Cierro los ojos,
el humo se mete por mi nariz
y me lleva al fuego,
al monte ardiendo como la bocanada de un gigante.
Abro los ojos,
veo a mi alrededor cada jarilla, cada hoja de tala,
cada arruga del algarrobo,
cada pedazo de corteza desgarrada del chañar,
cada moradillo queriendo florecer
y pienso que son iguales
a las que arden más allá de la ruta,
allá, más allá del camino
donde otros vecinos tuvieron que salir corriendo.

Cierro los ojos
y veo las lenguas rojas comiendo la montaña,
los bomberos, chiquitos, poniendo curitas sobre la herida hambrienta,
corriendo descalzos una maratón
contra una bestia insaciable.
Abro los ojos,
un manto de humo se va metiendo en el día
y la radio va escupiendo tragedias en la geografía,
Copacabana, Ojo de Agua, La Tramontana,
Charbonier, Ongamira, Los Terrones;
el incendio está vivo,
baila con el viento y arrasa,
cierro los ojos,
veo la chispa,
la mordida carbonizada sobre la fauna,
el aleteo infinito de los pájaros huyendo,
semillas estallando entre el fuego,
abro,
no fue la quema de la hojarasca del otoño,
no fue un cigarrillo mal apagado,
no fueron dos amantes que se olvidaron prendido el asado,
fue el negocio,
el peor negocio,
el billete sin dolor
que no conoce la vida,
la codicia más violenta,
el egoísmo más puro.

Cierro,
una lágrima por dentro cae sobre la llama y la silencia,
tantas veces el fuego fue amigo,
tantas veces nos dió alimento y medicina
y ahora, quizás, sólo nos diga basta,
una vez más basta.
Abro los ojos,
veo mensajes organizando la resistencias,
vamos, llevemos agua y viandas,
Vamos, inventá un chicote,
afilá tu machete
y vamos.
Vecinos improvisados en la lucha,
multiplicando valentía
para cuidar que las cenizas sean solo cenizas
y el fuego un animal domable.

Cierro los ojos,
veo a mi amigo
perdido frente a una torre de fuego,
arrodillado,
invocando las fuerzas del milagro
para que el infierno retroceda;
abro los ojos,
agradezco lo humano,
lo otro, los cientos que creen en la voluntad,
y van y dejan y se rasguñan,
se chamuscan, se lastiman y se desgarran
en esta batalla desigual.
Cierro,
quiero despertar y que todo esto se apague,
abro los ojos,
el fuego se mueve y los bomberos también,
cierro los ojos,
deseo una lluvia potente y salvadora
que moje y duerma cada llama,
abro,
el cielo está desierto,
bomberos y vecinos siguen peleando sin descanso,
el mapa es un tajo carbonizado,
cierro y abro,
el agua cae salvaje sobre el mundo
moviendo la vida,
agua, tierra, fuego y aire
y una sola oportunidad.

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