Aunque la fotografía aérea se ha vuelto cada vez más popular con el acceso a los drones, Zoe Wetherall todavía prefiere disparar a la antigua usanza. Nacida en Melbourne y a pesar de lo que vemos, Zoe no es una gran fanática de las alturas, lo cual es una locura teniendo en cuenta el trabajo que hace.

Pero, según su visión, los drones son una categoría totalmente diferente: se necesita una licencia para manejarlos, conocer las reglamentaciones del espacio aéreo (que pueden ser muy restrictivas) y tener un dron capaz de capturar imágenes de calidad alta. Además, siente que es el dron el que toma la foto, no ella. Los drones son geniales para ir a lugares a los que un avión no puede ir, pero prefiere estar allí para ver los patrones en vivo.

Entonces, no queda otra que subirse a helicópteros, o globos aerostáticos. En general, no alquila sus propios vuelos, sino que se suma a los grupos de turistas.

“Los globos aerostáticos se mueven lentamente y me dan tiempo y espacio para mirar directamente hacia abajo sin realizar maniobras difíciles o tener que quitar las puertas primero como en un helicóptero. Creo que la perspectiva de pájaro sigue siendo una forma inusual e intrigante de ver el paisaje. Para mí, cuando miro hacia abajo, me gusta ver aparecer las formas y cómo las estructuras artificiales se convierten en patrones. Al estudiar el paisaje desde arriba, tengo la oportunidad de ver formas, texturas y colores inesperados, y me parece fascinante”.

Subir en un globo aerostático requiere mucha planificación, gastos y las condiciones climáticas adecuadas, por lo que no es algo que pueda realizar todo el tiempo. Entonces, la ciudad resulta más accesible para Zoe teniendo la oportunidad de fotografiar áreas urbanas con el mismo estilo que su trabajo de paisajes, encontrando tantos patrones y texturas en el mundo artificial como en el natural. En su web se pueden ver una serie de capturas de, por ejemplo, estacionamientos.

Sus imágenes nunca muestran un horizonte, lo que hace que ya no sean paisajes, sino una interacción entre líneas y texturas. Todo comenzó hace unos cinco años, durante un viaje por los Estados Unidos, cuando tuvo la oportunidad de volar en un globo en Albuquerque, Nuevo México. En ese viaje, algo hizo clic, y Zoe ha seguido tomando fotos aéreas desde entonces. 

“Siempre me ha interesado el paisaje, ya sea natural o artificial, y tengo curiosidad sobre las historias, los usos y los significados que colocamos sobre él. Muchas de las imágenes de esta serie muestran tierras que los humanos han modificado de alguna manera para servirse a sí mismos. Fotografié el paisaje de una manera que elimina el cielo, las líneas del horizonte y otros puntos de referencia normales. Tener una vista de pájaro me permite documentar este contraste y usar el paisaje como un medio de abstracción“.

Una chica que quería ser albañil cuando sea grande termina en una fotografía de pura geometría estructurada con formas naturales y artificiales, desde arriba, sin cielos.