O mas bien llamado Black Rock Desert ya que este año 2021 la compañia «Burningman» no pudo organizarlo debido a la pandemia, así que todo lo que se fue dando es fruto de una espontaneidad total. Se estima que fueron 30 mil personas de los 70 mil que suelen ir años anteriores. Estamos hablando de toda una ciudad que en siete días se unen para disfrutar de un festival de música, arte y valores en el desierto.

Por lo mismo se nos anunció que llegábamos a tierra de nadie. Sin una logística previa. Que tuviéramos cuidados preventivos como por ej. estar bien iluminad@s de noche (con pulseras luminosas o adornos navideños) ya que pasan vehículos de todo tipo y velocidades sin ruta definida.

Y sobre todo que organizáramos el tema baño ya que el desierto debe quedar intacto (es territorio aborigen) no se puede hacer pipí siquiera en el suelo ya que se convierte en cemento (esto por la arenisca fina que mas se parece a cal). Existen multas altísimas por quebrantar estos códigos.

Nos ocupamos de organizar bien esta experiencia, un festival de esta envergadura, en pleno desierto, es para ir super preparado! Solo un remolino de viento de arena puede hacerte soplar tus pertenencias o dejarlas inutilizables en un instante. Ademas, la importancia de mantenerse hidratados en altas olas de calor y mucho abrigo para el frío de la noche.

Personas topísimas optan por un RV, que son los trailers equipados por dentro como una casa. Y así viajan cómodamente. Nosotros fuimos en carpas individuales y en los propios autos en donde se puede dormir bajando los asientos. También pusimos media sombra como techo de protección y alfombra en el piso, logramos armar un loft con almohadas bastante confortable.

Para el baño dispusimos de una carpa y unos baldes con tapa individuales. Que al correr de los días resultaron el flagelo del cuento. Toda la magia de los días vividos sucumbían en ese momento en que había que ir al baño! (Allí recordamos lo tan humanos que somos)

El vestuario reinante es de una belleza artística y creatividad teatral personal de cada uno. Para el día en pelotas y mega abrigados en la noche. Me dediqué a crear tutús y otros disfraces, el festejo amerita ropa nada convencional!

Para la comida elegimos snacks, así podíamos apreciar delicias mínimas en momentos prudentes (Burni-snack decíamos en chiste!) Y llevamos bidones varios con agua. Conservadora con hielo (que duró mas de tres días, todo un record) Bicicletas! Elemental para recorrer el basto escenario y no derretirnos en el intento. Electrolitos, pastillas para mantenernos hidratados en el desierto. Protector solar, alcohol, chocolates y bueno, de todo un poco mas.

Partimos hacia Reno con mi amiga, tres horas de viaje felices, con el GPS como guía. El camino se bifurca en pleno desierto, esto es algo loquísimo.. avanzar en medio de la nada hacia un punto fijo. Ya cayendo la noche pudimos ir viendo toda una gama de múltiples colores iluminando el destino mágico final.

Llegamos a acampar y allí nos sumergimos en ese universo paralelo que mas se parece a otro planeta. Uno de los fundamentos de Burning Man se distingue en la generosidad reinante, allí no existe venta ni compra de nada. Todo se regala o se dona, hay un desprendimiento general por las cosas y eso se aplica por donde te muevas. Ese hermoso sentimiento de dar al otro, de entrega y aporte producen una reflexión por un mundo mejor maravilloso!

Pasamos por un bar que existe desde los orígenes de Burning Man, se llama Mactropolis, manejado por una familia de alta vibra y probamos deliciosos drinks preparados en una batidora-moto personalizada genial!

Una mañana salí a recorrer en bici y una pareja me llamó, querían invitarme un completo breakfast americano.. así que terminé desayunando bacon y palta entre otras delicatessen! También había un puesto de applecake. Mientras probaba una porción, me contaba la señora cómo comparten estas manzanas del árbol con los osos que se arriman con apetito vegetariano. Fui tentada por una tienda de ropa reciclada super creativa. Stickers. Mandarinas. Pulseras. Chupetines.. las personas ofrecen con tanto amor. Yo me dediqué a regalar topsitos hechos por mi.

El arte es conmovedor! Este año no se vieron las gigantes intervenciones características del festival, pero sí la espontaneidad supo ocupar su lugar y que deslumbrante! Desde las vestimentas, reyes, condes, duendes, adas, aliens o desnudos expresándose en todo su ser.

Nos paseamos por varios sectores animados mágicamente para deleite de todos los sentidos. Bailamos al son de uno de los integrantes de Daft Punk que tocó allí en vivo. También estuvo Dua. Me encantó el barco pirata, donde todos los personajes representaban un circo y hacían sus malabares y acrobacias. Había otra plataforma electrónica/futurista, con juego de luces espectaculares. Carpas mas cerradas (protegiendo viento y frío) con amplios sillones a los costados donde algunos descansaban o dormían mientras bailábamos! El sector zen todo rojo, con música tántrica y un exceso de incienso que nos desplazó.

La energía reinante es algo muy potente en cada espacio, armado minuciosamente con talento y amor.

Los animales fueron grandes protagonistas este año ya que pudieron estar allí. Vimos gatos y perros que se paseaban haciendo sus necesidades contra toda norma y recorriendo curiosos los variados campamentos.

Música de variados estilos electrónicos dominan la noche y el día. Se pasean los carromatos alegóricos por la playa central, esto es una circunferencia de terreno en donde nos congregamos a festejar. A partir de allí se arman los diferentes campamentos y calles. Estos transportes son de una creatividad alucinante! Muy iluminados y tuneados.. vi una araña móvil, el corazón, un alien, y otros indescriptibles. Se pasean sonando fuerte e invitando a subir a bailar o pasear dentro de sus plataformas. Lo que genera gran tentación.. partir arrastrada por tanta magia!

Si, es tan común perderse en este universo mágico, y es que Burningman te succiona y te va llevando. Así que perderse es parte de la aventura! Cosa que no me animé, corre mucha adrenalina el impacto emocional general del todo.

Todos los años queman un muñeco gigante, que es El Hombre, símbolo de Burningman que representa quemar lo anterior y volver a nacer. Y cómo volvemos al polvo. Este año no se permitió ya que no había una organización detrás. Ademas los incendios forestales aledaños lo sentimos todo alrededor. El humo estuvo presente día y noche. Pero sí se hizo una mega producción de drones que graficaron en el aire símbolos bellísimos y a un hombre gigante mas sostenible.

El templo es otro de los emblemas de Burningman, un espacio de meditación, de respeto hacia los seres queridos que partieron. Allí podemos dejar escritos, símbolos, fotos o recordatorios que luego serán quemados mediante ceremonia. Muy emotivo, puse mis intenciones en mi amigo Jero, que se fue hace poco.

La telepatía es una magia muy presente allí. Somos muchos, de diferentes partes, todos felices, respetuosos, creativos e increíblemente limpios y organizados, festejando como si no hubiera un mañana, fusionados en un gran sentimiento de amor. Allí seres de otro planeta pueden venir tranquilamente y camuflarse en esta oleada de amor.

Fue una experiencia reveladora para mi, poder conectar con la gente y conmigo mismo en niveles mas profundos. Realmente increíble e inolvidable. Gracias! Ya quiero volver!