El gran Arnold en los 70s, en su juventud, ya toro campeón, ya con un cuerpo inmerso en esteroides y purina dog chow, ya batiendo records pero aún sin Hollywood a sus pies, pronta entrega. El chico que vino de Austria a hacer la América, el futuro gobernador de la California que lo vio parir matando cyborgs y salvando al mundo, un auténtico chico republicano forjado en las poses y en la teatralidad.

Schwarzenegger sublingual, lobotomizado, con chicas en la playa, sonriendo, haciendo chistes, practicando ballet, modelame así dame ahora tu mejor pose pose pose, bajo la mirada atenta y humana de George Butler que lo siguió en sus días en Venice Beach donde estaba el mítico gimnasio Gold’s Gym, made in California.

Todo quedó registrado en “Pumping Iron”, primero un libro y luego el documental que se puede ver ahora en Netflix. Todo en 1977. ¿Qué o quién le llevó a creer  a Butler que un deporte relativamente oscuro en ese entonces como el fisicoculturismo podría ser de interés para el mundo?

Gran parte de “Pumping Iron” fue filmado en Gold’s Gym en la calle principal de Venice Beach. «Yo tenía la sensación de que éramos como los surfistas capturando la ola perfecta. Estábamos en el lugar correcto en el momento justo. El deporte era mucho más pequeño que hoy pero estaban los mejores. En ese entonces , el mayor estereotipo era que todos los fisicoculturistas eran homosexuales, y cualquier persona que iba a una competencia o leía una revista de fisicoculturismo era gay también. Además, todo el mundo realmente creía que los músculos de estos atletas podrían convertirse en grasa pura, una vez que dejaban de entrenar. Tampoco consideraban a los fisicoculturistas muy inteligentes» decía Butler.

Una historia del american way, como dijo Butler, en el lugar correcto en el momento indicado.

 

 

PH: George Butler/Contact Press Images