Elton John. Tan dueño de los 60s y 70s como de un catálogo de hits, tan ícono de la cultura gay como filántropo, anfitrión de fiestas, Sir. Supo ser un destello atrevido de algo nuevo, un ícono subrayado por una frenética oscuridad.

Rocketman es su biopic a cargo del director Dexter Fletcher (Bohemian Rhapsody). Al igual que en Bohemian, la película fue planteada como un musical, en lugar de un desfile de sesiones de grabación y actuaciones en el escenario. Al trabajar con el guión de Lee Hall, Fletcher rastrea a John en sus confines, cuando se llamaba Reginald Kenneth Dwight, y abandona su hogar de la infancia, sin amor, y persigue sus ambiciones musicales, ayudado todo el tiempo por el letrista y socio Bernie Taupin.

El arco de la carrera de John está unido a sus luchas consigo mismo, llegando a un acuerdo con su sexualidad mientras anhela el amor y la comodidad que sus padres le niegan. Las canciones se entremezclan y resaltan todo este patetismo, poniendo un sello personal en la música que es tan conocida ahora que se volvió universal.

Rocketman tuvo su estreno mundial en Cannes esta semana, donde contó con la presencia del pianista. En la Argentina se estrenará el próximo 30 de mayo.

Dijo Diego Battle desde Cannes: «La película comienza con Elton John (Taron “Kingsman” Egerton) yendo disfrazado de Diablo a una reunión de Alcohólicos Anónimos. “Soy adicto al alcohol. A la cocaína. A las pastillas. En verdad a todas las drogas. Y al sexo. Y soy bulímico. Y shopaholic (comprador compulsivo)”. Trauma que lo llevaron (como admite más de una vez el protagonista) “a consumir todas las drogas existentes” y a desayunar con vodka mientras los demás se servían café». Todo es ampuloso, exagerado, artificioso, extravagante, cursi y, en varios pasajes, ridículo (a la Austin Powers) y fascinante. Con fuertes contrastes entre el Elton John público con coloridos vestuarios, botas con plataformas y gigantescos anteojos y el hombre muchas veces abatido, deprimido, consumido por los efectos de la droga en la intimidad«.

Richard Lawon de Vanity Fair apunta al protagonista. «Afortunadamente para Fletcher, hay un experto en el actor Taron Egerton en quien confiar para hacer esas conexiones. Egerton irrumpe en el material con una intensidad que eleva el drama del artista torturado. Es una excelente actuación, matizada y emocionalmente inteligente. También está cantando, en un timbre un poco más fino que el verdadero John, pero no obstante, es convincente en todo su estilo de dolor y éxtasis. No es de extrañar que se viera llorar a Egerton cuando la película estaba a punto de estrenarse aquí en Cannes el jueves por la noche: ha puesto toda su talento en el trabajo, y en ocasiones ha dado resultados deslumbrantes«.

Egerton habló en una nota para The Hollywood Reporter, donde dio detalles de la preparación del personaje al leer los diarios íntimos de Elton, y sobre cómo recrearon el pelo y el diente abierto del cantante.

Queen era grande en la década de 1970, pero John era aún más grande en un lapso mucho más largo, vendiendo más de 300 millones de discos. Incluso hoy, todavía está bañado en oro. Su Farewell Yellow Brick Road Tour (su despedida con 300 shows) que se extiende hasta 2020, ya lleva recaudado US$ 125 millones en solo siete meses. Es esa audiencia potencial incorporada la que podría lanzar Rocketmanen a la estratosfera, y es una de las razones por las cuales Paramount tiene la confianza suficiente para debutar la película en el centro de atención del Festival de Cine de Cannes y en 400 cines semanas antes de su estreno el 31 de mayo.

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