Desierto impresionante, horizontes interminables, una relajación ocular asombrosa. Tu mente viaja, en el espacio, además del increíble cambio de presión que se genera mientras uno va desde el aeropuerto de Calama hacia el Desierto de Atacama.

Una hora y media de viaje en la que cambia el estado de tu cuerpo y respiración por el estado de altitud.

Lo cierto de este ambiente es que es un estado de meditación consiente permanente, si bien hay una actividad grande que son los tours que te dejan con un ejercicio físico importante, debes tomarte otros minutos y también días para acomodarte.

Dicen que no es recomendable por ejemplo hacer trekking el primer día que, básicamente, es para conocer el pueblo y poder equilibrarte con la presión atmosférica e insertarte en la situación de San Pedro.

San Pedro es un pueblo de pocas cuadras donde la gente está en pequeñas tabernas y en algunas que otras boutiques artesanales con escultores importantes de la zona.

Incluso muchos extranjeros que se han ido a vivir ahí, han puesto sus agencias de turismo. Una de las cuales me recibió y se llama Caminandes, es de una chilena que se enamoró de un italiano y que juntos hicieron esta agencia que está justo entre las calles Melipilla y Tocopilla que es una de las principales, en la que junto a Lola nos guiaron, para un recorrido sobre el Valle de la Luna (Moon Valley), guiado por el instructor Diego, siendo una gran experiencia.

La sensación de que tu algoritmo mental no reconoce esta en ese paisaje, nunca lo ha visto, un lugar impresionante, y nuevo, una belleza única se separa de esta ilusión planetaria, llegas a un estado medio, nuevo, tu equilibrio, y más aún esto se explota en mayor medida cuando estás subiendo por el trekking del Valle de la Luna.

El tour consiste en detenciones “photo stops” y después tres o cuatro horas y media de subida a pie que te deja con la lengua afuera literalmente.

Mi perro estaba con la lengua afuera mas que yo, el litro y medio de agua ya estaba caliente. Un lugar maravilloso, una quietud apaciguante.

El moon valley ha sido una de las cosas que más me han marcado junto con el otro tour de los Geysers, el volcán Tatio y la planicie del altiplano, la cordillera que juega con el frío y que luego cambia a un calor seco luego de las 11 am. Además visitamos el pueblo de Machuca donde se encuentran los Lickantai, vendiendo empanadas.

La comunidad de la zona predominante son los Lickantai que habitan en el sector del Alto Loa. Se formó 400 años AC, con un desarrollo cultural bastante importante por la zona norte de Chile.

Los Aymaras, otra comunidad, están más hacia la zona de Bolivia y Perú. También los de Toconao, Socaire, Peine, Caspana, Chiu Chiu, Toconce.

En el pueblo de San Pedro se pueden apreciar dos o tres boutiques de auténticos artesanos, que manejan diversas diseños de tallado en piedra y madera además de tejidos de colores, fractalicos de la época que se usaban para llevar la hoja de viva y hierbas medicinales tienen más de cien años de antigüedad.

Este encuentro fue una de las cosas de San pedro que me llamo la atención al llegar; conocí a un artesano que tenía mucha pasión para hablar sobre su historia.

Él tallaba figuras en madera con inspiraciones Inca, se sentía atraído a esa cultura. La sonrisa de ese señor era atemporal, su ritmo infinito y eterno, olor fuerte a tabaco, delgadi y muy bronceado.

 

La sensación que me genera haber vivido la experiencia de Atacama, fue una cosa ancestral de conexión que se siente entre la tierra el cielo, otros seres que no vemos, y el cosmos. Es algo tan bello de imaginar, una narrativa real y auténtica.

Especiales Gracias a CAMINANDES: @caminandes_atacama