Organizaciones ecologistas de Rosario realizaron hoy un abrazo simbólico al río Paraná para denunciar “la catástrofe ambiental” que suponen los incendios intencionales en las islas del Delta y reclamar la sanción de una ley de humedales, mientras brigadistas de Protección Civil continuaban combatiendo los focos de fuego.

Cientos de personas se reunieron esta tarde en el Parque España de Rosario, ubicado en la costa central de la ciudad sobre el río Paraná, para protestar contra la quema de pastizales en las islas entrerrianas ubicadas en la otra margen del curso de agua, que produce efectos ambientales en el lugar y daña el aire en la ciudad de Rosario por estos días.

“Esperamos que de esta situación, de esta catástrofe ambiental y esta agresión a la salud de la gente, podamos sacar conclusiones positivas”, dijo Jorge Bártoli, de la ONG “El Paraná no se toca”.

“Es un día para apostar al futuro aprendiendo de este desastre”, abundó el ambientalista, quien planteó que una solución posible a la quema de pastizales que se produce cada año es la sanción de una ley de humedales.

El representante de la ONG ambientalista sostuvo que espera “que se avance en los reconocimientos de estos humedales como lugares extremadamente valiosos, no solo para una biodiversidad inmensa y poco conocida, sino para la salud humana”.

“Necesitamos convivir con estos territorios de otra manera”, concluyó.

La integrante del Taller Ecologista de Rosario, Cecilia Bianco, coincidió en la necesidad de la sanción de una ley de humedales para proteger la zona del Delta del río Paraná que se utiliza con fines de producción ganadera.

“Decimos basta, vamos por la ley de humedales que va a ser un gran inventario de los humedales en la Argentina, va a definir su protección”, dijo.

El abogado ambientalista Enrique Viale, en una entrevista con Futuröck, explicó la relación entre el agronegocio y los incendios en el Delta del Paraná y dejó en claro que estos incendios son intencionales para que en primavera rebrote el pasto verde que beneficia a la actividad ganadera y también para proyectos de arroz.

Por su parte, Greenpeace Argentina también se metió en el caso de los incendios en el Delta, y publicó un alerta sobre la quema de pastizales y la expansión de la ganadería sobre humedales y bosques.

«Desde Greenpeace, y junto a otras organizaciones ambientalistas, desde hace más de una década estamos reclamando por los recurrentes incendios en los pastizales de los humedales del Delta del Paraná, con el objetivo de promover la expansión de la actividad ganadera», comienza el comunicado.

«El gobierno de Entre Ríos debe apagar en forma urgente los incendios de pastizales y no permitir que esta práctica siga sucediendo, ya que afecta seriamente a la biodiversidad y la salud de las personas, y además puede provocar accidentes automovilísticos», escribió.

Según Greenpeace, el delta del Paraná alberga unas 700 especies de vegetales y 543 especies de vertebrados, con una gran riqueza en aves, con 260 especies.

«La presión para lograr nuevas tierras para uso ganadero es una de las facetas de un modelo agropecuario que arrasa con bosques y humedales. Cabe destacar que los sectores Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Otros Usos de la Tierra representan el 39% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero del país», señaló.

También denunció que la expansión descontrolada de la industria ganadera está generando un verdadero crimen sobre el Gran Chaco, el segundo ecosistema forestal de Sudamérica, después del Amazonas.

«El monitoreo de deforestación en el norte de Argentina que realizamos desde Greenpeace, mediante la comparación de imágenes satelitales reveló que durante el aislamiento social preventivo y obligatorio se desmontaron 14.906 hectáreas (7.759 en Santiago del Estero, 3.073 en Formosa, 2.435 en Salta y 1.639 en Chaco). La principal causa de los desmontes es el avance de la ganadería intensiva, que en cada vez mayor proporción se exporta a China y Europa. En las últimas tres décadas Argentina perdió cerca de 8 millones de hectáreas de bosques nativo, convirtiéndose en uno de los 10 países que más deforestan», remató.