocó además heridas múltiples a 19 personas.

Ese mismo día, Trump desde su Twitter y luego en una conferencia volvió a embarrarla, cuando responsabilizó a “ambos lados” del ataque de un simpatizante nazi. “Creo que ambos bandos tienen la culpa, de eso no hay duda”, dijo Trump sobre ese episodio. “No toda esa gente eran neonazis, no toda esa gente eran supremacistas blancos. Hubo un grupo de un lado que fue malo y hubo un grupo del otro lado que también fue muy violento”, dijo Trump durante una conferencia de prensa en Nueva York.

Cabe recordar que condenó más fuertemente a Mitch McConnell (líder del Senado) por los fracasos del Trumpcare que a los miembros de Klan, neonazis, nacionalistas blancos, o al hombre acusado de asesinato en la manifestación de Virginia. Lo que ilustra una racha autoritaria que existe en el movimiento conservador mucho antes de Donald Trump, y continuará creciendo después de él.

Damien Chazelle, el director de La La Land, se abrió una cuenta en Twitter después de estos hechos para decir algunas cosas sobre este Trumpland: “¿Cuántos supremacistas blancos fueron detenidos en Charlottesville? 4. ¿Cuántos manifestantes fueron detenidos en Ferguson? 155. Pero seamos claros: vivimos en un país donde los hombres blancos de derecha disfrutan el privilegio de la libertad de expresión sin restricciones… Estuve pensando sobre libertad de expresión. Crecí en parte en un país (Francia) donde, por ejemplo, es ilegal negar públicamente el Holocausto. Mi esperanza es que el fracaso moral que estamos presenciando de forma épica, inspirará un nuevo activismo. Cualquier persona en una posición de poder que se queda en silencio es cómplice. Estamos viviendo un momento histórico. The Trump administration is openly endorsing Nazism and white supremacy. It’s that simple.”