Mientras hoy su madre le pidió a la Justicia de este país que declare insano a su padre y poder de esta forma acceder a la fortuna familiar y ser administradora de los bienes, Axel parece decirle perdiendo imagen a tu lado estoy mi vida, mañana será un nuevo punto de partida.

Desde hace tiempo se sabe de la existencia de un tercer hermano, el menor, que lejos está de ser partícipe del reality show que encarnaron los mellizos Alex y Charlotte desde un principio, que directamente no aparece en los medios, no da notas ni hay registro de videos en YouTube (salvo un clip con fotos random y música de The Verve) sobre sus días ni nada sobre su trabajo como pintor hiperrealista en la casa quinta de Marbella.

Lo bien que hace.

El frente de tormentas familiares parece arrasarlo todo. Su madre, Mariana Nannis, sigue recluida en una suite del Hotel Alvear desde hace 10 días y más pirotécnica que nunca, aumentó el nivel de denuncias contra su actual esposo Claudio Paul Caniggia por violencia doméstica.

En una nota exclusiva con la revista CARAS volvió a hablar de un fuerte consumo de cocaína y contó todos los detalles de cuando perdió un embarazo tras ser supuestamente empujada y mal tratada por su esposo.

—Me cuidaba la señora que trabajaba con nosotros y me levantaba como podía porque tenía que poner buena cara por los chicos, no podía llorar ni nada. Esa fue la más heavy de todas las veces y se había dado todo porque no lo había dejado entrar a mi casa con un paquete de cocaína. Una vez Charlotte abrió el buzón de nuestra casa y encontró un paquete de cocaína en un sobre, que le dejaban sus amigos. Y ella con 13 años dijo: “¿Qué es ésto? Es una brujería, es una brujería”. Y lo tiró a la casa del vecino. Entonces un día le dije a Claudio: “Vos no tendrías que tener más plata para no drogarte más”. ¿Sabes qué me dijo? “¿Te pensás imbécil que a mí me la venden? A mí me la regalan estúpida. ¿Sabés quién soy yo?” Y le contesté: “¡Sí, un drogadicto, por eso te la regalan”.

En la nota con CARAS, Nannis al mismo tiempo que no paraba de dar detalles sobre situaciones complejas de consumo y violencia, hacía una producción de lujo en una cama y en el lobby del Alvear, que se entremezclan con imágenes de moretones en su cuerpo.

—La primera vez fue en Bérgamo, Italia, cuando vivía con él. Claudio había tenido un problema de una plata que le faltaba y se la había sacado una persona que había entrado a la casa. Pero él pensaba que me la había gastado yo. El hermano había traído a un amigo y el amigo se robó la chequera de nuestra habitación. Entonces sacaban cheques y cheques… Cheques de nuestra cuenta mientras yo estaba con él en el Caribe. Y cuando volvemos me dice: “¡Me falta un montón de plata del banco!”. Y le digo: “Pero yo estuve en el Caribe con vos, en Miami. ¿Cómo hice para gastarme 100 mil euros? Si además estoy todo el día con vos y vos me compras las cosas…” Y el tipo me agarró contra la pared y me dijo que me iba a matar. Pero me agarró del cuello mal, no podía ni respirar, parecía que me quería ahorcar. Y yo lloraba. Me echaba la culpa a mí y me decía: “¡Vos me sacaste toda esa plata hija de puta!”.

De Axel se sabe poco pero alcanza para terminar de completar el cuadro de situación. Desde el perfil bajo que construyó en la última década como pintor hiperrealista, la única vez que se lo vio por Argentina (aunque es argentino de nacionalidad, nunca residió en el país) mostrando lo que hacía fue en 2010 en una exposición llamada “Born from Nature”, con sus 21 pinturas, en el Centro Cultural Borges de las Galerías Pacífico, donde asistió Diego Maradona junto a la novia de ese entonces Verónica Ojeda. También luego se expusieron todas en el Centro Cultural Recoleta.

«El fútbol no me gusta, no me atrae mucho; ni siquiera soy hincha de algún cuadro. Nací para ser artista. Dibujo desde los 4 años. A los 6, mi madre me regaló una caja de pinturas, con la que hice mi primer cuadro: un paisaje al óleo. No me imagino haciendo otra cosa», decía.

Aunque no le gusta el fútbol, su vida giró en torno a los destinos de su padre y fue un nómade entre Italia, Portugal, Escocia, Estados Unidos y finalmente, en 2004 se estableció en España.

«Cuando vivíamos en Madrid, les pedía a mis padres que me llevaran al Museo del Prado. Ellos se aburrían rápido, así que me quedaba solo allí unas seis horas disfrutando de las pinturas«.

Su cuenta de Instagram es un mix de posts genéricos con paisajes paradisíacos, cocoteros, fotos recordando estrellas random que lo inspiran, otras con famosos a los cuales les hizo retratos como De Niro, King Africa, o el hijo de Anthony Quinn. También aparece una con su padre, fechada en enero de este año, cuando según supimos ahora las cosas ya estaban terminadas entre sus padres.

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En una de las pocas notas que dio en ese año, 2010, cuando estuvo por Buenos Aires, decía que a los 14 años comenzó a tomar clases con el artista español Pablo Gracia López, conocido como ‘Alexis’.

«Dejé el colegio para convertirme en un pintor realista hiperrealista. Lo decidí cuando en arte me pusieron una ‘D’, la peor nota de la clase, y a mi hermana Charlotte, que no pinta, una ‘C’. Me pareció ridículo y pensé que lo mejor era no seguir. Como mi familia vio que podía pintar bastante bien, me apoyó»

-¿Qué momento elegís para pintar?

-Si estoy mal, prefiero no hacerlo, aunque con la melancolía también se puede crear. Sin duda, cuando estás alegre, las cosas, inconscientemente, salen mejor.

-¿Dónde pintás?

-Prefiero estar solo en una habitación que acondicioné como taller en mi casa de Marbella, aunque no me molesta que haya gente alrededor. Pinto escuchando música o radio, algo de rock y blues. Me gustan los Rolling Stones y Dylan.

Queda claro quien lo influenció más. Su padre además de cultivar el bajo perfil dentro y fuera del mundo del fútbol, jamás apareció en el reality que montó primero Nannis con sus baños con champagne y luego completaron los mellizos. Tampoco Axel.

El periodista Tomás Dente llegó a decir después de la nota con Susana que «con Axel Kevin estuve hablando un poquito. Es el artista. Y lo que me dice es que por el momento no va hablar, pero si el trajín mediático continua va a hablar y va a defender a una de las dos partes. Axel Kevin está cansado de la madre, está peleada con ella y con los hermanos (Charlotte y Alexander). Y esta fuente me dice que está peleado a muerte con Mariana».

También con Dente habló su padre en una conversación por WhatsApp, ya que está de viaje con su nueva novia en Brasil.

«Con respecto a todo lo que me están acusando, todos estos días, en diferentes programas y canales, cuando dicen ¿cómo, si lo viene a salvar, por qué dice todo esto. Acá hay dos cosas, nadie está por morir ni debe ser salvado. Así de simple».

«También he escuchado decir, no recuerdo quién, en algunas entrevistas, cosas del tipo ¿por qué se oculta o tiene miedo de venir para acá?. Yo trabajo y viajo todo el tiempo. Participé en miles de eventos durante todo el año y viajo a 20, 30 países durante todo el año sin utilizar el nombre de nadie para salir ni en la televisión ni ganar dinero. Me lo he ganado con sudor y he jugado al fútbol casi 20 años y sigo viajando porque es mi trabajo».

Finalmente habló sobre el tema de violencia de género en el que lo involucró su mujer al contar y mostrar supuestas imágenes de golpes que sufrió por parte de él: «Sobre el tema de violencia de genero, lo respeto muchísimo. Es más lo descalifico totalmente porque sé que hay mucha sensibilidad social sobre este tema y es un tema delicado. No se puede acusar a nadie, hay que tener evidencias, un historial clínico. No se pueden mostrar fotos y decir él me pegó. Y repito: acá nadie está por morir, ni debe ser salvado. Soy un tipo que se cuida, entreno. La gente me ve. Vivo en Puerto Madero, la gente me ve por la calle. Salgo a cenar y almorzar. ¿Qué más te puedo decir?».

https://www.instagram.com/p/Buwnez9hdPw/

-¿Qué buscás transmitir con tu obra?

-Quiero que las personas puedan ver que un simple objeto puede ser mucho más bello de lo que piensan. Cuando ves una manzana en una bandeja de tu casa, quizá no le prestás tanta atención; pero cuando la observás en el cuadro, descubrís cosas nuevas de ella. Eso se logra jugando con el contraste de los colores y con las luces.

-Una vez que terminás un cuadro, ¿buscás la aprobación de tu familia o de tus maestros?

-No, el mismo instinto del artista me dice cuándo hago las cosas bien y cuándo se acabó el trabajo. Mientras estudiaba solía consultar con mis profesores, pero era porque dudaba. Ahora, siento cuándo un trabajo está terminado. Aunque mis familiares miran las obras mientras están en proceso y me dicen si algo no les gusta.

-¿Creés que la fama de tu papá te abrió muchas puertas?

-De algún modo, ser ‘el hijo de’ ayuda, aunque yo no juego al fútbol y él no pinta. Me permitió contactarme con algunas personas, pero principalmente acá, en Argentina. En otros lugares del mundo no nos comparan.