Los scooters eléctricos han llegado en masa a ciudades como Los Ángeles, San Francisco y Washington DC, con compañías que compiten para ofrecer los vehículos recargables. Las nuevas empresas creen que los e-scooters son el futuro del transporte, pero también muestra una vez más cómo las empresas tecnológicas ignoran la ley.

Las personas pueden alquilar los scooters eléctricos por alrededor de 1 dólar. Para recargarlos, las compañías tienen cargadores, o personas que deambulan por las calles buscando enchufar los scooters por la noche, por lo que les pagan entre 5 y 20 dólares por scooter.

Travis VanderZanden, CEO de Bird, la principal de las tres compañias, dice que los scooters deberían facilitar el tráfico y ser también algo cool. Pero los legisladores de Santa Mónica y San Francisco dicen que están destruyendo las veredas y que son una molestia pública. Además de que estas empresas no pidieron permiso para lanzar sus productos a la calle.

Un e-scooter eléctrico pesa alrededor de 10 kilos y está en los 500 dólares si la idea no es compartirlo. En lo que algunos llaman Scootergeddon, tres compañías descargaron sus e-scooters alquilables en las calles de San Francisco durante la misma semana a fines de marzo. Casi al instante, decenas de scooters bloqueaban las veredas en las paradas de colectivos, estaciones de tren y áreas de compras. También los tiraban en las rampas para discapacitados.

Con velocidades que llegan hasta los 30 km/h, una app a través de la cual se maneja la ubicación, el desbloqueo y el pago. LimeBike, al segunda startup, todavía no cuenta con números útiles de usuarios de scooters, pero Bird, su competidor, afirma haber registrado cerca de medio millón de viajes en más de mil scooters en menos de seis meses de operaciones en ciudades de Los Ángeles.

Con un sistema similar al de Pokemon Go, cualquier persona con un auto y una licencia de conducir puede inscribirse en la app y convertirse en un cargador de Bird. Los conductores deambulan por las calles, buscando “atrapar los pájaros” y los llevan hasta sus casas para que los carguen. Bird les paga 6 dólares por scooter. Se requieren de cuatro a cinco horas para cargar cada uno. Lime y Spin también usan este mismo sistema de carga, pagando $ 12 y $ 5, respectivamente, por scooter.

San Francisco suele ser el conejito de indias para las nuevas empresas que prueban sus productos en sociedad. Pero con estos e-scooters, Santa Mónica fue el primer laboratorio de pruebas. Al igual que en San Francisco, los scooters de Bird aparecieron en las calles de la ciudad prácticamente de la noche a la mañana en septiembre. En cuestión de semanas, la gente estaba andando por el paseo marítimo de la playa, entre una multitud de peatones y bicis.

Y como los scooters no tienen anclaje, los pasajeros pueden agarrar uno, dar un par de cuadras y dejarlo donde quieran. En relación a esto, dos ciudades de California que han sido invadidas -Santa Mónica y ahora San Francisco- dicen que las compañías lanzaron sus flotas sin obtener primero un permiso explícito para lanzar los e-scooters en las calles públicas. Y argumentan que la mayoría de los usuarios no siguen las leyes y ponen en peligro a los peatones y dejan los scooters donde se les da la gana, bloqueando veredas, estacionamientos, espacios reservados para bicicletas y accesos a sillas de ruedas.

El enfoque de Bird, Lime y Spin de “es mejor pedir perdón que pedir permiso” viene directamente del libro de estrategias de Silicon Valley. Es lo que Uber (el CEO de Bird es un ex Uber) y Lyft hicieron mientras desplegaban sus servicios de transporte antes de recibir varios nocauts con órdenes de frenar el servicio hasta no obtener primero los permisos. Es lo que hizo Airbnb con su servicio de alquiler de viviendas a corto plazo, que fue prohibido temporalmente en Nueva York, Berlín y otras ciudades.

Después de la invasión, para algunos usuarios intentar compartir el scooter en San Francisco fue una pesadilla. Mientras, en California los conductores de scooters eléctricos deben usar un casco, tener más de 18 años, tener una licencia de conducir, obedecer las leyes de tránsito y mantenerse alejados de las veredas. La ley también dice que no puede haber más de una persona arriba scooter. Otras leyes también prohíben el bloqueo de entradas de vehículos y rampas para sillas de ruedas.

En tanto la principal empresa, Bird, también desaceleró sus velocidades de scooter de 30 a 20 km/h y comenzó a ofrecer cascos gratuitos a la gente. Se actualizó su aplicación y se colocó una calco en todos sus scooters con una lista de las principales reglas de seguridad. Por si fuera poco, la compañía creó una propuesta de “Salvemos las veredas” (!), que envió a los CEOs de otras compañías de e-scooters y e-bike (ninguno de los cuales la ha firmado hasta ahora).

 

Ph. James Martin / Coley Brown. Venice Beach, Santa Monica, San Francisco y Washington DC.

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