Recuerdo que de adolescente me torturaba la pregunta “¿Para que nací?”

Supongo que mucho rock existencial y una infancia inestable me habían mostrado que las amabilidades de una vida convencional no eran para mi.

Y busqué y busqué, y me hice cartas natales, consulté oráculos diversos, visité maestros y videntes, hasta que descubrí – como lo hacemos todos mas tarde o mas temprano en la vida – que yo ya tenía todas las respuestas, solo que no me habían dicho donde mirar.

Si has estado preguntándote “cual es tu propósito?”, y las respuestas que te han dado no te alcanzan, en esta nota, te acerco 5 lugares donde probablemente no hayas mirado y que tienen mucho para decirte sobre el tema.

1. Las rarezas de la infancia

Tu infancia guarda las claves de aquello que viniste a hacer. Naturalmente, porque a esa altura, hacía muy poco que estabas aquí. Las instrucciones estaban “frescas” en tu conciencia y ello iba guiando tus intereses, tus aventuras y hasta los accidentes domésticos.

Explora allí, preguntate “¿que era lo que pensaba acerca del mundo cuando empecé a pensar por mi cuenta?”. Yo, por ejemplo, me pasaba horas observando pequeños insectos que a los demás parecían repugnantes y admirándolos como autenticas bellezas. Mucho bullying en la escuela me hizo dejar en suspenso por un tiempo ese amor por los animales de muchas patas, pero la rareza de infancia sobrevivió y hoy la maestría de los animales es parte fundamental de mi tarea .

Busca en tu infancia aquellas peculiaridades que te identificaban, sobre todo si generaban aprehensión en los demás.

2. Tus conversaciones triviales

Cuando estamos distraídos, el propósito aprovecha para mostrarse sin disfraces.

Por ejemplo, estás con tus amigos en el bar, uno de ellos te cuenta que está teniendo un problema y tu le aconsejas con tu mejor intención. Probablemente, utilizas alguna frase especial o alguna idea fuerza, que es siempre mas o menos la misma. Variaciones sobre un tema.

Esa frase o ese tema que es como tu leitmotiv, (como el famoso “esto también pasará” de Grondona) es una señal indiscutible de tu dirección espiritual.

Que una frase tenga un lugar así en tu consciencia, que se la digas a los demás cuando necesitan un consejo, indica que es una idea central para la tarea que trajiste al planeta.

Presta atención a tus conversaciones triviales, sobre todo a lo que dices cuando se producen esos silencios donde todos te miran, atentos, para escuchar tu opinión.

3. Tus miedos

Esta puede ser tramposa. Los miedos parecen paradojicamente alejarnos de ciertas experiencias, no acercarnos a ellas, pero nuestra realidad tiene giros muy interesantes.

Aquello a lo que temes reaparecerá sistemáticamente en tu vida. Y esto es así, porque es un área de entrenamiento indispensable para el desarrollo pleno de tu propósito.

¿Tus temores se relacionan con pérdidas personales? Quizás para que puedas entrenarte en el concepto del desapego y ayudar a otros a practicarlo. ¿Tus miedos se asocian con la exposición pública? Probablemente porque has venido a ser un ejemplo radiante de alguna cualidad humana, y por lo tanto, es crucial que seas mas visible.

Observa tus miedos para ver adonde te conducen.

4. Tus tragedias personales

Cada crisis superada es un aprendizaje funcional a la tarea que viniste a realizar. No existe mejor forma de aprender como ayudar a quienes transitan dolor que atravesar ese dolor nosotros mismos.

Es por eso que – en las culturas que vivieron inmersas en la Naturaleza y tuvieron sociedades circulares – los sanadores eran buscados entre los mas enfermos, los lideres entre los que habían tenido que enfrentar los mas grandes desafíos a su poder, los visionarios entre los mas alejados de la mirada consensuada de la realidad (nosotros, en cambio, los llamamos locos y los encerramos, en fin…)

Considera tus situaciones dramáticas del pasado, tus pérdidas, tus dolencias, esos cimbronazos que sacudieron los cimientos de tu fe. ¿para qué parece que te estuviste preparando?

5. La visión de tu muerte

Esta es la preferida de chamanes y magos. Cuando estemos en la ultima frontera, ¿que diremos con nuestro aliento final? ¿que nos interesaría haber dejado como legado al mundo? ¿como nos gustaría que nos recuerden?

Claramente, nuestra sociedad rechaza la idea de la muerte y se niega a considerarla. Es lógico: un consumidor que se considera eterno es mas proclive a gastar sin medida y a derrochar sus recursos energéticos en objetos innecesarios y prácticas autodestructivas que llenan los bolsillos del sistema.

Negar la muerte nos quita poder y nos aleja de una fuente extraordinaria de energía sobre nuestro propósito.

Recapitulando la vida, en ese ultimo instante, entenderemos como se unen todos los puntos. Si reflexionas sobre ese instante, hoy, desde este presente magnifico y lleno de poder del que disfrutas, puedes acceder a una preview que te de muchísima información.

Aun si no te ayuda a descubrir tu propósito, este viaje anticipado a conocer tu propia muerte te ayudará a descubrir que es lo que te aleja de una vida plena, cuales son aquellas cosas que resultan superfluas, distractivas y hasta boicoteantes de quien eres en realidad.

Y esto te situará en una posición de privilegio para vivir las aventuras que has venido a vivir, con total determinación e impecabilidad.

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Flavia Carrión
Flavia es facilitadora de experiencias chamánicas. Como antropóloga, ha ejercido la arqueología y la docencia universitaria. Fundó y dirige actualmente Escuela de Espiritualidad Natural.