Los lugares energéticos existen. Son espacios naturales en donde se producen fenómenos extraordinarios, distorsiones magnéticas, avistamientos de luces de origen desconocido y poderosas experiencias personales.

Desde la Prehistoria, los seres humanos hemos conocido esos lugares, los hemos visitado con regularidad, hemos hecho ceremonia y construido altares y templos. Quizás nunca sepamos de qué manera particular conectaban nuestros ancestros con estos sitios y cómo aplicaban esas energías a los procesos curativos o transformadores de la comunidad, pero podemos hacer algo hoy. Podemos acercarnos a esos lugares con la mente dispuesta a la experimentación, permitir que nos sorprendan o encogernos de hombros con mirada escéptica.

Como siempre, la decisión es tuya. Mi tarea aquí, presentarte 5 de estos lugares para que agendes en algún próximo itinerario.

No todo es el Uritorco

Seguramente escuchaste hablar del Cerro Uritorco y habrás conocido a muchas personas que han peregrinado a su cima en busca de percepciones no ordinarias y encuentros cercanos. Puede que hasta hayas andado por allí. Sinceramente, mis visitas a esa zona fueron bastante decepcionantes en términos de manifestaciones energéticas, algo que siento que tiene que ver con la enorme depredación energética que está generando allí el turismo esotérico.

En cambio, en estos cinco lugares que voy a presentarte, pude experimentar en carne –y espíritu – propios, encuentros intensos con la magia y el misterio.

Canal de Beagle, Tierra del Fuego

Desde 1985 a 1988 participé en excavaciones arqueológicas en varios sitios a lo largo de la costa del Beagle. Más allá de las miradas que nos cruzábamos con los chilenos que patrullaban desde sus cañoneras (eran los tiempos del litigio por las islas), otras miradas se sentían. Los bosques fueguinos, sobre todo en los alrededores de Ushuaia, son lugares donde se siente de manera muy palpable la presencia de seres sutiles, los llamados “espíritus de la Naturaleza. Caminar por las picadas que bordean la costa puede hacerte sentir como si una multitud de ojos se posaran en vos. Se escuchan murmullos. Risas. Hay que caminar con el corazón sereno y –por qué no- dejar alguna ofrenda de frutos secos para esa “gente pequeña”. Invisibles, pero muy presentes.

Cachi, Salta

Mi hija menor nació allí. Yo estaba viviendo en la zona, un poco más al Norte, en La Poma. Todo el Valle Calchaquí es sumamente enigmático. Los pobladores me contaron –entre otras cosas- acerca de los “tapados”, puntos en la montaña que de noche se iluminan como si alguien estuviera encendiendo un reflector. Dicen que en estos lugares los españoles escondieron tesoros de oro. Es un oro “maldito”, y por eso relumbra. Pude ver esas luces y si visitas la zona puedes verlas también. Cuentan además, que los guardianes espirituales del cerro cuidan que nadie se sobrepase en la explotación de los animales. Fui testigo de esto, en otra ocasión. Recorría una zona muy alta junto a unos guías locales cuando se apareció una vicuña y decidieron cazarla. Pero la vicuña no era de este mundo. Imperturbable y refractaria a las balas, se nos quedó observando con actitud reprobatoria. Era Coquena, la guardiana del cerro, manifestándose así, para dar una lección a los cazadores.

Miramar, Buenos Aires

Confieso que visité este lugar con bastantes dudas. Varios alumnos me habían comentado que en este bosquecito sucedían fenómenos extraños: las ramitas cortadas de los árboles se quedaban paradas como levitando, me decían. Tuve que estar allí para verificar que era cierto. Los pelos se te erizan. Se siente una vibración eléctrica circulando por el cuerpo. Es como estar parados sobre un inmenso generador de energía. Y desde ya: las ramitas se quedan paradas de punta sobre el suelo o sobre los tocones de madera. Es una verdadera fiesta para la curiosidad y la capacidad de asombro.

Talampaya, La Rioja

Si bien el recuerdo más intenso que tengo de este parque geológico es una tremenda picadura de abeja, tengo que confesar que también me sorprendió la experiencia electromagnética del lugar. Es un inmenso corredor de energía, con distintas zonas y áreas. Algunas parecen realmente pistas de aterrizaje, otras, anfiteatros para gigantes. La sensación física es la de estar de nuevo en el Jurásico. La presencia de objetos no identificados en el cielo es muy frecuente. Puede que no los veas en forma directa, pero aparecen en las fotos. Esto es muy habitual en varios sitios energéticos, pero aquí es muy notable. Los baqueanos saben de rincones muy potentes para experimentar la delgada frontera entre la realidad ordinaria y lo inesperado. Preguntales y te llevarán.

Las Juntas, Catamarca

No la vas a encontrar en el típico listado de destinos energéticos. Sin embargo, es digno de mención aquí. Es un sector en la montaña, en la “junta” de dos ríos, con un pequeño pueblo donde se comen las empanadas más ricas de la región. Desde el primer día en que acampamos allí, comenzaron a suceder cosas locas con el tiempo. Los relojes se des-configuraron todos y la sensación interna de la cronología se nos trastocó. Cuando para algunos de quienes estábamos en el camping habían pasado minutos, para otros se sentían como horas. Recuerdos aparecían en nuestra conciencia con la nitidez del presente y varios tuvimos visiones de futuro que más tarde se manifestaron inexorablemente. Las distorsiones de tiempo suelen ser frecuentes en los lugares con mucha actividad magnética.

De que se trata esto?

Desde el punto de vista de la ciencia, son enclaves en donde se producen fenómenos electromagnéticos naturales, debidos a la geografía del lugar. Cruces de ríos, bosques, montañas con alto contenido de cuarzo, son algunas de las variables que los académicos citan para dar cuenta de los sucesos fuera de lo habitual.

Para muchas personas, se trata indudablemente de portales con civilizaciones intraterrenas, pistas de aterrizaje extraterrestre o portales dimensionales. Para otros, es sencillamente la expresión de lo sagrado, con señales para advertir a la conciencia acerca de quiénes somos y qué es esto llamado existencia.

Como practicante de una espiritualidad natural, creo que ninguna hipótesis va a dar cuenta de la verdad, que siempre es más misteriosa y maravillosa que todas las teorías. Creo que lo que sucede es que en esos lugares podemos vincularnos con la Tierra de manera tan pura que se activa en nosotros nuestra propia magia, la que disuelve todas las construcciones mentales y nos pone en contacto con la experiencia directa de lo sagrado, que es nuestra esencia.

Como nos enseña la sabiduría ancestral: no es lo que hay allí sino nuestra relación –atenta y profunda- con estos lugares lo que los convierte en lugares sagrados.

La energía es la única sustancia real en el Universo. En estos vórtices especiales, es posible ser testigos de su danza eterna.

Pero no me creas. Toma tu mochila, tu bolsa de dormir y una cámara para registrar tus descubrimientos y date una vuelta por estos lugares increíbles.

Y así, no solo vivirás una salida diferente, sino que podrás recuperar –al menos un poquito- el contacto con tu propia magia.

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Flavia Carrión
Flavia es facilitadora de experiencias chamánicas. Como antropóloga, ha ejercido la arqueología y la docencia universitaria. Fundó y dirige actualmente Escuela de Espiritualidad Natural.