Más de 200 páginas en las que se revelan collages cholulos, retratos rurales, momentos Ravi Shankar donde se lo ve como un laxo taichi, impresionantes vistas de sus hoteles en las ciudades portuarias de Buenos Aires y Miami, playas de su infancia en La Feliz, jardines de sus treinta en La Boyita, momentos de jardinero fiel, y otros tantos posando. El nuevo libro autobiográfico Alan Faena: Alchemy & Creative Collaboration: Architecture, Design, Art es un depósito de sus códigos de colonización y fantasía, articulando heridas, logros y su vendaje con elementos de la cultura del siglo XX.

Bloquea la luz blanca de sus últimos años como un meme de sombreros y lino, para abrazar la lengua vernácula que supo usar mucho tiempo, y de este modo se abre una meditación crítica sobre el legado de un hombre argentino que atravesó el crepúsculo del SIDA, el activismo, el género y la raza durante los confines del siglo pasado.

Después de todo, escribir una memoria a mediados de los 50 deja en claro que ya hay una preocupación por el legado y cómo blindarlo para que las fake news del futuro no afecten su reputación. Una preocupación por mostrar su raíz, un toque paradójico viniendo de un agente inmobiliario de mucha fama en el mundo de bienes raíces.

En Alchemy & Creative Collaboration, Faena documenta su viaje desde la oscuridad hardcore a una fuerza internacional no menos hardcore y poderosa en arquitectura, arte y hospitalidad, conocido por los desarrollos en Argentina y su distrito de mil millones de dólares en Miami, Florida.

Faena durante su infancia, en unas vacaciones familiares en Mar del Plata, a fines de la década de 1960.
La Sajonia, una joya de la época art deco dorada de Miami, renace como el Hotel Faena. «La fachada del edificio estaba históricamente protegida, pero aunque no hubiera sido así, nunca la habría tocado», dijo Faena.
Proceso de construcción del Foro, Miami, diseñado por Rem Koolhaas / OMA , 2016.
A Sight to Behold, por Almudena Loebra, diciembre de 2015, Miami.
Alan Faena, en su memoria Alchemy & Creative Collaboration.

A medida que se desenreda la narrativa de Faena, aparecen en escena el romance con la cofundadora de Via Vai, Paula Cahen d’Anvers, que termina en separación y desaparición de la marca. También el giro de la trama como jardinero, a la que se dedica un capítulo significativo del libro de 30 páginas, lo que sugiere su importancia. En 1995, se mudó a la costa uruguaya en Punta del Este, para cultivar rosas junto al mar en una granja remota y abandonada, propiedad de un socio comercial de su padre. Después de dos años y medio viviendo en los jardines curativos de su chacra que llamó «Tierra Santa», Faena volvió al ruedo.

Su mente se movió hacia la industria de la hospitalidad. Con la idea de crear un destino cultural multifuncional, viajó de regreso a Buenos Aires con un diseñador en mente para hacer realidad sus ambiciones: Philippe Starck , a quien Faena describe como «prácticamente el rey del mundo en ese momento». Faena lo «cortejó» a lo largo de la distancia durante un año. Para 1999, con poco más que ‘visión y sinceridad’, según Faena, el dúo un tanto inverosímil comenzó a trabajar en conjunto, en una zona clave para su conquista, revitalizando el entonces abandonado terreno portuario de Puerto Madero. ‘Este nuevo espacio, lo sabía, abarcaría todas mis pasiones: diseño, cultura, tecnología, arte, arquitectura, comida, gusto, baile, música, sentido, vida. Desde el primer día, lo vi como construir otro paraíso, tal como lo había hecho con Tierra Santa ‘.

El éxito después del éxito, parece decirnos el libro bien documentado, siguió. El hotel Faena, diseñado por Starck, abrió en octubre de 2004; el paseo marítimo Faena Art Center abrió sus puertas en 2001 en uno de los famosos molinos de harina de Argentina; Las residencias del Faena Aleph diseñadas por Norman Foster se completaron en enero de 2013 (marcando el primer proyecto de Foster + Partners en América Latina). En total, el Distrito de Faena, (estimado en un desarrollo de US$ 200 millones), es el inmueble más valioso en Buenos Aires.

En Mar del Plata, donde pasó muchos veranos con su familia.
A los 19 años, Alan Faena pasó sus días viviendo en Ibiza, donde vendía ropa diseñada por él para su marca Via Vai.

 

Faena junto a su hijo Noa cuando tenía tres años, en la casa de campo en Junín. La fotografía fue tomada por su primo Sebastián Faena.
Alan como modelo para la campaña del lanzamiento de la nueva línea de jeans, Básico, en 1993.
En Tierra Santa, su casa de playa en Punta del Este.
De jardinero en su casa de Punta del Este, fue un pionero de la zona de La Boyita. Faena admite en el libro que trabajar la tierra sanó su alma

Próxima parada, Miami. El primer momento de Faena en Miami fue la reurbanización de La Sajonia (en la imagen de arriba) en un área de Mid-Beach que se había olvidado, que se transformaría en un «lugar cargado de energía y belleza física».

Como era de esperar, el Hotel Faena fue solo el comienzo del macrocosmos de Faena en Miami. Con la ayuda de su nuevo equipo de «colaboradores», Faena se centró en la creación de un distrito similar al de Puerto Madero, pero en Mid-Beach. Para realizar esta visión cinematográfica, no solo reclutó a arquitectos y diseñadores, sino también a maestros de diversas disciplinas creativas. El director de cine Baz Luhrmann, la diseñadora de vestuario Catherine Martin, el artista Juan Gatti, el colectivo Studio Job con sede en Amberes , el compositor Michael Nyman.

Todo se juntó en una ráfaga entre 2014 y 2016, con la apertura sinfónica de un proyecto de seis bloques, que comprende el hotel Faena de 169 habitaciones, un hotel de 50 habitaciones, Casa Claridge, tres edificios de condominios, un centro cultural y un complejo comercial diseñado por Rem Koolhaas . Para la decoración de todo este complejo, Faena encargó nuevos trabajos a Damien Hirst, Jeff Koons y Los Carpinteros.

A pesar de esto, el distrito de Faena en Miami está lejos de la canción del cisne del empresario. «Estos días me encuentro pasando más tiempo en Manhattan», reflexiona en el epílogo.

El ingreso al Faena Hotel de Puerto Madero, diseñado por Philippe Strack.
El interior del living de la Estancia San Juan en Junin, con un retrato ilustración de Alan junto a su hijo varón Noa, firmado por Alberto Pasolini, uno de sus pintores argentinos favoritos.
Piscina y la playa desde el penthouse del Hotel Faena Miami Beach, en South Beach, Miami.
En los jardines de su casa de campo. Estancia San juan está ubicada en el oeste de Buenos Aires en la localidad de Junín. El casco de la estancia es una tradicional casa construida en piedra en 1908.