El 30 de mayo Netflix estrenó Bo Burnham: Inside, el especial de música y comedia que el increíble Bo Burnham escribió, dirigió y protagonizó durante el confinamiento, destripando a través de sus canciones synthe-pop la tragedia que significa esta nueva anormalidad para alguien que vive por y para el humor.

El arte suele ser un reflejo del modo en que alguien experimenta el mundo. ¿Qué sucede cuando un artista ya no está ahí afuera, con el radar encendido, absorbiéndolo todo? A medida que la vida en la pandemia se iba trasladando cada vez mas hacia Internet –o que avanzaba el The New Screen Deal según Naomi Klein – el arte evolucionó con demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. Muchas, desde el año pasado, todavía siguen flotando en el aire.

Algunos artistas abordaron el aislamiento como una gran oportunidad para la introspección. Algunas creaciones –la mayoría- trabajaron ideas complejas. En el especial de música y comedia que acaba de estrenar en Netflix, Bo Burnham se pregunta qué papel puede jugar su humor para el resto del mundo en un momento tan difícil. Para encontrar la respuesta, el artista se encerró durante un año con cámaras, teclados y luces para llegar al limite de la creatividad en cuatro paredes. El canvas que suponía la televisión para Andy Kaufman, es reemplazado ahora por una computadora y un pequeño departamento. Con eso, Bo Burnham construye una verdadera obra maestra.

El especial se desarrolla sobre la propia incomodidad que siente a medida que su proyecto avanza. Sus pensamientos fluyen en un manantial de temas Sui Generis (con cierta tendencia a la Depeche Mode) que se suceden durante 90 minutos. Cómo curar al mundo con la comedia, se pregunta mientras se burla de sí mismo y del encierro impuesto por un Gobierno pero que él decide exagerar hasta ridiculizarlo en todas sus formas. El hombre blanco que es capaz de salvar a todos.

De algún modo, lo suyo es un retrato de la parafernalia perfecta para la vida online, pero ahora sin conexión con los demás. Sin ese cable a tierra tan necesario. Entonces parodia a los canales de Twich con un videojuego en que debe prender una linterna, tocar el piano o llorar cuatro veces. Sigue con los posteos hegemónicos de las mujeres blancas en Instagram. O el consultor estrella de las principales marcas en las redes sociales. Uno los puntos más altos, sin dudas, es el análisis de su reacción al análisis de su reacción al análisis de su reacción de una de sus canciones, en un loop que podría ser infinito.

El especial refleja el esfuerzo de un hombre que intenta descubrir cómo encaja lo que hace en la nueva sociedad en que vivimos, donde ya perdimos la conexión con los demás y estamos permanentemente entre volver y no volver. Le sigue una conversación con un títere (que no es otra cosa que una media en su mano), el cual intenta explicarle, como una canción infantil, cómo funciona el mundo según un comprimido de teorías marxistas tan radicales como crudas. Las relaciones sociales de producción, en este caso, se ilustran en este ejercicio de falsa intersubjetividad, que deja expuesto el sentido de prestigio para Burnham, (el dueño del medio, en este caso de una media) y la posición de servidumbre, dominación y resignación del trabajador (en este caso, el títere o la media). Ambos agentes revelan un proceso de producción de contenidos en el que se necesitan mutuamente para funcionar. Y el resultado es desopilante. “¿Por qué ustedes, los blancos ricos, insisten en ver cada conflicto sociopolítico a través del lente atrofiado de su propia autorrealización?”, le pregunta la media a Burnham para culminar esta versión sandinista de Chasman y Chirolita.

La mirada critica y pesimista frente a la pandemia, el encierro y como esto afecta el proceso creativo es sin dudas el hilo conductor y principal eje de la narrativa. Ya no hay una audiencia de carne y hueso. El artista es el público y el dialogo es con su propia psiquis.

Cabe recordar que Bo Burnham fue una de las primeras estrellas de YouTube y luego realizó sus propios especiales de comedia, pero esta propuesta va un poco mas lejos, y muestra la evolución del stand-up comedy hacia un nuevo estado, claustrofóbico, con pensamientos suicidas y una soledad imposible de dominar. “Empecé a hacer esto para distraerme y no pegarme un tiro en la cabeza”, confiesa el artista al comienzo, dejando claro que generar risas puede llegar a ser una verdadera película de terror. Man on the Moon. Jim and Andy. El personaje fuera de cámara, todo el tiempo, como delante de cámaras, tan psicótico como autodestructivo.

Bo Burnham: Inside es un especial de comedia fuera de lo común, que servirá para recordar el 2020 como un año abominable, donde el mundo quedó al borde del colapso, con rasgos inéditos que redefinen los sistemas conceptuales y las categorías de la comedia orientada a desentrañar la naturaleza de la sociedad, que como dice ese títere media, funciona en niveles muchos mas oscuros de los que suponemos. Al fin y al cabo, sin tragedia no hay comedia.