Suele pasar que los mejores actores dramáticos son los humoristas. Carrey es un no tan claro ejemplo de drama puro en alguien con una carrera a fuerza de altas comedias y un humor del grotesco y también extrapolado del stand up. Todo lo que tocó lo transformó en una energía donde la risa es sorna que pareciera morir en el intento, con cada gesto, cada tic que lo caracteriza. Está en ese código roto, en esa sombra dramática que le da a lo que pareciera ser un capocómico, su legado.

El aniversario toma y obliga. 20 años de una película que muchos conocieron tiempo después gracias al altísimo documental Jim & Andy, donde Carrey recuerda una de sus mejores actuaciones en pantalla grande, en la que interpretó al comediante de vanguardia Andy Kaufman en la película biográfica Man on the Moon de 1999. Una biopic con una entrevista fuerte con el Carrey de estos días sumergido en karmas, dharmas y óleos, que es intercalada con imágenes detrás de escena, desde el set de la película, creando un relato íntimo de cómo un actor se sumerge en un papel y lo complicado que se vuelve cuando interpreta a alguien tan especial como Kaufman.

Su exceso, alude a la rica rareza que surgió cuando el Carrey casi se salió de los rieles interpretando a Kaufman en la película biográfica, en un vertiginoso relato que muestra dos genios extraños, hermanados y caóticos.

Kaufman, quien murió a causa de un cáncer de pulmón en 1984, sugió en la comedia de situación «Taxi» en EE.UU. Ese programa fue el favorito de los críticos, un gigante en la calificación, y desarrolló la carrera en la pantalla grande de varios de sus actores (Danny DeVito, Christopher Lloyd). Kaufman no fue creado para películas, pero en shows en vivo, así como en Saturday Night Live y en programas de entrevistas (David Letterman), continuó probando los límites de su singular comedia absurda asumiendo el disfraz de tontos inocentes o espectacularmente horribles. A Kaufman todavía se lo reconoce como un cómico de culto, una categoría que sesga reduccionista décadas más tarde.

Jim y Andy revisa esa instancia en la historia trágicamente resumida de Kaufman, en gran parte a través de las experiencias de Carrey, que cuando se unió para hacer Man on the Moon (1999), era una estrella de cine importante, habiendo aparecido en éxitos comerciales (Tonto y Re Tonto o The Mask) y éxitos críticos (The Truman Show . Físicamente, puede haber parecido un poco extraño para interpretar a Kaufman, pero asumió el papel con esmero, aunque con los recursos típicos de la mímica del actor. Carrey encontró al personaje de maneras grandes y pequeñas: en las muchas voces de Kaufman, su mirada fija y en las caminatas, las posturas y los gestos que usaba para interpretar personajes o cuando solo interpretaba (o era) a Andy.

El documental estrenado el año pasado en Netflix, sugiere que al encontrar a Kaufman, Carrey se perdió, al menos por un tiempo (aunque tal vez más). La historia de lo que sucedió durante la creación de Man on the Moon fue cubierto anteriormente, incluso en noticias publicadas en el momento de su lanzamiento. En uno de ellos, un periodista que visitó el set durante la producción notó que Carrey nunca rompió con el personaje, incluso después de que se llamó al corte. En otra cuenta, DeVito, quien interpretó a George Shapiro, el manager de Andy Kaufman en Man on the Moon, dijo que Carrey se sumergió tan profundamente en su papel como Kaufman que «Jim solo vino a trabajar dos días durante el rodaje«.